Mié11222017

Last update10:49:38 AM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

Cuentas pendientes o el dolor de la memoria que no se olvida de Carlos Weber

  • PDF

Recientemente fui a ver un nuevo documental boricua puesto en escena, Cuentas Pendientes (Dir. Arleen Cruz-Alicea, Puerto Rico, 2016). El mismo narra la vida del periodista chileno radicado en Puerto Rico, Carlos Weber. En particular su participación/victimización a partir del golpe de estado que sufrió Chile el 11 de septiembre de 1973. En el mismo, el gobierno democráticamente electo de Salvador Allende, fue derrocado por un golpe militar comandado por Augusto Pinochet.

El filme se narra a partir de un viaje que hace Carlos Weber, donde regresa a encontrarse con su familia original, y también con su familia extendida. El viaje transcurre entre Chile y Argentina. En este nivel es una historia de viajes, de carreteras y de movimiento (tipo road movie).

Dicho lo anterior, el filme explora el dolor de la partida abrupta de Carlos Weber en el 1973 en su país. El dolor, sobre todo la memoria de volver a recorrer los caminos del dolor. En este nivel el filme es uno muy acertado. No obstante, volver al recuerdo, tanto para Weber como para nosotros la audiencia, es un asunto muy doloroso.

El filme en este sentido es persuasivo y logra transmitir el dolor del trauma, la memoria individual y colectiva, y sobre todo el volver al pasado cuando uno físicamente se desplaza y regresa. Como diría Rubén Blades en otro contexto, “todos vuelven al lugar donde nacieron”. Así le pasó a Weber en este filme.

Dicho lo anterior, para personas que sólo hemos visto a Carlos Weber como periodista y comentarista noticioso, encontrarnos con su pasado de dolor y sufrimiento, fue sin lugar a dudas un asunto nuevo. Esa lectura del Carlos Weber revolucionario, una con la cual no habíamos convivido mucho en Puerto Rico, fue sorprendente. A partir del filme, esperamos verlo más activo, en la lucha contra la impunidad, la sanación y la reconstrucción de la memoria histórica, tanto para Chile como para Puerto Rico.

El filme de Arleen Cruz-Alicea es valioso. Merece ser visto, y merece ser debatido y contextualizado a partir de lo que pasó en Chile en el 1973, y que se extendió por tres décadas. Ahora bien, vale la pena utilizarlo como punto de análisis para discutir la década de 1970 en Puerto Rico, fecha cuando ocurrieron la mayoría de los asesinatos políticos en la isla.

Adelante Weber, adelante Cruz-Alicea. Buen trabajo.