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Sanky Panky 3 – ¡desde Fajardo con amor!

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altLa franquicia cinematográfica de origen dominicano, Sanky Panky, se “mudó” este año para Puerto Rico. Luego de dos previas ofertas, en tiempos diferenciados y no secuenciales, llega Sanky Panky 3 (Dir. Eduardo Ortiz, República Dominicana/Puerto Rico, 2018). La misma, literalmente hablando, “está para morirse de la risa”.

La franquicia inicia con Sanky Panky (Dir. José Enrique Pintor, República Dominicana, 2007), seguida por Sanky Panky 2 (Dir. José Enrique Pintor, República Dominicana, 2013), y ahora por la tercera parte. Lo curioso de esta película en formato de secuela no lineal y mucho más franquiciada, es el dato que, en sus tres producciones, pese a que el elenco ha sido dominantemente dominicano, e incorporando cada vez más a talentos boricuas, es el dato que los directores nunca han sido dominicanos. Pintor es de origen español y Ortiz es boricua de nacimiento y de corazón.

Dicho lo anterior, la película sigue la lógica de las anteriores, donde los tres amigos, Genaro (Fausto Mata), Chelo (Tony Pascual) y Carlitos (Aquiles Correa) se dedican a lo que más saben: pasarlo bien en los hoteles donde asisten turistas extranjeros, prestándole exclusiva atención a las extranjeras. Dicho esto, un Sanky Panky, según la lógica impuesta en la primera parte de esta secuela-franquiciada, es una persona que se dedica a seducir a mujeres extranjeras a cambio de beneficios económicos de mediano y largo alcance. No se ve como prostitución, sino como tomar ventaja de la desigualdad.

Pese a lo anterior, en Sanky Panky 3, la película hecha franquicia toma un giro diferenciado. Los productores, inversionistas, son boricuas, y el director, Eduardo “Transfor” Ortiz también lo es. En esta medida, la película dirigida más al mercado boricua que al dominicano, toma ciertos cuidados para que la misma sea una “película para toda la familia”, lo cual lo logran.

La historia de esta Sanky Panky es que una vez llegados a suelo boricua, los amigos dominicanos buscan trabajo en el hotel conquistador de Fajardo. Así las cosas, Genaro se entusiasma con una joven empresaria llamada Patricia (Jazmin Caratini), quien se encontraba en el hotel en gestiones profesionales. Se enamoran y se confiesan amor eterno.

El resto del filme, se entrecruza con el actor boricua Rafa Sánchez quien personifica al empresario de origen español, Manolo Castaneda. Buenas actuaciones todas, pero hay que destacar a Jazmin Caratini, quien se convirtió en un importante activo para esta franquicia.

En fin, el filme es criticable por problemas de audio, y a veces por problemas de secuencias bien editadas. Pero de otro lado, también lo podemos resaltar por muchas razones, entre otras por el desarrollo de las industrias de cine tanto de la República Dominicana como de Puerto Rico, por el uso correcto de los talentos nacionales disponibles, y más que nada por desarrollar buenos guiones comerciales con fuerte apoyo del público.

La intervención a son de “cameo” de Jorge Pabón (Anaudy) es un acertada y discreta. Buena película, donde nuevamente la sabiduría fílmica de Eduardo “Transfor” Ortiz vuelve a reinar. Adelante boricuas y dominicanos, adelante.