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Memorias del Subdesarrollo [Cuba, 1969] [Puerto Rico, 2020]

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alt"[y de todos los revolucionarios] será la misma suerte,

y de todos será la victoria.

Patria o Muerte, Venceremos"

Fidel Castro Ruz

El primer cubano que conocí en mi vida fue mi padre, Emiliano. No fue el último. Pero fue el primer cubano que me invitó a ver la primera película política en mi vida. En estos encuentros públicos, pese a que eran asediados y observados como actos terroristas, en la histórica sede del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, fui a ver Memorias del Subdesarrollo (Dir. Tomás Gutiérrez Alea, Cuba, 1968). Tendría 7 u 8 años, cuando la vi por primera vez. Hoy un tiempo después, la habré visto en más de una docena de ocasiones. Es un filme esencial para entender lo que desde el principio los cubanos, y en particular Gutiérrez Alea, a partir de la novela de Edmundo Desnoes, vieron desde un inicio: como descolonizar la mente que el subdesarrollo nos impone.

Pero de las memorias que mi padre aun me provoca, para ese mismo tiempo del cine político en el Colegio de Abogados y Abogadas, estaba en acompañarlo los domingos en la mañana a ir a la panadería/cafetería El Miño, en Bayamón. Un antro del exilio cubano, que se reunía para despotricar y terminar con el régimen cubano dirigido en ese momento por Fidel Castro Ruz. Mi padre, con botella de cerveza San Miguel en mano, proclamaba allí a todo pulmón, "viva Cuba, viva Fidel". En ese momento venía lo bueno, pues se iniciaba un proceso de debate, acoso, agresiones verbales, y más que nada un racismo manifiesto contra mi padre, y de paso contra mí. Los únicos negros en las mañanas en El Miño éramos mi padre, consciente de su negritud, y yo aun inconsciente de mi negritud. Al rato, mi padre se cansaba de defender a Cuba, y de la misma forma que entraba se iba, y los dejaba alborotados.

Mi infancia tiene que ver mucho el Memorias del Subdesarrollo. Sobre todo, que hasta el dia de hoy Cuba es nuestro referente de la modernidad no occidental más adelantada (el país del llamado tercer mundo más adelantado el planeta debe de ser Cuba). Un país, donde los negros llegaron a gobernar, pese al racismo y discrimen que puede permear en algunas instancias sociales, Cuba transformó el racismo y la marginación de las otredades, en norma de país.

Mas allá de la medicina que hoy comparten, en medio de la pandemia del Corvid-19, con 59 países del planeta tierra, Cuba es la sede del "vaticano" de la religión santera, la Regla de Osha-Ifá, y el rendimiento de culto a las deidades Orishas. Esto ha sido así desde 1962, donde en el desplazamiento de la religión católica, Cuba asumió de forma revolucionaria la tradición de los negros y negras esclavizados que dejaron sus raíces en dicho país.

Si uno ha leído hasta aquí, podrá comprender porque el inició de la película Memorias del Subdesarrollo inicia con un baile, rumba cubana en honor a las deidades, en la cual ocurre un asesinato, mientras la gente baila al coro de "¿Dónde está Teresa?" Este comienzo de la película, que luego es repetido para indicarnos que el actor principal Sergio Carmona (Sergio Corrieri), un burgués blanco y aristocrático, venido a menos, se había ya integrado a la rumba, y bailaba junto a una negra, que al cierre de la introducción es la imagen de la película. Se diga lo que se diga de Cuba, por encima de la revolución haitiana de 1804, logró hacer un proyecto de país a beneficio de todas sus poblaciones donde fundió de forma profunda la contribución que la negritud diaspórica de África trajo al nuevo mundo.

La película se desarrolla a partir de tres elementos: la narrativa post-colonial que este filme introduce en el momento en que Franz Fanon aún no era famoso, pero ya había escrito su obra cumbre, Los condenados de la tierra (1961) de Fanon, articula el problema del colonizado ante el colonizador. Se dice pronto, pero la combinación de la revolución cubana, Gutiérrez Alea y Desnoes, logra articular un discurso anti-colonial que aun al dia de hoy, es completamente relevante y no ha perdido un ápice de ser contestatario.

De otro lado, como segundo tema, la película trabaja el rompimiento - y el costo - del viejo orden al nuevo orden. Del capitalismo a un socialismo tipo cubano. Este proceso, da paso a explorar las complejidades de la vida. Se dice pronto, pero no es fácil. Cuando la película, adoptando la narrativa del documental, nos va exponiendo a todas las barbaridades que el gobierno de los EE.UU. viene cometiendo contra el pueblo de Cuba, desde el 1961 hasta ayer, cuando Donald Trump prohibió que el gobierno de la isla pudiera tener acceso a mascarillas, ventiladores y otro equipo médico para contener el Covid-19.

El tercer tema de la película es lo personal. La transformación de la vida personal/social de Sergio Carmona (Sergio Corrieri) es un homenaje a la vida y su complejidad como nos recuerda Niklas Luhmann, el filosofo alemán al cual se le acuña el termino de la complejidad. La vida de Sergio perdió todo referente (la familia, la iglesia, el dinero, el capital, el progreso), y asumió el proyecto de una vida contestaria a partir de su propio ser. El dejó de ser, para ser otra cosa. Un proyecto de evolución que tiene por espejo el deseo. Estar con una mujer de 16 años, Laura (Daisy Granados) lo seduce/la seduce, y terminan en la cama primero, y luego en el tribunal, donde la familia lo acusa de engaño, y sobre todo de haberle quitado la virginidad. Pero en una revolución ya es no es importante, si todo es voluntario entre adultos (la edad de adultez en ese momento 16 años).

En fin, que la película transita, a ritmo de rumba, forzándonos a reescribir todos los momentos memorables de una identidad blanca destruida en el 1959, y aun destruida. Tal vez, entender a la Cuba de ese momento, es entender donde se encuentra Puerto Rico hoy, donde aún no se ha podido romper con todos los lastres del colonialismo. Para muestras muchos botones - pero nuestra relación de dependencia con el capital y finanzas de Washington, así como el saber, no nos permite entender como el colonialismo-cultura se nos impone hoy. ¿Podrán los boricuas encontrar una cura al Covid-19? El pueblo dice que no. Esa pregunta ni se la imagina un cubano. Ellos simplemente le buscaron solución al asunto.

La película tiene muchos momentos memorables, incluyendo la rumba de apertura. Ahora bien, la narrativa tipo documental es un gran acierto y recordatorio de la barbaridad de EE.UU. al pueblo cubano luego de 70 años de un bloqueo naval y económico. De otro lado, hay un foro intelectual, donde todos los personajes son los que son: Edmundo Desnoes, Gianni Toti, David Viñas, René Depestre y Jack Gelber. Una escena de tres minutos que vale un millón. De igual forma la visita a la casa de Ernest Hemingway y la critica que se hace de la misma y del escritor, es muy importante. Finalmente, el cameo que el propio Tomas Gutiérrez Alea hace en la visita al Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos de Cuba (ICAIC), fue una gran ocurrencia.

Esta película está disponible en las redes sociales. Saque tiempo para verla es un homenaje a la práctica y narrativas anticoloniales. Momento de verla en tiempos de pandemia. Un reconocimiento al genio del cine cubano, Tomás Gutiérrez Alea.