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Passengers o los dilemas de la claustrofobia

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altPassengers (Dir. Morten Tyldum, EE.UU., 2016) Se trata de una película que, a mi mejor comprensión, debería pasar sin pena ni gloria. Es un filme más, no el mejor, futurista (que no es igual a ciencia ficción), que re-examina un teorema básico de la teoría de la relatividad de Albert Einstein. En particular, ¿Qué le pasa el cuerpo que se transporta a la velocidad de la luz, envejece al tiempo de origen o no? Parece una tontería, pero esto es un asunto que le fascina a todos los científicos, astrofísicos, y sobre todo, a los filósofos de la ciencia. Pero también le interesa mucho a los cineastas.

El tema de la física y los espacios/tiempos inter-espaciales, es un asunto que se ha tratado en muchísimas películas. A la mente vienen las siguientes películas que manejan el tema físico, del tiempo y el espacio. Entre otras, The Martian (Dir. Ridley Scott, EE.UU., 2015); Interstellar (Dir. Christopher Nolen, EE.UU. 2014); Edge of tomorrow (Dir. Doug Liman, EE.UU., 2014).

La película versa sobre una nave que va para una colonia en el espacio lejano, y la misma transporta a cinco mil personas que van a colonizar dicho planeta. Los pasajeros deben de dormir por 120 años, y despertaran a un mes de aterrizar. Esto siempre y cuando las computadoras que gobiernan la nave, lo permitan. Los pasajeros son transportados en unas capsulas de dormir, donde permanecerán por todo el viaje.

La nave es continuamente impactada por meteoritos, y uno de estos afecta el funcionamiento de una de las capsulas. Esto fuerza a que el pasajero Jim Preston (Chis Pratt) se despierte. Al despertar, solo le queda la vida natural de su cuerpo, no la velocidad de desplazamiento de la nave, que consistente con Einstein y no con el guionista (Jon Spaihts) no transcurre a años naturales de la tierra, sino a los años dentro de la velocidad de la luz, que son mucho más distintos. Pero, cada película siempre tiene sus aciertos y errores. Esto fue un error de guión.

Ante el aburrimiento de pasar una vida en soledad, Preston decide despertar a otra pasejero Aurora Lane (Jennifer Lawrence). El resto usted se lo imagina. La película se desborda en el sentimiento de la claustrofobia de estar encerrados, como se sintió en The Martian, pero con un detalle, que otros personajes entran en escena. El robot Arthur (Marin Sheen) y el capitán de plataforma de la nave, Gus (Laurence Fishburne). En particular, Arthur hace de la película una más amena.

Es una película buena. Nada extraordinario. Pero para los que manejan el tema, la película parte de una premisa equivocada, que al día de hoy no se sostiene. Einstein aún sigue teniendo razón. La mosca en el tren envejece, pero todo depende a dónde y cuándo llegue el tren. Vayan a verla y luego leen al genio de Alberto.