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Angélica y la crisis de comunicación en la familia puertorriqueña

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altFui a verla pues me la vendieron de una forma y la terminé comprando de otra forma. Angélica (Dir. Maribel Gómez Mourak, Puerto Rico, 2018) es la nueva cosecha de la industria de cine boricua, la cual estrenó en algunas salas selectas del país esta semana. La película se ha presentado como una mirada crítica al racismo imperante en el país.

Respetando la intención de la directora y guionista, Gómez Mourak, nos parece que la película su eje principal es el tema de los problemas de comunicación en el seno de la familia puertorriqueña, familia típica o no es un tema distinto que no abordo en esta reseña. Lo interesante es entonces esa problemática intrafamiliar, en el caso de la película, en el cual uno de los ejes de dicha conflictivad lo es el aparente trato discriminatorio a una mujer evidentemente afrodescendiente.

Ahora bien, el racismo, teóricamente y experiencialmente, es una cosa. El discrimen, es otra cosa. La película aborda el tema del discrimen, si nos vamos a poner estrictos. El tema del racismo, es decir una relación de subordinación, humillación en forma de violencia incorporada contra la persona rechazada, no está presente en esta película. Lo que sí hay mucho es discrimen, y ojo, que se podría complicar también este argumento, y para eso mejor vea la película y no me haga caso a mí.

Pero superado lo anterior, que se torna un problema de guion e intención de la directora, un componente interesante de la película lo es las actuaciones de los talentos. En particular la principal actriz, Angélica (Michelle Nono) es una interesante relevación de una actriz poco conocida a nivel nacional, la cual merece nuestro respeto e interés De otro lado, en las actuaciones secundarias, dos de los personajes interpretados de forma exitosa lo fueron el Tío (René Monclova) y el amigo Juan (Modesto Lacen). Realmente hablando ambos actores, no sólo estudiaron al personaje pero en su interpretación nos hicieron sentir “en casa”.

Hay otras actuaciones que no se lograron ejecutar de forma exitosa o convincente, o más aún, que produjeron, por lo menos en mí, más conflictividad pues el personaje se parece más a la persona en su vida real que a una actuación. Las actuaciones de Carlos el novio de Angélica (Yamil Collazo), y de los padres de ella, la madre (Johana Rosalí) y el padre (Willie Dentón), dejaron algo que desear.

Ahora bien, lo interesante de la película es la selección de las localidades, Nueva York y Puerto Rico, y el escenario principal del hogar de una clases asalariada-media tipo Carolina. Esa parte, del país real, quedó chévere.

Dicho lo anterior, recomiendo ver la película por algo más allá de las buenas actuaciones o la intención de la directora Gómez Mourak. La recomiendo pues sólo apoyando esta película, y otras, es que se va desarrollando una industria de cine a nivel nacional. Como hemos reconocido ya en esta columna en El Post Antillano, la industria de cine en la isla está produciendo interesantes proyectos fílmicos, que hay que apoyar, reconocer y examinar. Pero todavía le falta un poco más para convertirse en una industria sostenible y sustentable. Solo con películas como estas, una cada semana, es que podríamos alcanzar ese nivel de desarrollo.

Adelante con Angélica, directora Maribel Gómez Mourak. Adelante Sigamos trabajando. Que venga su próxima película.