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Marina Barsy Janer: interpretando el escenario

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Hay que tener memoria del lanzamiento hacia el espectador; que no le queden dudas de que un mensaje no solo abre las alas sino que nos hará cautivos con la imagen y el lenguaje de un cuerpo ante los ojos que decodifican, asimilan, exilian, o dejan una orilla abierta para otro arribo. Hay que tener memoria de que eres un aire de varios rostros, varios celajes, múltiples abecedarios o consonantes. Es hacer esa memoria como también lo hicieron Richard Huelsenbeck y Tristan Tzara en el templo dadaísta del Cabaret Voltaire y, un tiempo después Joseph Beuys con sus acciones de arte donde en franca confluencia se encontraba la acción, el movimiento, y personajes ajenos a la obra. Es tener memoria y convicción de ser un continente neto y prístino donde les brindarás espacio a los nuevos habitantes de la imaginación. Voy más lejos. Al igual que Marcel Marceau deteniendo el soplo de Cronos y dando el acceso, diríamos celeste, a suspendernos en su mensaje y la poesía intensa de su pantomima todo exponente del performance debe poseer con entero dominio la disposición de detener el tiempo; que cada mirada, cada expectación, cada latido casi se escuche como parte del caminar de la tierra, y todos esos ojos sean tu mensaje, lo que dices, lo que evolucionas y deslumbras. También es amarlo; amar esa acción poética válida para la humanidad, esa ilusión de hacerte el callado pionero de una gran poesía visual. ¿Parece demasiado? No, lo hemos visto, muy de cerca. Renia Fermaint Rosa, Michelle R.O. son solo algunos exponentes iluminados de este género que en su auge le da también un nuevo minutero a la poesía de la modernidad, o modernidad derrumbada en la siempre infatigable gran obra del decir y del expresar, sin palabras.

Marina Barsy Janer se une a ese manifiesto de lo que significa interpretar el escenario. Peter Ustinov dijo hace algún tiempo ya que el escenario conoce en el actor su más soberbio transcriptor. Decimos entonces que, Marina Barsy Janer, busca esa metáfora, o acierto sólido y determinado de hacer del performance su  aliado luminoso de mensajería. Viene de presentar con éxito el pasado 19 de noviembre en el Museo de Arte Contemporáneo “De Colonial Reconquista” junto a un cuerpo de actores que hicieron la impecable transcripción de un escenario compartido en y hacia el espectador.

Quisimos buscar esas letras y maneras de un intento maravilloso que nos invita a la transfiguración.

“’ La performance puede proponerse como poesía comprometida del cuerpo. Es un espacio de disidencia y un espacio limítrofe. ¿Es este cuerpo de mi propiedad? ¿Dónde termina mi cuerpo y empieza el del Otro? La performance no se exime de reconsiderar el concepto del yoismo. En la intersubjetividad que sucede con los otros buscamos crear terceros espacios de tensión y negociación. El cuerpo es vínculo directo y materia prima en esta investigación. La performatividad de los conceptos enmarcados en palabras nos dirige hacia un accionar determinado del cuerpo en sociedad. ¿Soy ciudadana de mi geografía corporal? Las leyes nacionales, en una nación que no se autoproclama, son leyes que regulan el cuerpo “público” y se lo apropian. Estas leyes son palabra en mi cuerpo y en mi “ser” en el mundo.”

Graduada de la Universidad de Essex en Curadoría de Arte Latinoamericano donde ya culmina también su doctorado en Historia y Teoría del Arte, Marina nos habla de cómo en grave acento este excepcional manifiesto de expresión ha caminado por su vida.

“Desde pequeña tuve el privilegio de estar expuesta a los ámbitos artísticos de mi país. Sobre todo aquellos que no se presentaban en los grandes teatros o instituciones sino que eran vanguardistas en su lucha y estilo. Desde pequeña estuve nutrida de las actividades que acontecían en la Universidad de Puerto Rico y en el casco de Río Piedras. Tuve una formación en danza aunque también me he involucrado en el teatro y el mundo de las máscaras. El investigar y teorizar siempre han sido una pasión para mí. Llevar el pensamiento a una imagen viva y sostenida; traer la idea al respirar del cuerpo…  No tengo héroes pero sí hay personajes alquimistas y seres de compromiso absoluto con quienes he tenido la dicha de compartir como: Aravind Adyanthaya, Deborah Hunt, Petra Bravo, Freddie Mercado, Guillermo Gómez-Peña, Gonzalo Rabanal y Zmicer Yurkevich. Algunas provocaciones han sido en la literatura suramericana con la ceguera de un cuerpo borgiano que observa el Aleph y con un Cortázar y su entendimiento de la otredad en magia y cautiverio. Me provoca el canto de una Juana Colón, mujer negra, analfabeta y pobre, líder obrera en el Caimito de principios de siglo pasado. Me provocan las mujeres y hombres que nuestra sociedad invisibiliza, y en un sentir somático, la furia y el agotamiento que en corazonada se transmuta en accionar”.



Háblanos de esta pieza “’De Colonial Reconquista” su mensaje, su signo, y su esencia.

“’La inscripción sobre la piel ha sido recurrente en los terrenos del cuerpo, como signo detonante de significantes ante la performatividad del sujeto en sociedad. Este trabajo presenta la definición social del cuerpo como terreno ciudadano, su política dentro del suelo nacional y la memoria cicatrizada en éste.

