Extra Terrestres o la toma de “decisiones, cada día…”

altSe trata del primer largometraje de Carla Cavina (N.1975) cineasta boricua quien, en esta su opera prima, nos presenta un interesante filme del Puerto Rico de hoy/ayer. Extra Terrestres (Dir. Carla Cavina, Puerto Rico, 2017), es un homenaje póstumo a la familia Álvarez de Aibonito, fundadoras de la empresa Pollos Picú en la década de 1970, piedra fundacional de la agro-industria boricua.

En particular la película le rinde homenaje el líder de la familia y de la empresa don Antonio “Toño” Álvarez, y a su hijo Antonio “Tony” Álvarez, hoy ambos fenecidos. El filme, jugando con muchos hechos verídicos, pero también contando la historia a partir de la licencia creativa que la guionista/directora Cavina asume en la película, nos muestra una historia de Puerto Rico, creíble en sus aciertos, metáfora en sus debilidades.

Dicho lo anterior se trata de un filme importante, que logra hilvanar la historia de competitividad en el capitalismo agrícola boricua, entre una empresa netamente boricua, frente al capital e intereses foráneos, en particular de los EE.UU., que intentaron controlar el mercado, y parcialmente lo lograron. No nos debemos de olvidar, que años después, ya entrado el Siglo XXI, una empresa de origen venezolano es la que controlaba la empresa Pollos Picú, y la cual la lleva a su quiebra formal y final. Pero en Puerto Rico el nacionalismo, sea político o fílmico, nos enriquece.

La historia del filme, son muchas historias. En los primeros 20 a 30 minutos, de 1 hora y 50 minutos que dura el filme, usted puede tener la sensación de que esto es “bien complejo”. Pero honestamente, Cavina tuvo la sutileza de ir desmenuzando la carne, a estilo de Ropa Vieja cubana, y nos provoca con un filme que es digno de irse a ver. En esta medida, la película va entrelazando múltiples historias, desde el amor en equidad y el matrimonio en equidad, hasta la lucha por la soberanía nacional. Un acierto el manejo profundo de las temáticas que nos constituyen.

Lo interesante que los actores/personajes, desde Sunshine Logroño en el rol del jefe de la familia, Don Arcadio Díaz (como el laureado escritor/ensayista boricua), hasta su primogénita Teresa (Marisé Álvarez) ejecutan actuaciones extraordinarias. En el reparto, se encuentran otros colegas que hacen su función de forma digna, como Yamil Collazo, Elba Escobar, Prakriti Maduro, entre otros.

Las actuaciones en general son buenas. La historia en general y las sub-historias son sumamente creíbles, e importantes en la historia del desarrollo del cine boricua. Es decir, la gente se puede relacionar con la película, la sigue y la encuentra amena.

Ahora bien, la película tiene dos asuntos que merecen ser traídos a la atención del lector: por un lado, las relaciones raciales, y por otro lado el manejo de la masculinidad/heterosexual. En las relaciones raciales, la película es muy problemática. Un filme hecho hoy o ayer en Puerto Rico, que en su estética no tenga un solo personaje negro, en cualquiera de las tonalidades, no la hace. La única persona en la película que es mulata, es la “secretaria/amante” del hijo de los Álvarez, Junior (Yamil Collazo), quien uno nunca conoce su historia. Ella es la secretaria, él está casado, y tienen una relación de “chillería” que nadie nos explica. Debilidad estética y de guion, que habría que atender.

Por otro lado, y siguiendo el éxito de un filme anterior boricua, Antes que cante el gallo (Dir. Ari Manuel Cruz, Puerto Rico, 2016), uno tiende a pensar que hay una corriente estética/fílmica donde el hombre común, macharán, seguro/inseguro, patriarcal, etc., de origen boricua, sale muy mal parado. No obstante, en Extra Terrestre, a diferencia de Antes que cante el gallo, Cavina logra criticar y reconstruir el personaje identidad boricua/macharán/patriarcal, de una forma muy linda y saludable. Un acierto del filme de Cavina.

En fin, que me encantó la película y la he recomendado para que la apoyemos, pues realmente hablando, más que un gran esfuerzo, es una gran película. Adelante, Cavina, adelante.