Mar07162019

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Natural

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Corro extraviado

por la orilla de un río,

corro desnudo

con el Sol ardiente, abrasador.

Con la música que crean

las aves me elevo del suelo,

besando las nubes.

 

Sobrevolando el planeta,

observo como los árboles

cobran vida, inquietos

y con raíces seudópodas,

flagelos motiles,

se pasean por la tierra,

sembrando sus semillas,

pequeñas plantas

que la naturaleza purifican.

 

Un río de agua cristalina

se mueve por su cauce,

vivo y pensador,

respirando y dando vida,

nutriendo a quien se acerque

y lo abrace.

 

En alas del viento

voy extraviado,

por la orilla del río,

con la piel al descubierto,

el gigante dorado

me abrió un portal,

dimensiones,

un agujero de gusano,

que me trajo

a este estado de lo creado,

tan lejano y sencillo.

 

Bajo nuevamente al suelo

y caminando, camino...

Es un mundo tan hermoso

como la vida misma,

un estado etéreo, por los de mi raza,

olvidado.

Un lugar paradisíaco,

más allá de mis siete sentidos.

 

Sobre el terreno fértil,

toda clase de preciosas piedras,

minerales de la época;

camino bajo los árboles

que me saludan

en un lenguaje olvidado

pero que entiendo

sin saber...

 

Me cubren los árboles

con su gigante sombra,

sus retoños juegan a mis pies,

ríen, me observan.

A lo lejos, entre el cántico

de las aves,

la brisa del viento,

el zumbido de los lumínicos

rayos del Sol y el diálogo

que tienen los árboles con el río

pude escuchar a un coquí

cantor.

 

Innumerable cantidad

de animales juegan a la distancia,

entre los árboles y las hierbas.

Se detienen, me observan y cantan.

Entre ellos el Coquí

cantor

entona su original melodía,

todo se cubre de un silencio

consolador,

cantó el cantor.

 

Luego puedo observar

como el cantor se aleja

de los demás animales

y se pierde a la distancia,

entre las hierbas verdes y frescas.

Coloridas mariposas

lo seguían y acompañaban;

de vez en cuando

a lo lejos,

se escuchaba...

 

Bajo el amparo

de un anciano árbol me recuesto

y duermo,

en paz, con el alma en calma.

Sueño nuevamente

que estoy envuelto de Sol,

de naturaleza y me acaricia una flor.

Despierto del sueño

y escucho dentro de mi corazón,

sigue cantando el cantor.