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La Danza

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altLa ética en la danza es un tema que pocos atienden con categoría. Un valor que imparte en el desarrollo educativo en las personas. La palabra ética proviene del lenguaje Griego ethikos (“carácter”). Propio ellos, los griegos, reconocieron el poder de la danza. Un carácter que identifica y describe a la persona, por comportamiento deseable, ante una situación de conducta de cómo actuar responsablemente dentro del ambiente social y profesional. La profesión de la danza es por su naturaleza propia, de un carácter elegante, alegre y de respeto por el cuerpo humano, por ende las personas.

Entiéndase que está en el maestro(a). Aquel que trabajó durante su proceso instructivo de desarrollo profesional, realizar responsablemente, dicha labor con sus estudiantes. Las experiencias de educación cultural conducentes a la formación artística, procedente al método pedagógico, conducen a educar sobre su comportamiento de relaciones humanas dentro de la clase por consecuencia al entorno. Todos los ejercicios de danza que se ejecutan en sala tienen en el trasfondo unos principios formativos que despiertan los valores humanísticos y razonamiento intelectual.

Para realizar dicha profesión, el maestro de danza/baile de las escuelas privadas/públicas, deberían denominar a la formación previa, a una conducta de principio moral que operaría en su ambiente profesional a unas normas de ética. Ya que los fundamentos de la ética es la parte de la filosofía que se ocupa de las acciones de la persona y de sus movimientos. El respeto por la profesión de la danza, de los maestros como de los bailarines, coreógrafos, historiadores y demás comunidad entiéndase voluntarios, padres, bailarines en desarrollo profesional que trabajan con dicho arte, deben tener un compromiso filosófico de bienestar de admirar hacia la cultura de la danza y su ética profesional. Para ser dignos de ejemplo de admiración ante nuestra sociedad y futura generación.

Para la Directora Ejecutiva y Junta de Directores de Aprodanza el código de ética profesional de la Asociación Profesionales de Danza de Puerto Rico, tienen una plataforma que ha recogido, según la filosofía de la organización, una que realiza en el plano del “debe ser” para guiar y orientar a toda la comunidad puertorriqueña que ejecuta dicha profesión. Unos estándares de conducta; respeto, honestidad, cortesía, discreción, compromiso, conflicto de intereses y lealtad han sido los pilares donde se apoya la organización. Se razona sobre las normas morales y reglamentarias para regular la función profesional y análisis moral de valores o ideales que van a estimular sobre los colegas. Cada uno de nosotros debemos de obrar bien como un deber y una obligación de rendimiento y admiración por nuestra profesión “la profesión de la danza”.

La ética profesional de la danza pretende regular las actividades que se realizan en el marco de la disciplina de la danza que aplica a la realidad de referencias históricas y reales en la isla. No es para imponer reglamentos legales o normativas simplemente dar a respetar y valorizar nuestro trabajo con dignidad ante nuestra sociedad compuesta por costumbres de principios y miras de desempeño necesario para elevar los niveles de estándares de enseñanza, con el fin de fomentar y promover la capacidad que tiene la danza para crear cambios sociales, mediante la educación cultural en el país.

Para concluir con este discurso todo proviene de un punto de perspectiva real que en la isla no se puede comparar con la educación de otros países como la del Paris Opera Ballet o el Ballet Nacional de Cuba, la Scala de Milano entre otros tantos donde la metodología tiene una estructura para personas internados. En Puerto Rico la educación pedagógica de la enseñanza de la danza va estructurada según la de la Real Academia de Danza (RAD) de Londres para el “Silabario Puertorriqueño de Danza” con una estructura clara y progresiva dirigida a las enseñanzas que prepara semanalmente a las personas, correctas y segura la práctica metodológica, al ritmo y estilo musical apropiado para cada edad. Un silabario para la futura generación de la danza profesional de Puerto Rico gracias a los Fondos Legislativos.