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Kin o lo mejor que le ha pasado a Hollywood es que Weinstein ya no está

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altSí así como lo leen, el hecho de que el magnate productor Harvey Weinstein esté acusado de ser un agresor sexual, un maniático sexual y un buscón sexual, es posiblemente lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo a la industria de cine en los EE.UU. ¿Por qué? Porque más allá de la alegada perversidad sexual de Weinstein (y tantas y tantos otros en la industria del cine en Hollywood), también está el hecho de que Weinstein Company (fundada en el 2005 por Harvey y Bob Weinstein) se convirtió en la empresa dueña de la portería de la industria de cine en dicho país, determinando quien se hacía famoso y quién no.

The Weinstein Company se había convertido en el equivalente de Microsoft en los sistemas operativos para las computadoras. En todos sitios estaba y en todos sitios tenía inversiones y derechos propietarios. Por lo tanto, no había movimiento que técnicamente, no controlaran en dicha industria. Pero, hoy está acusado en el estado de Nueva York, su compañía desapareció, y con ella se fue su poder en la industria.

Esto ha dado paso, de forma consistente, desde el 2015, a la emergencia de un cine independiente, que se mercadea por las grandes casas de distribución, que ya no tiene que pasar por el crisol de The Weinstein Company. De esta forma, cine independiente hoy es el cine central en los EE.UU. Por tanto, lo mejor que le puede haber pasado a la industria, es la desaparición empresarial de Harvey y Bob Weinstein.

En este contexto es que hay que entender la película Kin (Dir. Jonathan y Josh Baker, EE.UU., 2018). La misma, dirigida por dos pocos conocidos hermanos gemelos australianos, tiene un acierto muy distintivo: su productor ejecutivo es el emergente y provocador Michael B. Jordan. Este joven actor, con pocas películas de cine a su haber, pese a que tiene más de una década formativa en la televisión, es parte de un gremio “invisible” de actores, directores, productores y guionistas afro-americanos que está provocando una revolución en Hollywood y en la industria de cine en los EE.UU.

Llamar a Jordan y su corrillo, hacedores del cine independiente, sería una falsedad. Ellos son cineastas de casas productoras no dominantes, no vinculadas a Harvey Weinstein y su legado, pero que han logrado producir películas de calidad, las cuales logran insertar en los sistemas de distribución corporativos, y todas han resultado ser un éxito taquillero. Para muestras un botón: Black Panther (Dir. Ryan Coogler, EE.UU., 2018). En la misma Michael B. Jordan actúa, junto a su director favorito, Coogler, con quien ha trabajado en las tres películas que éste ha dirigido.

Kin, es una película que pudo haber pasado sin gloria alguna. Pero, los hermanos Baker, que son blancos caucásicos y pretenden ser negros, le dan un giro a la historia, cuando ponen a Jordan de productor ejecutivo. Ahí todo cambió. La historia de un niño adoptado, Eli Solinski (Myles Truitt) cambia cuando su hermano adoptivo, Jimmy Solinski (Jack Reynor) sale de la cárcel y regresa al hogar. Pese a todos los problemas que ya tenía la familia, ante la perdida de la madre, el padre Hal Solinski (Dennis Quaid) intentaba mantener la familia en ley. Pero ya saben desde Jacques Lacan para acá, el problema siempre es el padre…. no los hijos.

La historia se desarrolla a partir de dos eventos que parecen no encadenados: por un lado, un asunto de ciencia ficción que solo se resuelve al final de la película, en el cual en un viejo edificio post-industrial en la ciudad de Detroit, Eli/Truitt se encuentra con un artefacto de guerra de la era post-humana. Por otro lado, Jimmy/Reynor al regresar a la libre comunidad se enfrenta a los capos locales a los cuales les debe dinero. El resto, ustedes lo mezclan y sabrán cómo se desarrolla la película.

Ahora bien el desenlace de la película es lo que me hace pensar que tener a Jordan de productor ejecutivo no fue un dato al azar. Tienen que ver la película para que comprendan como la misma se va concatenando con Black Panther (Dir. Ryan Coogler, EE.UU., 2018) y con un sinfín de películas que hemos reseñando en este medio en los pasadas meses y nos hace pensar, que lo mejor es que Weinstein esté envías de la cárcel.

Es complicado pero Hollywood vive su mejor momento gracias a gente como Michael B. Jordan, Spike Lee, Jordan Peele, Ryan Coogler, Boots Riley, y Barry Jenkins entre otros. Si a esto usted suma la nueva campana de la firma Nike de zapatillas deportivas, utilizando a Colin Kaepernick, y el valor del sacrificio por lo que uno cree, entonces comprenderán de qué trata la revolución cultural liderada por los afro-americanos.

En fin, vean Kin por las razones que quieran. Yo la vi porque me pareció super entretenida. Adelante, Michael B. Jordan, estamos pendiente a tu trabajo. Adelante.