Sáb09232017

Last update04:05:48 PM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

“A lo oscuro metí la mano”: Una breve crónica de cuando nadie nos quita lo bailado

  • PDF

altAntes que nada, ¡debo decirles que esta crónica es producto de un reto! Mientras leía el excelente libro San Juan Gay, del historiador Javier Laureano, decidí responder a los múltiples retos que impone a sus lectores: su libro es solo la base para futuras investigaciones. Esta crónica no es una investigación histórica, ni es un documento académico. Es meramente el compendio de memorias de muchos amigos, entre ellas la mía propia.

I

Primera hipótesis: Ser LGBBTT en Puerto Rico es tremenda jodienda. ¿Por qué? Serlo es un ejercicio en invisibilidad. La mayor parte de los que practicamos la llamada “lacra social” lo hacemos a escondidas de nuestras amistades, de nuestras familias, de nuestro entorno social, de nosotros mismos. El miedo al famoso “outing” nos hiela la sangre. Por ende, hablar de una historia gay es algo peliagudo. ¿Cómo historiar lo que nadie quiere confesar? Fácil, usando el anonimato y destejiendo las famosas leyendas urbanas.

Segunda hipótesis: Yo pienso que desde que el hombre fue creado, siempre ha sido un ser curioso. Todo lo queremos averiguar y todo lo queremos hacer. ¡Consecuencia de haber comido la famosa manzana!

Tercera hipótesis: Todos los seres vivientes somos entes sexuales. El resto son clasificaciones de los teóricos.

Cuarta hipótesis: Un roto, es un roto, es un roto…

II

Como les dije, no soy historiador ni científico social, tampoco tengo un doctorado en ciencias de la sexualidad. ¡Soy meramente un viejito que ha sido parte de la historia gay de este bendito país! No expectations, no frustrations… Así que chúpense ésta en lo que les mondo la otra…

***

¡Les comparto una conversación que tuve con mi amigo Karl, salpicada con mis propios recuerdos!!! No se me asusten que la Karl, es medio mal-hablada:

“Puñeta, y qué a mí, Pelafustanes, Cabrones: ¡Aquí les llega la voz de ultratumba! La Mami de los Patos, la que se negó a morir por la Plaga, la Chica Survivor 2016. A mis 72 añitos yo les puedo dar cátedra sobre la Historia, no solo del San Juan Gay, ¡sino de Borikén Gay! Miren pichones, desde que Adán mordió la jodía manzana, todos los humanos lo que queremos es meter mano, comer culo, mamar crica, chupetear pinga. ¡Pónmelo ahí que te lo voy a paltil era nuestro grito de guerra taíno antes de que Freud pensase nacer! Muñecos, ¡Borikén siempre ha sido gay… lo que pasa es que gay siempre ha sido aquello de “a escondidas se goza mejor”! Nada de marchas gay: ¡las únicas marchas que hacíamos eran las de las Caminantes de Bajamar! Miren lokitas eso de travestismo es un cuento viejo. Recuerdo nuestros reinados, donde yo desfilaba con grandes galas de Reina Pata en los salones de mis amigas. ¡Lo de nosotras era en petite commitee! La nota de la sublime decadencia la ponían los patos atrevidos, las llamadas mariconas de pueblo, que osaban mostrar sus encantos a los borrachos del pueblo, cuando ya jumos, ¡se tiraban lo que llegase! ¡La verdad que me lo gocé todo y por eso, puedo hablar de todo!!! ¡Mis noches en la YMCA de San Juan, brincando de cama en cama, los vaporizos de los saunas de todos los gimnasios siempre han estado a la orden del día! Allí despojarse de la toalla, luego de meterle a las máquinas, y adormilado dejarse mamar la pinga, es la orden del día. Para horror de Ángela Luisa, muy amiga mía, no era solo San Juan la capital de los patos: ¿Qué me dicen de las barras de Santurce y de la Avenida De Diego en Puerto Nuevo? Papito, allí sí había tomate del bueno.

Las playas cuando bajaba el sol, eran pasto de patos y recuerden que Borikén es una Isla así que teníamos playas por los cuatro costados para ¡zambullirnos en mares de esperma! ¿Qué me dicen de la práctica del mentado auto-stop? “Quieres pon”, era la frase seductora que nos excitaba. Éramos las “Toileteras Unidas Jamás Serán Vencidas”: ¡todo y repito, todo baño público desde los académicos hasta las letrinas, eran nuestra Tierra Prometida! No todas éramos sirvientes en Miramar: nos escondimos tras la profesión de peluqueros, modistos, decoradores y vendedores de cosméticos y joyería para señoras que alababan nuestro arte y se asquean de nuestros gustos. Hasta videntes, pintores de brocha gorda o ancha, carniceros, locutores de radio, carniceros y grueros. También nos escondimos bajo el manto sagrado de los profesionales: médicos, abogados, ingenieros, arquitectos… ¡la Academia está choreta de patos enfundados en sus togas que luego corren a los baños a mamar pinga!

