Sicario: the day of the soldado y los retos de Benicio del Toro

altFui a verla última película en cartelera del primer actor de cine boricua radicado en Hollywood, Benicio del Toro. Se trata de Sicario: the day of the soldado (Dir. Stefano Sollima, EE.UU., 2018). Es una película curiosa, puede dejar a uno con la sensación que, a lo largo de 20 años de carrera, Benicio del Toro ha hecho una y otra vez la misma película. La misma película.

En esta ocasión, y consistente con su primera película importante, Traffic (Dir. Steven Sodeberg, EE.UU., 2000) Alejandro (Benicio del Toro) es un agente de la policía de los EE.UU., que se dedica a desmantelar redes de narcotráfico en la frontera de México con los EE.UU. Así las cosas, junto a Matt (Josh Brolin) son parte de una división especial de la NIS, o de la CIA, o de la DEA, a quién realmente le importa, que operan fuera de la ley, haciendo trabajo sucio. Literalmente hablando, asesinando, secuestrando, y extorsionando a los mexicanos del otro lado de la frontera. De esta forma la trama se desarrolla a partir del secuestro, literalmente hablando, de Isabel (Isabela Moner).

Sicario: the day of the soldado, es una película llena de estereotipos, de los cuales no logra salirse. En esa medida, es una película tan común dentro de la industria de masas de Hollywood. La pregunta esencial, ¿y por qué Benicio del Toro, actúa en la misma? La única razón sensata; porque tiene que trabajar y ganarse el sustento económico para él y su familia. La única motivación real, el lucro.

Sicario: the day of the soldado es la continuación de Sicario (Dir. Denis Villeneuve, EE.UU., 2015). Los mismos personajes, casi casi, y la trama de los mexicanos son corrupto, pese a que los EE.UU. también lo son. Tal vez aquí yace la razón de la participación de Benicio del Toro. Se trata de una película franquicia, la cual va por su segunda producción, y esto le garantiza a nuestro querido actor larga vida actuarial.

En fin, que el que quiera ver esta película, en un país que promueve tanto la libertad del ser, está libre de hacerlo. Yo lo hice, y qué decir, que no me pareció una película a la altura de lo que uno desea que haga o que pueda hacer nuestro principal actor de cine en los EE.UU. A Benicio del Toro le sugerimos que si la piña está agria en Hollywood, que cambie de plaza de trabajo por un rato. Europa, América Latina y Asia tienen otras posibilidades, otras oportunidades. ¡Éxito!