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Ford vs. Ferrari o el fetiche [¿fálico?] del coche de carrera

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altEn Puerto Rico, la película que se queda pegada y pegada en el cine, hay que irla a ver. Este es el caso de un filme, un tanto excéntrico, llamado Ford vs. Ferrari (Dir. James Mangold, EE.UU., 2019). La misma narra la historia de la primera industria de autos del mundo, la Ford, la cual se inserta en aventura de los coches de carrera en la década de 1960. La intención de Henry Ford II, simplemente probar la prominencia del auto americano, por encima de otros competidores, incluyendo los Ferrari, que corrían y ganaban históricamente en el Le Mans, competencia de 24 horas, en Francia.

La película contó con un presupuesto de $97 millones de dólares, y en un mes sus ingresos actuales rondan cerca de los $200 millones. Bajo todo indicador económico, la película ha sido un éxito. Ahora bien, más allá de la rapidez de los coches, que es pura adrenalina, ¿se sostiene el guion? No sé.

La película es buena, interesante y estimulante, porque la velocidad lo es. Es muy masculina, desde una lógica macharana y fálica. El coche lo es todo. Entonces, uno la mira y está viendo la vida. La misma cuenta la historia del diseñador de autos de carrera y vehículos de uso diario más cotizado en la historia de los EE.UU, Carroll Shelby (Matt Damon). Este, piloto retirado y ganador del Le Mans 1959, se dedica a diseñar autos de carrera y venderlos, para uso domestico y de las pistas. Se trataba de otro momento en la historia de los EE.UU. donde el dinero, el poder del hombre y la mujer caucásicos, lo eran todo.

La Ford le solicita a Shelby que rediseñe el vehículo emblemático, el Mustang. Éste lo hace, y le piden a su vez que cree un equipo de trabajo para participar en el Le Mans y triunfar. Ahi es que entra Ken Milles (Christian Bale), pues era un piloto fuerte de carácter y sin miedo en la vida. El resto es la película, que tendrían que verla pues si la cuento, se enteran por mi y no la ven, como ha hecho tanta gente en la película.

Las actuaciones de Bale y Damon son ambas memorables. En particular la de Bale. Pero de ahí, el resto, es pintura y capota. No hay mucho que decir. Una película más. La cual por tener tanta velocidad y de paso adrenalina, se pierde en el horizonte. La película, no obstante, tiene algunos problemas de guion que la tornan en confusa, pero para eso vaya a verla.

Mi recomendación que hay muchas películas disponibles. Esta es una opción más, pese a las buenas actuaciones antes mencionadas. Usted la ve si desea.