Canto a Camilo Torres

altEscribí las siguientes décimas al sacerdote colombiano, Camilo Torres Restrepo, al conocer su caída en combate en febrero de 1966. Las mismas tenían el propósito de ser el Epitafio a quien fue una de las figuras más puras de la revolución latinoamericana. El epitafio está constituido por la primera estrofa y consta sólo de 10 décimas o versos.

Al llegar a Panamá en 1972 la maestra y directora de Teatro, DORA ALEXANDRA, ésta, la mejor declamadora de habla hispana en opinión de muchos, me sugirió completarlo para ser declamado. Así, el Epitafio a Camilo se convirtió seis años después en este Canto a Camilo Torres, declamado por DORA ALEXANDRA, por primera vez en un recital patrocinado por el canciller Juan Antonio Tack en el Paraninfo de la Universidad de Panamá en septiembre de 1972. En esa ocasión, Omar Torrijos le ofreció a Dora la nacionalidad panameña. En Colombia muchos le atribuyeron su autoría a algún poeta colombiano.

Cierto día de 1975 recibí una grata noticia de Dora: había ganado el Segundo Premio en un Concurso Internacional de Declamación en Bogotá que duró varios meses, siendo justamente el Canto a Camilo su última presentación. El público la tenía como favorita, pero se adujo que el Canto a Camilo era polémico en la época del momento, razón por la cual no le reconocieron el primer puesto. Este Canto es uno de los diez poemas del disco LLORAS, PANAMÁ QUERIDA, de Dora Alexandra, que llevó la causa panameña a escenarios de América Latina.

CANTO A CAMILO TORRES

(3 de febrero de 1929 – 15 de febrero de 1966)

(1)

No te conocí, Camilo,

sacerdote guerrillero,

pero me lanzo al sendero

que desbrozaba tu filo.

No fue mi sueño tranquilo

desde que miré tu suerte,

y al acercarme y al verte

como a un Jesús fusilado,

de ti me vi uniformado

y no le temí a la muerte.

(2)

No fuiste en vida mi amigo,

cura revolucionario.

De tu glorioso calvario

el fusil llevo conmigo.

Duros contra el enemigo

emprenderemos la lucha.

Camilo Torres, escucha

lo que el pueblo te promete:

que por librarnos del foete

la sangre no será mucha.

(3)

Tu sangre abona la tierra

y atemoriza a soldados.

¡Mil por ti multiplicados

subiremos a la sierra!

Tu sangre-semilla encierra

la esperanza del mañana;

Camilo Torres, entraña

de Colombia escarnecida,

al igual que tú la vida

jugamos en la montaña.

(4)

¡Qué más da perder la vida

trozados por la metralla

si por doquiera se halla

la muerte bien repartida!

El hambre es perenne herida

que mata angustiosamente;

es la metralla silente

de la social estructura

que lleva a la sepultura

no menos rápidamente.

(5)

Por eso, rebelde y fiera,

ya la masa se levanta,

lucha, muere, vive y canta

al calor de tu bandera.

Cual reto en la cordillera

flamea tu pabellón,

Camilo, revolución

de la América explotada

que avanza como una oleada

hacia la liberación.

Panamá, 1966-1972.