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Gabriela Delgado: letras y rumbo en un corazón del sur

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altSi por un instante, sin saberlo, sin distinguirlo posible y humano, sintieras haberla conocido en otro instante; los ojos te saludan como retomando una conversación detenida y en su presencia, una de las muchas formas donde la poesía converge iluminándose completa y multitudinaria. Cuando una poeta de autenticidad habla de los templos de palabras construidos, de los viajes, de la humanidad realizada con sus pasos, muchas cosas nos ponen a caminar la memoria.

Argentina, ese gran cono donde languidecen los polos y existe hacia el cielo un gran suburbio del espacio; la Argentina de los libros que conozco, de algo de historia pensando en su primer fundador en 1536 Don Pedro de Mendoza llamándola Santa María de los Buenos Aires, como primera ciudad que diezmada por la vida sufrió una segunda fundación, esta vez por Pedro Garay en 1580, de ahí, su historia se fue habitando de personajes que más cerca de mi vida me recuerdan la “Década Infame” (1930-1943) de los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo cuando encabezaron un golpe de estado, apoyado por grupos políticos conservadores, y expulsaron del gobierno a Yrigoyen, inaugurando un período en el que volvió el fraude electoral y la exclusión política de las mayorías; mucho más cerca Juan Domingo Perón y su subida al poder en 1946 limitando el accionar de la oposición y censurando a la prensa, y a su vez, impulsó una política que combinaba el impulso de la industria, el empleo, las comunicaciones y los transportes, junto a Evita Perón, mujer inolvidable que con sus “descamisados’’ impulsó un programa social mediante la construcción de hospitales, escuelas, hogares para niños y ancianos, y ayuda económica para los más pobres; la Argentina caída en la tristemente célebre dictadura militar de su historia allá en la fecha detenida en las sombras del 24 de marzo de 1976 a manos Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera, y Orlando Agosti, bajo la mentira del “Proceso de Reorganización Nacional” y donde la sangre era partidaria del terrorismo de estado, la violación de Derechos Humanos, la tortura partiendo almas inocentes en los corredores de la E.S.M.A. (las siniestras siglas de la Escuela de Mecánica de la Armada), la quema de libros, y el lamento transparente de las Madres de la Plaza de Mayo, en su círculo febril, preguntando por los nombres de sus hijos. Argentina de Leopoldo Gartieri, y la coraza romántica de La Guerra de Las Malvinas; Buenos Aires de Raúl Alfonsín y el retorno a la democracia, las calles en algarabía, y la esperanza…y de ahí una nación de victoria y convulsiones; busco el otro paralelo de esa Argentina con Carlos Gardel cantando “Mi Buenos Aires querido, cuando yo te vuelva a ver, no habrá más penas, ni olvido’’ en ese paneo de cámara de aquella película que recoge la belleza, y la nostalgia bajo ese pensamiento triste que se baila llamado Tango.

Las letras argentinas con su acento estelar, donde nunca se apagan luces; Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Olga Orozco, a quien estrechamos su mano y su verbo en FIL-Guadalajara 98, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Julio Cortázar, Roberto Arit, Sara Gallardo, Leopoldo Lugones, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, sin olvidarnos de Domingo F. Sarmiento y su “Facundo” y José Hernández con su “Martín Fierro’’ espejo sin duda de un respiro, una pertinencia y un camino.

Ha hablado la memoria, y en ella también se encuentra Gabriela Delgado, como una de sus voces, como una voz de excelencia y como una presencia de constante poesía. Por eso, mencioné ese instante donde al verla, saludarle, mirarle a los ojos, pareciera que nada es intermitente, que los sonidos y vocablos del tiempo no existieran, y por eso el atrevimiento a esta entrevista:

1. La poesía como llamado. Háblanos de tus inicios, provocaciones, autores, la razón de la poesía como un llamado.

Nací con el mandato de las letras. Debo mi nombre a Gabriela Mistral.

La literatura siempre estuvo presente en mi casa natal. Mis padres eran grandes lectores y contamos con el plus que mi padre trabajó en Editorial Losada por lo que las bibliotecas del hogar eran de gran porte.

Continúe la tradición y siempre digo en broma (o no tanto) que un día de estos el piso de mi casa se hundirá por el peso de los libros. Hay libros en las bibliotecas, en las mesas de toda la casa, en la cocina, en la mesa de luz. ¡Un río de libros!

Cuando elegí mi primera profesión, la docencia, a los 12 años, mis padres acordaron, pero eligieron para mí, un colegio secundario con bachillerato especializado en literatura. Allí tuve una gran profesora, Gloria Venturino, quien abrió todas las puertas y ventanas disponibles para que la palabra hiciera nido en mis sueños. Y fue allí, alrededor de los 14 años cuando empecé mis primeras “secretas” incursiones en la escritura.

Hubo muchos escritores que dejaron su huella. Entre los argentinos: Borges, Cortázar, Almafuerte, Girondo, Juan L. Ortiz, Pedroni, por nombrar algunos.

Entre los extranjeros: Neruda, Lorca, Rubén Darío, Machado, Hernández, Vallejo, Benedetti, Whitman, Teiller, Rokha, Huidobro, Sabines, Pessoa… uh la lista sería infinita.

Me considero ciento por ciento poeta. Me atrae la síntesis, la sugestión, la belleza de la palabra, la cadencia, la indagación interior, el misterio de esa pequeña hendija por donde podemos divisar lo profundo de los sentimientos, la esencia y hondura de la realidad del hombre.

Decía Gerardo Diego: “La poesía hace el relámpago y el poeta se queda con el trueno atónito en las manos, su sonoro poema deslumbrado. Creer lo que no vimos dicen que es la fe. Crear lo que no veremos, esto es la poesía.”

