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Héroes de otra patria (1996) en un Puerto Rico que aún honra ir a la guerra [2020]

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altHe vivido el fin de varias guerras. La segunda guerra de liberación de Angola, en la cual se terminó por un lado con el régimen colonial de Portugal, y luego con la segunda liberación contra las fuerzas de UNITA, mercenarios post-independentistas al servicio del capital global, dirigidos por Jonas Savimbi. Vi ese final, lo vi a partir de mi vida en África del Sur. Por lo tanto, en mi calle, en mi barrio de Muizenberg, mis vecinos eran angolanos, que habían escapado de esa segunda guerra de independencia de Angola, cuando el MPLA liderado por José Eduardo dos Santos, terminó con Savimbi y su guerrilla en el 2002. Posiblemente eran exguerrilleros al servicio de UNITA, que ante la derrota vinieron a África del Sur a vivir.

Lo que aprendí tanto de las fuerzas de UNITA como las del MPLA, es que ambos sectores pelearon por su tierra: Angola. En este medida, lucharon por controlar la riqueza del oro, diamantes y petróleo, que hace de Angola el país más rico y potencialmente desarrollado del continente Africano. Si esto por encima de África del Sur, porque entre muchas cosas, las guerras, las victorias como las derrotas han conformado una identidad sobre dicho país, que es difícil de comparar con nadie en el mundo, salvo los vietnamitas. En Angola en el 1988 se dio la batalla militar más importante del "sur": Cuito Cuanavale. La misma se libró entre las fuerzas angolanas, asistidas por el ejército cubano, quienes derrotaron a las fuerza mercenarias de Savimbi asistidas por el ejercito de África del Sur. Esta derrota marcó el fin de la guerra civil angolana, la independencia de Angola, y la conclusión del régimen de segregación del apartheid en África del Sur. Por lo tanto, el valor está en la victoria. Angola es para África del Sur, lo que Vietnam es para los EE.UU. La victoria en Angola representa la derrota de una era.

Ahora bien, no voy a rendirle homenaje ni culto a la guerra. De lo que voy a hablar es de una película poco recordada en Puerto Rico, pero de suma importancia, Héroes de otra patria (Dir. Ivan Dariel González, Puerto Rico, 1996). La misma nos cuenta la historia de la participación de los boricuas en la guerra imperialista de los EE.UU. en el país asiático, y según justificado por la narrativa aun dominante, se trataba de una guerra contra el comunismo. La participación de los EE.UU. duró de 1959 a 1975, y en esta guerra salieron derrotados.

Sobre 2 millones de soldados americanos participaron en la guerra. De ahí, los puertorriqueños contribuyeron con 48 mil soldados a lo largo de la guerra. La guerra dejó un saldo de 58 mil muertos, 49 mil en combate, del cual el grueso fueron personas blancas (49 826), seguido por los negros (7242) y finalmente los latinos (350). Una de las narrativas más repetidas, es que proporcionalmente los puertorriqueños dieron más vida que ningún otro estado o territorio de los EE.UU. Este dato no lo hemos podido corroborar. Salvo que se establezca que de los 350 latinos que murieron, 345 eran de origen puertorriqueño. Es estadística luce como cierta cuando uno leer el informe del Congressional Research Service de 2019, que explica los muertos y los orígenes.

Lo interesante es que la narrativa se traduce que proporcionalmente los boricuas dieron más vidas en esta guerra que ningún otro estado. Es difícil corroborar o coincidir con ese argumento. No obstante, si es posible decir algo distinto: ya fuera un boricua o 345, estos murieron defendiendo a un país y una causa que no era la suya. En esto yace la importancia de Héroes de otra patria. No en abordar la cuantificación y comparación estadisticas de boricuas y sus muertes, sino en entender la justificación ideológica de haber participado. Simplemente, los EE.UU. no es mi patria. Por lo tanto las muertes boricuas en una guerra que no es la propia, no se justifican. En esto yace la inmoralidad del conflicto.

Por lo tanto, y validando la critica contundente de esta película, la cual ha sido defendida poco por los independentistas o los sectores de izquierda de Puerto Rico, es importante ir a la historia en la cual Raúl (Jimmy Navarro) y Carlos (Jorge Castillo), intentan cumplir una misión suicida, en la cual Carlos muere. Carlos que intentaba regresar sano y salvo vio su sueño tronchado. Mientras que Raúl, loco y desquiciado le siguió hablando por días a un cuerpo en descomposición que lo acompañó regresando a su base militar.

La historia es una trágica. Como trágico ha sido el colonialismo de los EE.UU. en Puerto Rico, y en particular el rol sevillista de los boricuas en dicha guerra imperial. Tal vez, lo que necesite el país no es seguir pregonando que fuimos "victimas" en dicha guerra, sino en su lugar plantear que no era nuestra guerra ni nuestra patria, por lo tanto haber servido fue lo incorrecto.

Esta película es un manifiesto histórico. Vale la pena verla, para afirmar que la única opción lógica para Puerto Rico y los boricuas, es su separación de los EE.UU. Como bien dicen los parlamentos en la película a lo largo de todo el filme, no era nuestra guerra.

La película tiene una extraordinaria actuación de Adamari López (Esther) quien en sus 24 años en esta película, despuntaba como una gran actriz en potencia. La vida le deparó otros caminos, pero su actuación es memorable

A ver Héroes de otra patria. Esperando que Ivan Dariel vuelva a ofrecernos otro filme. Adelante, adelante.