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Colao, el jaro…. está pichao [y colao]

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altLa última película que nos llega en cartelera en Puerto Rico de la hermana República Dominicana, Colao (Dir. Frank Perozo, República Dominicana, 2017), es una hermosa propuesta de amor – de amor del bueno. Para Perozo, una hermosa sorpresa tratándose de su primer largo metraje. Con una larga trayectoria de películas a su haber la hermana república, pero más que nada de comedias de contenido social, recibir una película romántica con algún dejo de comedia, pero no en su rol esencial, es más que nada, refrescante.

La película encara a Antonio (Manny Pérez) quien es de Jarabacoa, República Dominicana, y quien, a sus 40 años, más allá de ser un humilde caficultor, no ha logrado aún su sueño, ni el de sus padres, que es de conseguir una mujer para amarla. Así las cosas, la familia decide “enviarlo” a la capital, Santo Domingo, para que sus primos, los hermanos Rafael (Raymond Pozo) y Felipe (Miguel Céspedes) lo “eduquen” e “ilustren” en el arte de enamorarse. Allí, en la capital, se encuentra Laura (Nashla Bogaert). El resto es una linda historia de amor.

Con el referente anterior para los actores Pozo y Céspedes en Tubérculo Presidente (Dir. Archie Alvarez, República Dominicana, 2016), donde el humor dominicano se impone de formas y maneras a veces comprensibles, en otras no, en Colao tenemos una narrativa de más fácil comprensión para otras audiencias caribeñas y latinoamericanas. En esta medida, Colao se impone como una narrativa más trans-caribeña.

Lo interesante es que se trata de una historia de amor, que a son de tambora, cuentos de la vida urbana dominicana, y sobre todo buenas actuaciones, nos ofrece un digno homenaje a la industria del café dominicano. En esta medida, la película tiene referentes interesantes con los cuales todos y todas tenemos que relacionarnos a partir de la cultura caribeña en la cual convivimos.

En el homenaje el café, pienso en Sideways (Dir. Alexander Payne, EE.UU, 2004), donde se hace un homenaje a la industria del vino de California, EE.UU. En cuanto a la historia de amor, esta película me lleva al pasado profundo y la película The way we were (Dir. Sydney Pollack, EE.UU.,1973). Y finalmente, en la historia en si del amor de clases sociales diferenciadas, nuestro referente es la novela de televisión Yo soy Betty, la fea (Productora María del Pilar Fernández, Colombia, 1999-2001).

En fin, que Colao es una película linda. Hay que verla en estas navidades, y hay que seguir apoyando al cine dominicano el cual, hoy por hoy, está dando muestras de una diversidad y creatividad sin paralelo en nuestra región. Adelante, Perozo, adelante a los integrantes de la industria del cine dominicano.