La Poesía en tiempos modernos y revueltos, ¿una alternativa al cambio?

La poesía es un acontecimiento humano y como tal está teñida de señuelos de realidad, de sus luces y sus sombras. Es premonición, bandera plantada en el vacío de lo fatal e inevitable. Es huella de la impotencia, del dolor, de la esperanza. Es un vano intento de recuperar la eternidad que nunca tuvimos.

La poesía cuestiona, critica, desmenuza, transforma e intenta encontrar una salida a la crisis del hombre.

La vida es un perpetuo cambio y la poesía tiene allí su raíz más profunda.

Espejo interior: temática y formas en tu poesía.

La poesía toma básicamente como tema el amor y el desamor en el más amplio sentido de la palabra, y yo no escapo a esa regla.

Mis letras pasean por la infancia lejana, la adolescencia y el descubrimiento del amor, las primeras espinas, mis lugares y mis cosas, mi ciudad, mi/nuestro mundo.

Atraviesa mis miedos y mis certezas, la felicidad, la soledad, la muerte.

Decía Miguel Hernández:

“Llegó con tres heridas,

La del amor, la de la muerte, la de la vida.

Con tres heridas viene,

La de la vida, la del amor, la de la muerte.

Con tres heridas yo,

La de la muerte, la de la vida, la del amor.”

Los poetas no inventamos nada que no se haya dicho ya, sólo lo recreamos.

En cuanto a las formas, mi poesía intenta ser libre sin perder musicalidad. Me gustan las palabras sencillas, llanas, diría “naturales”.

Me gusta la poesía franca, fácil, que se da al lector sin tropiezos para que él construya su propia versión de mis palabras.

La poesía en Argentina: temas, propuestas, horizontes.

La poesía en Argentina brota debajo de cada baldosa y todos los días hay una agenda nutrida de encuentros y cafés literarios.

Si hablamos de POESÍA, creo que ha madurado en el sentido de que hoy este género ha mutado de la inocencia y el idealismo a una palabra más filosa, palpable, crítica y social.

La realidad que nos ha tocado vivir como país, ha hecho trizas esta visión casi naif y romántica y a dado lugar a una mirada que se muestra herida frente a la realidad de cada día.

Por esta ruptura los temas más acentuados son: lo cotidiano, la lucha, la desigualdad, la miseria, la rutina, sin dejar de lado los grandes temas de siempre aun cuando su reflejo utiliza otro lenguaje.

Argentina tiene hoy grandes poetas de la generación de los 60’ que todos miramos como referentes: Joaquín Giannuzzi, Roberto Juarroz, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Francisco Urondo entre los que ya no están y otros que aun siguen de este lado como Horacio Salas, Rafael Oteriño, Rafael Vázquez, Beatriz Schaefer Peña, Marcos Silber, Eugenio Mandrini, María del Mar Estrella, Norberto Corti, Santiago Kovadloff, Lucía Carmona y Antonio Requeni

Pese a esto, la poesía no logra dejar su lugar de “Patito Feo” de las letras ni el estante más escondido en las librerías. Las editoriales no editan “per se” material que no es “comercializable” por lo que los poetas terminan haciéndose cargo de los costos de sus libros, con la única excepción de Premios-edición en algunos certámenes.

Además, quienes asisten a los recitales son poetas. Raramente hay “civiles” como decimos a modo de chanza.

Creo que el camino del reencuentro es la escuela.

Será un largo trabajo acercar el desinterés de la gente a la poesía.

Palabras de existencia: ¿qué debe ser un poeta?

Un poeta es aquel humano que se deja “poseer” por la poesía, un artesano del barro, el dueño de la palabra intuitiva, un alquimista que corre detrás de lo imposible, un ser transgresor del sentido común, un pez a contracorriente que intenta poner a salvo el alma del mundo, un tábano que insiste en hallar su blanco.

Nuevos libros, proyectos, travesías.

Tengo un largo embarazo por cada libro que edito. Estoy trabajando hace algún tiempo en uno nuevo.

Paralelamente, soñé con otro libro, o tal vez él me soñó a mí. Vi su portada, leí su contenido y me embarqué en traerlo a la realidad por lo que el trabajo se ha duplicado.

En líneas generales no escribo con brújula. Simplemente escribo. Tengo cientos de poemas sin editar guardados en una “bodega” para que maduren. Cuando llega el momento, los desparramo en hojas sueltas y comienzo a evaluar cuales incluiré en mi próxima publicación.

Tengo pendiente retomar la publicación de la Revista Temática Virtual de Poesía “Reunión de Voces” de la que soy editora y que pueden visitar en http://reuniondevoces.blogspot.com.ar/

El tiempo se escurre más rápido de lo deseable y no alcanza cada día para llevar adelante todos los proyectos.

En cuanto a mis travesías, solía viajar al menos 3 veces al año a distintos encuentros y congresos. Un poco el trabajo y otro poco la economía, han ido menguando las posibilidades.

Estoy retomando este “vicio”, en la medida de lo posible.

Para cuando se publique esta nota, estaré en la ciudad de Córdoba, a casi 700 km de casa, para asistir a una serie de encuentros y recitales.

El año entrante, julio o tal vez agosto, estaré regresando a Puerto Rico a retomar tanta amistad que deje allí sembrada.

Sueños, muchos. Proyectos también. Eso me mantiene VIVA.

Gabriela Delgado, ofrecida a la existencia y en ella el rumbo y las letras, ese mandato que cada día es lo que se ama, se desvela, se corresponde, se hace furor de vivir: y todo en un corazón del sur.