Desde una mirada lacaniana “el Otro es el origen de un conflicto”. En 2014 las tierras puertorriqueñas y su geografía corporal se presentan como la colonia (post) moderna del siglo XXI. En una intersubjetividad que Deleuze llama “el pliegue”  propongo el trazo permanente en la piel no ya como decorativo y/o elegido sino como grito de protesta enactado en el pliegue corpóreo; como un conceptualizar el cuerpo de la colonia siendo éste marcado por un otro-reflejo. Las entrañas se encarnan en la memoria de la sangre y voz de la piel.

En un descolonizar de los sentidos se ha convocado una comunidad femenina a que inscriba mi piel conformando un signo que será un revertir desde la invisibilidad…hacia lo visible…el sonido de la piel que se despierta y se hace presencia como herida abierta. Las miembros de esta comunidad aceptarán legalmente la autoría del terreno de mi piel correspondiente a su marca-acción haciéndolas propietarias de éste; en una doble narrativa del reconquistar una jurisdicción titular extraída de nuestros territorios corpóreos y el ominoso posicionamiento de una relación de derecho sobre el Otro”.

 

Extraordinario,  en humanidad y en mensaje. De eso se trata, de incendiar en la mejor manera posible, la memoria y la conciencia en una línea densa y acorde capaz de renovar y predecir el cambio, y la alquimia, desde luego.

 

Era necesario hacer la pregunta en curso: el performance en Puerto Rico. Avances y expectativas.

“Quiero empezar por recalcar mi ausencia durante tres años (2011-2014). Estos años de distancia han sido años críticos en nuestra historia: ocupaciones en plazas, plebiscitos confusos, el resurgimiento de íconos históricos atrapados bajo rejas, indignaciones laborales y educativas, proyectos comunitarios alternos, etc….

Por un lado tenemos un interés creciente en la ocupación de espacios no institucionales del arte, con una provocación ante el elitismo cultural por un lado y la militancia de un arte de todas y todos; un arte que apele al pueblo por su inserción en éste. No se pretende educar al pueblo sino devolverle el arte (todo arte) al pueblo. Iniciativas como “Plaza Tomada” son parte de este interés. El reapropiarse de la calle en el imperio del automóvil es un acto político en este país. Podemos mencionar a artistas y colectivos  de las artes vivas (danza, teatro y sus híbridos performáticos) como Aravind Adyanthaya y Casa Cruz de la Luna, Awilda Rodríguez Lora, Las Nietas de Nonó, Deborah Hunt, Agua Sol y Sereno, Poncili, Y No Había Luz…, Freddie Mercado, Petra Bravo e Hincapié, Soplo, PISO Proyecto, Tere Marichal, Mickey Negrón, Vuelta Abajo Teatro, entre otros, que se han reapropiado de los espacios públicos o no institucionalizados del arte.

Lo performático de una calle ambivalente es el terreno de muchos mascareros y titiriteros que tienen como esencia el transformar la materia desechable y ‘pobre’ en obra. Estos alquimistas de la materia también hacen magia en el espacio social. Influencias de efervescencia social ante la crisis nutren el campo del arte con compromiso. Hay rabia, inconformidad y cansancio; hay esperanza y goce.

En la Academia nos encontramos ante programas de estudio y práctica de la performance. Podemos mencionar las iniciativas del Departamento de Género de la UPRRP, con figuras como Viveca Vázquez, Bernat Tort, y José “Pepe” Álvarez, entre otros. No se debe de dejar de mencionar la labor histórica de Lowell Fiet como convocador de eventos de artes performáticas en la isla desde los 1990’s, con los Caribes 2000 y muchos otros, además de su verso en teoría y observación de la performance sociocultural de la Isla. En la EAP tenemos figuras como Freddie Mercado, Awilda Sterling, Marisol Plard y Vanessa Hernández que han abogado, en la práctica o/y en la teoría, en abarcar o habitar los terrenos de la performance.

El Museo de Arte Contemporáneo ha integrado, cada vez con mayor frecuencia, la performance a su repertorio con invitaciones extendidas a artistas nacionales e internacionales, foros y talleres. Por otro lado el pasado verano el ICP tuvo la curaduría histórica de archivos de performance con la exhibición “Cuerpo/Materia: performance 2000-2014”.

Ha habido un resurgimiento de lo colaborativo; de crear redes y colectivos, unos más híbridos y transitorios que otros. Algunas artistas han integrado el vínculo familiar, como las Nietas de Nonó, y el trabajo con la figura de la madre en intervenciones por Renia Fermaint, Marina Barsy Janer, Awilda Rodriguez Lora y Marisol Plard, años antes con su ‘antropofagia’. También observamos una integración de otras profesiones al terreno de las artes en actos que convocan figuras de abogados, psicólogos, tatuadoras, y comunidades activistas o en lucha de equidad de género.

El purismo del concepto de la performance se ha hibridado. Algunos de nosotros consideramos la performance bajo unos parámetros que la desvinculan claramente del teatro y la danza. Sin embargo, el desarrollo de la performance en Puerto Rico se ha nutrido de ambas con resultados entrelazados que no podemos ignorar en el estudio de este campo. No ha habido aún una convocatoria únicamente de performance en la Isla que invite artistas internacionales y convoque a todos los nuestros. Mucho se ha hecho en los últimos años y continuaremos sin duda… “


Marina Barsy Janer, exponente en esa diferencia que hacen nuestras artes. Generación mensajera de la revolución cultural que Puerto Rico en la diestra de sus virtudes y flaquezas, necesita.

 

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