Mar10162018

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Traffik o ese deseo humano de no ser víctima

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altEs una película altamente subestimada. La crítica ha sido terrible con ella. Traffik: refuse to be a victim (Dir. Deon Taylor, EE. UU., 2018) es un tratamiento distinto, interesante y curioso, de la trata de mujeres en el mercado de explotación esclavizada de la prostitución. La película nos narra un mensaje, sobre la trata, que es horrible.

Brea (Pauta Patton) es una periodista, del Sacramento Post, quien ha sido despedida. Su pareja, un mecánico de autos llamado John (Omar Epps) la quiere mucho. Y en una cena de parejas, con sus amigos del alma Malia (Rosalin Sánchez) y Darren (Laz Alonso), le ofrece llevarla a un retiro, propiedad de Darren, para descansar. A partir de ahí se inicia la segunda trama de la película, la cual es de terror.

Brea y John en su camino hacia la mansión donde permanecerían el fin de semana, se encuentra con una tribu de motociclistas, los cuales bajo el comando de Red (Luke Goss). Desde ahí, el resto es un thriller en el cual usted participa, emotivamente, y pide siempre “justicia”.

La película tiene más de un truco, por lo cual no es fácil contarla. Las actuaciones son pobres. El guion es flojo. Y la dirección de Deon Taylor, en nada es memorable.

Ahora bien, para una película de un presupuesto de $4 millones, vendida para distribución en $5 millones, y habiendo recaudado en menos de un mes $4,7 millones, la película es un bien asegurable. Es decir, fue una buena idea, como inversionistas de cine, y ha sido rentable. Lo interesante, es que la película fue pagada tanto por Deon Taylor, director, como Paula Patton, la actriz principal. Ahí yace para mí el detalle de este filme. Es un film muy personal, y algún interés particular tuvieron ambas personas para financiarla.

De mi parte, la vi y me pareció buena en cuanto a los puntos/trucos de cambio de la dirección de la película. Aunque predecible en mucho, fue impredecible en otros asuntos lo cual hizo de la película una memorable. Ningunas de las actuaciones son memorables, ni buenas. Ni aún en la cultura de la Nación, es posible decir weepa por Rosalin Sánchez.

Pero, contrario a término, la recomiendo. Aprender del tema de la trata humana y oponernos al mismo, es posiblemente el mejor recuerdo de este filme.