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La batalla del Argel [1966] y Puerto Rico [2020]

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altEn mi infancia, será para la década de 1970, mi padre Emiliano, me llevaba todos los domingos a visitar en Bayamón, a un hombre de apodo Cholo. Este era un desertor del ejército dominicano, quien había llegado a la isla en un avión militar de su país, que había usurpado, para liberarse de la dictadura de Leónides Trujillo. Es un dato que investigo y no encuentro la referencia.

Lo que sí sé es que las anécdotas versaban sobre las variadas conspiraciones que se dieron desde la década de 1950 para terminar con el dictador, culminando está en su ajusticiamiento en el 1961. El resto es la memoria de migrantes en Puerto Rico, mi padre Emiliano y mi madre Nila, que ante la ausencia de un orden constitucional y legal preciso en la República Dominicana, luego de una larga temporada en Canadá y los EE.UU. se asentaron en Puerto Rico en el 1960. Los migrantes, sobre todos los que son perseguidos políticos o refugiados, crean narrativas de persecución en la vida en el exilio. Las historias de Trujillo que guardo en mi mente y mi corazón, son y serán siempre, horribles.

Con esta introducción me enfrento a un clásico del cine mundial, La batalla de Argel (Dir. Gallo Ponte corvo, Italia, 1966). Esta película, unida a Memorias del subdesarrollo (Dir. Tomás Gutiérrez Alea, Cuba, 1968), son posiblemente las dos películas mas importantes de la década de 1960, del cine no occidental, no Hollywood y no europeo. Pero La batalla del argel se conoce poco en Puerto Rico. La conoce un grupo reducido de personas, habiendo sido la misma financiada por el partido Frente de Liberación Nacional de Argelia, como forma de romper en la vida post independencia, con el legado del colonialismo francés en su país.

La película narra la década de 1950 cuando el Frente de Liberación Nacional inicia el proceso de organización de los barrios pobres de Argel, capital de Argelia. Allí en los llamados Casbah (barrio) se organiza una estructura popular militar, la cual va escalando la lucha hasta que es arduamente reprimida por el ejército francés. Luego de ahí, y ante los años de paz, 1958-1960, se reinician las protestas, ahora callejeras, que llevan a la eventual independencia de Argelia, como concesión política del gobierno francés el 2 de julio de 1962.

Lo interesante de la película es entender las narrativas anticoloniales. En las mismas, las fuerzas populares contra el colonialismo, en lugar de criticar el régimen colonial, lo que crean es un mundo imaginario en paralelo para promover una alternancia en la gobernanza. En este sentido, y tomando a Puerto Rico por ejemplo, la crítica de la izquierda y el independentismo hoy en Puerto Rico se centra en que el gobierno es corrupto. No menos o más corrupto que el gobierno de Argelia. Lo importante es traducir esto en un momento de urgencia en pro de la independencia. De eso se trata. De plantear siempre como será de forma real y concreta un país libre, que debe dar mejores beneficios que la condición colonial.

La película se narra a partir de dos actores: por un lado Omar Ali Le Pointe (Brahim Haggiag), un delincuente de poca monta que termina siendo líder de la resistencia del Frente de Liberación Nacional; y el jefe del ejército de ocupación Coronel Mathieu (Jean Martin). Los dos representantes dos órdenes distintos.

En el caso de Puerto Rico y de forma comparada con Argelia, ya sabemos que el gobierno colonial es sumamente corrupto; de igual forma, el gobierno federal es corrupto en la medida que permite la corrupción local. El error yace, contrario a lo que pasa en la película La batalla del argel, es que el independentismo argelino siempre planteo que la independencia era la solución. En cambio, en Puerto Rico lo que se plantea continuamente mente es un modelo de rectificación del estado colonial.

Esta película es compleja en su simbología, estética y representación de la relación amo/esclavo. La misma nos recuerda la tradición neorrealismo italiano de la postguerra. En La batalla de Argel como en Memorias del Subdesarrollo, la estética es muy similar. Ahora bien, para comprender algo de la estética de ese momento, habría que ver el film Frantz Fanon: white mask, black skin (Dir. Isaac Julien, Reino Unido, 1997), en la cual la estética de la década de 1960 antinarrativa colonial se reinterpreta nuevamente.

En fin, que hay que sentarla a ver esta película, que está disponible en las redes sociales, y gratis. La miran para entender como ante el colonialismo duro y burdo, hay que presentar modelos concretos de superación por vía de estados paralelos o imaginarios a futuro. Lo que no se puede hacer , es quedarse reformando el estado colonial.

La batalla de Argel es uno de los filmes más importantes en el Siglo XX. En medio de una pandemia y un toque de queda colonial de siete semanas, sin la presencia del estado metropolitano colonial, Washington, es momento de ver esta película. Adelante con la Batalla de Argel.