Mar11212017

Last update02:20:29 AM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

Brevísimo homenaje a Rafael Ferrer

  • PDF

altEl deseo es siempre eso: la vereda sólo recorrida a mitad,

el jardín de senderos que se bifurcan, o de líneas convergentes

que falsamente se tocan en el horizonte.

ERJ

La música, sublime, a veces siniestra (como en la invasión de Panamá, 1989), suena sin que nadie la toque. Relámpago. Fugacidad. Espectralidad (“un espectro ronda Europa,” Marx; Enrique Dussel habla del “yo conquiro” español del siglo XVI, anterior a la máxima cartesiana del siglo XVII, “pienso, luego soy”).

Modernidad-colonialidad. En el caso de Puerto Rico: colonialismo.

¿Reconciliación entre el blanco y el amarillo, el sonido y el silencio?

Membrana.

Guerra de clase entre el frío y el calor; la luz y la sombra, el paisaje y la pantalla. Esplendor y opacidad.

Sombras que ciegan cuando se oye el silencio.

Timbales. Música áulica; instalación. Líneas de fuga. Visualidad cerrada y abierta.

Música mulata (Ángel Quintero Rivera).

Encuentro de luces que no se tocan. Los timbales rompen la barrera del sonido. Estruendo; música muda. Detonación. Flechas que cortan la tela. Tajos luminiscentes. Todo se mueve sin moverse alrededor de la imagen. Alfombra de hojas secas. Claroscuro. Lona caída desde arriba. Vulva, papada o panza. Entrada sin salida. Artificio. Enfoque. Punto de fuga.

Tanto el frío como el calor, queman.

Sin título; instalación de Rafael Ferrer, Untitled (1979): centralización asimétrica de los timbales. Ángulo. Entre la luz blanca y la amarilla, la nieve dialoga con el sol. Tensión. El sonido deja huellas en la carretera de las montañas (ficción dentro de la ficción; política); luz amarillosa que parece arena de la playa de Isla Verde.

Rayo de luna; frío, montañas y nieve. Sol. Línea de calor amarilla; “disparo de luz” sobre una pantalla cubierta de sombras. Efecto. Caja de música; sonoesfera. Verano, otoño e invierno. La ecuación entre lo artificial y lo natural se balancea en el desbalance; el timbal se mueve hacia el calor electrificado, instaurándose, ahora en singular (el timbal; no los timbales), como presencia en el devenir de una política mediadora.

Bisagra crítica, demasiado crítica. Timbal. “Ontología materialista.”

Melomanía; migración que suena a cruce volcánico entre la colonia y la metrópolis. Gozne. Hojas secas; alfombra de mentira. La música brega desde el instrumento puente, por el que cruza la diáspora a pie hacia el jazz latino. Umbral. Timbal sin nombre, pero con identidad; sin baquetas, pero con golpe. Encuentro sonoro, como solo saber serlo la música sorda.