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The Slender man o la película [de terror] del nunca acabar sobre el Cuco

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alt¿Alguien ha visto el Cuco? ¿Alguien durmió anoche con el Cuco? ¿Verdad que todos le tenemos miedo al Cuco? Lo interesante del capital y el mercado, es que le dan vida a lo abstracto. Slender Man (Dir. Sylvain White, EE.UU., 2018) es la representación del Cuco en pantalla. Buena, esa les quedó bien. El Cuco en pantalla.

En el 2009, un programado de internet, de eso que se pasan toda la noche inventando, Eric Knudsen, alias Victor Surge, inventó un meme sobre el Cuco, al cual llamó el Slender Man. Un hombre, largo, en gabán y corbata, sin rostro, que aterroriza a los infantes, los secuestras, los hace suyos. Es decir, un pedófilo, dirían los “federales”, pero realmente hablando la fobia a la oscuridad, la noche, y la soledad, en la cual viven los niños y niñas al irse a la cama y dormir. ¿Has visto el Cuco escondido debajo de la cama?

White, director afro-descendiente, mitad americano y mitad francés, se la inventa bien en esta película, pues juega con un tema de las redes sociales, que tiene ya otra versión cinematográfica así como una serie de video-juegos, y dirige muy astutamente su película al mercado de 12 a 18 años. Es decir, cuando el Cuco está dejando de ser, producto de la adolescencia emergente y dirigente hacia la adultez.

En esta medida, la película, dirigida claramente a un segmento del mercado, fue bien inteligente y creativa. Ja… las actrices, casi todas mujeres, menores de edad y estudiantes de noveno o decimo grado, nunca aparecen supervisadas por sus padres y madres. Es el Slender Man el que las controla. Uy, el Cuco anda suelto.

La película, luego de dicho lo anterior, es muy floja, pues las actrices, todas emergentes, son muy emergentes. No tienen mucha educación actuarial. Tal vez Joey King (Wren) y Julia Goldani Telles (Hallie), son las actrices que más se destacan. De igual forma, el guion es muy débil, no resuelve demasiados asuntos, y se va a la ligera, con tal que el texto narrativo del miedo y pavor que provoca el Slender Man, sea el texto narrativo de la película. El Cuco habla.

Ahora bien, donde la película es un acierto es en ser una película de bajo presupuesto ($10 millones en producción) y ha cotizado ya cerca de $40 millones. Un éxito taquillero. El Cuco es negocio. En esta medida, se compara con un viejo proyecto similar, el The Blair Wicht Project (Dir. Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, EE.UU., 1999), el costó apenas $60 mil dólares y produjo en distribución sobre $250 millones.

Como diversión vale la pena verla. Como un esfuerzo de un director como Sylvain White, emergente, creativo y con pocas películas aún en su “gaveta”, se trata de un filme innovando sobre un tema de redes sociales. Bajo esta premisa, es puro entretenimiento, ni bueno ni malo, entretenimiento. Vayan a verla a su discreción.