Canto a Camilo Torres

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No te conocí, Camilo,

sacerdote guerrillero,

pero me lanzo al sendero

que desbrozaba tu filo.

No fue mi sueño tranquilo

desde que miré tu suerte,

y al acercarme y al verte

como a un Jesús fusilado,

de ti me vi uniformado

y no le temí a la muerte.

(2)

No fuiste en vida mi amigo,

cura revolucionario.

De tu glorioso calvario

el fusil llevo conmigo.

Duros contra el enemigo

emprenderemos la lucha.

Camilo Torres, escucha

lo que el pueblo te promete:

que por librarnos del foete

la sangre no será mucha.

(3)

Tu sangre abona la tierra

y atemoriza a soldados.

¡Mil por ti multiplicados

subiremos a la sierra!

Tu sangre-semilla encierra

la esperanza del mañana;

Camilo Torres, entraña

de Colombia escarnecida:

al igual que tú la vida

jugamos en la montaña.

(4)

¡Qué más da perder la vida

trozados por la metralla

si por doquiera se halla

la muerte bien repartida!

El hambre es perenne herida

que mata angustiosamente;

es la metralla silente

de la social estructura

que lleva a la sepultura

no menos rápidamente.

(5)

Por eso, rebelde y fiera,

ya la masa se levanta,

lucha, muere, vive y canta

al calor de tu bandera.

Cual reto en la cordillera

flamea tu pabellón,

Camilo, revolución

de la América explotada

que avanza como una oleada

hacia la liberación.

Panamá, 1966-1972.