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Todos íbamos a ser reyes... pero algo pasó en el camino

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altLa fui a ver porque es cine boricua, y ahí debo de ser incondicional. Luego descubro que es el proyecto donde la profesora Edna Benítez, recoge el legado de Fernando Picó, y donde la Universidad de Puerto Rico se hace nación.

El proyecto inicial de Picó, en torno a la educación universitaria para los confinados y confinadas de Puerto Rico, se extendió luego del relevo generacional, en la intervención de Benítez quien corriendo la milla extra [y en extra bases] le imprimió a la intervención un contenido de creatividad a través de talleres de escritura. Esa historia está aún por ser contada, pues en sí misma es un proyecto de país, de nación, que requiere un documental exclusivo y aparte, y sobre todo una candidatura al Nobel de la Paz.

Mientras, Todos íbamos a ser reyes (Dir. Marel Malaret, Puerto Rico, 2019), es un esfuerzo humano y muy sensible por presentar en un filme la vida y obra de siete boricuas encarcelados, quienes en su catarsis de vida, logran transformar su pasado en la escritura, tanto en la creativa como en la de desarrollo de guiones fílmicos. En esta medida la película como texto, es interesante porque entrecruza tres historias, y por lo menos dos textos (las películas dentro de la película).

Sin lugar a dudas el guion escrito por Malaret y David Moscoso, tiene sus aciertos y fortalezas, y a mi gusto, tiene sus debilidades. Pero contar la historia de vida de cada uno de los confinados, fue muy lindo. Luego contar la historia de vida de estos en el "bajo mundo" fue un tanto problemático. Y contar la vida de estos en la literatura, exigía un poco más que no vino y no se dio.

La parte más importante, la literatura, fue la menos cubierta en el filme. Ahora bien, por razones que uno desconoce, el énfasis en la vida en el bajo mundo copó un buen porcentaje de la historia de las vidas de los confinados.

Pero la película sí abrió la puerta para explorar el proyecto de literatura creativa tras las rejas que Edna Benítez, entre otras escritoras del país, ha estado desarrollando. No es el único acercamiento el de Benítez, pero sin lugar a dudas es uno muy significativo y debe ser reconocido.

Ahora bien, en el hipertexto, la película introduce cuatro películas realizadas a partir del taller de guiones que los confinados, bajo la dirección de Malaret, desarrollaron. Esa parte del filme fue clara, precisa y sumamente acertada. Excelente. Las películas dentro de la película fueron dirigidas por Ari Manuel Cruz, Álvaro Aponte Centeno y Sofía Gómez.

Pero sea mi gusto o el de la directora y guionistas, Todos íbamos a ser reyes es un homenaje de homenajes a tantas personas, que han tratado de hacer de la experiencia de vida de la cárcel, una distinta. Pienso en el trabajo de las poetas Etnairis Ribera y Elsa Tió, entre otras.

Por otro lado, no nos podemos olvidar, que las historias de vida de los confinados sobre su rol en el bajo mundo, son simplemente horribles. La vida de las víctimas no se contó, pero también son vidas tronchadas, como las de los confinados. Ahora bien, la reconciliación en la vida, la superación y sobre todo el cambio de vida a partir de la rehabilitación tiene un documento de prueba en este filme. En ese sentido es valiosa la película.

Hay que irla a ver, pues la patria, la nación, se hace por vía de documentales como Filiberto (Dir. Freddie Marrero, Puerto Rico 2019); 1950 (Dir. José Manuel Dávila, Puerto Rico, 2019), Nuyorican Básquet (Dir. Julio César Torres y Ricardo Olivero, Puerto Rico 2017); Vietnam (Dir. Gabriel Miranda, Puerto Rico 2018);El Antillano (Dir. Tito Román, Puerto Rico, 2014); y Las Carpetas (Dir. Maite Rivera, Puerto Rico, 2011). Pero también se hace a partir de algo tan sencillo como contar la vida de un preso. Malaret, que venga la próxima. Gracias.