Lo que esa noche pasó…

alt¿Y qué pasó?

Nada un borrachito que estaba molestando, eso pasó.

¿Y qué pasó?

Pues nada, que el borrachito se puso guapo con quién no debía, eso pasó.

Y entonces, ¿qué pasó?

Pues que lo reventaron contra la acera y luego una retahíla de puños en su cara se posó. Eso pasó.

Y después, ¿qué pasó?

Pues que el borrachito, quedó tendido en el suelo, enmarcado en su propia sangre; mientras mirones y curiosos especulaban el desastre.

Y luego, ¿qué pasó?

Revoloteaban los entrometidos, los paramédicos con patinetas pero sin licencia, los “no lo toques,” los “voltéalo” y después de un rato la policía llegó; eso pasó.

Y posteriormente, ¿qué pasó?

La policía llamó la ambulancia, los turistas y fisgones, los tipos morbosos que le sacaban fotos al borrachito en el suelo, los perros que lamían la sangre y en medio de aquel ajoro, después que un rato pasó, con muy pocos aspavientos, la ambulancia allí llegó; eso pasó.

Y seguidamente, ¿qué pasó?

Los paramédicos llegaron y recogieron el cuerpo del beodo lo llevaron al camión, donde cuidados le dieron. “Ese es mi hermano”, vociferaba un compañero de faenas del herido que se mostraba afligido por su colega del romo; eso pasó.

Y por fin, ¿qué pasó?

Ya después de transcurridos varios minutos eternos; el ebrio salió aturdido de aquel vehículo médico. Salió por sus propios pies, amoratado y mascullado. Quizás con su ego herido y su hombría maltratada salió y sin decir nada, muy aprisa y sin desvíos fue llevado hasta su casa; eso pasó.

Y finalmente, ¿qué pasó?

Pues nada, el bullicio volvió a su ruido habitual, los transeúntes a sus cervezas; la sangre quedaba ilesa en el medio de la acera y así todo transcurrió y ya todo se olvidaba, por que aquí nada pasó.