Nosotras gozamos a la sombra, pero gozábamos. ¡A mí me la pelan los teóricos, los académicos, los sabelotodo-sin-saber-nada que se aúpan en sus podios a jodernos la vida, a mantenernos en el cada día más homo-normativas! Hay que tener las rodillas pelas como las cabras de tanto arrodillarse ante pingas parás y culos coloraos y brotaos como los monos para hablar como hablo yo. Amiguito, tú que te pasas las normas sociales por las pelotas, que marchas por la Ashford una vez al año, que te remeneas en las discos, y te añangotas en los cuartos oscuros. Si, tú mismo, te hablo a ti: la historia gay es algo más que los supuestos performances de patos vestidos de mujer, que haber sobrevivido a la plaga gay, que sobreviviste a un asesino en serie…es una historia de blood, sweat and tears. De desafiar al mundo desde las sombras de un baño o dentro de las cortinas de los cines, de reptear entre arenas buscando un poco de amor, es la de cortarse las venas por un amor imposible, de refugiarse en los brazos de mamá como el hijo perfecto. No me vengas con naranjas de la China….

III

Los recuerdos de mis conversaciones con Karl zumban en mi mente en una vorágine de recuerdos que aturden mi entendimiento. Karl es una de las divinas locas que emigró a los niuyores en busca de invisibilidad que provee la Academia o los vericuetos de esa capital mundial. ¡La mejor forma de desmenuzárselos, siguiendo el formato del libro de Laureano! ¡Comenzamos, pues!

***

Desde los tiempos precolombinos, las civilizaciones que poblaban nuestra América rendían homenaje al tercer sexo. Si no me creen: lean: https://issuu.com/caricr/docs/revista_prehispanica_1. Pero llegaron los españoles, y con ellos, ¡el concepto de pecado de la religión católica apostólica y romana! Aunque hubo algunos de los conquistadores que se los gufearon: un juicio de sodomía realizado en la ciudad de San Juan de Puerto Rico, entre 1842 y 1843. La acusación contra el mulato Francisco Sabat y el sargento español José Colombo. En esta representación de la sodomía se integraban las nociones de raza y clase social que se manejaban en una sociedad colonial jerarquizada como aquella. Siempre hemos sido jíbaros aguzaos como nos lo narra el insigne René Marqués en La víspera del hombre.

Como nos cantaba Ángel Viloria: “A lo oscuro metí la mano, a lo oscuro metí los pies”, ¡es una buena forma de describir las formas en que las locas boricuas llevan a cabo sus jelengues! La comunidad LGBTT boricua desde sus comienzos creció, se nutrió y se desarrolló a lo oscuro. Algunos optaron por esconderse tras los oropeles de la Academia, otros emigraron a lugares donde sus retozos no fueran carne para lenguas viperinas. Poco a poco se fueron incorporando a lugares de trabajo más permisivos como lo eran los salones de belleza, las casas de moda, los mostradores de joyería y cosméticos donde de frente los admiraban y detrás los despellejaban. Los cines proveían una excusa para la jodienda, los gimnasios eran socialmente aceptables: ¿Quién iba a dudar de la masculinidad de aquellos que luego de sus ejercicios, aletargados en los saunas ofrecían sus tesoros a las bocas ávidas que los poblaban? Muchos compartieron camas en el YMCA del Viejo San Juan, donde las orgías eran la orden del día. Y esos baños, donde quiera que estuviesen, ya sea en las universidades, centros comerciales o estaciones de gasolina eran cuevas de perdición… A lo oscuro el soldado español se clavaba lo que apareciera, a lo oscuro el jíbaro se refocilaba en las aguas de los riachuelos, a lo oscuro se retozaba en Bajamar, bajo la mirada del Capitolio. [¡qué de recuerdos!] ¡En las colinas de El Yunque, en los baños de Coamo, en el Túnel de Guajataca, en las ruinas de Aguadilla, bajo la estatua del Jíbaro se escuchaba el lamento borincano!

Reconozco que el Viejo San Juan era el sector gay más sonoro de Puerto Rico en su momento. Nombres como El Tamanaco, Lion’s Den, Main Street Bar, Small World, Page Two, The Annex, St. Marks vibran en mi memoria. ¿Qué me dicen de Vibrations? ¿Ten-Twenty, El Cha-Cha y The Abbey? ¡Me imagino que la afluencia de marinos bellacos primero y luego de turistas en busca de Puertorrican Angels marcó un atractivo potencial para los inversores de carne hicieran su agosto! Pero fuera de allí, habían más, muchísimos más: Bachelor’s, La Floridita, el parking del Centro de Convenciones en el Condado, Hotel Atlantic, y su discoteca Stars diseñada con motivos de las pirámides del Nilo.

¿Quién puede olvidar aquellos que pululaban en la Avenida De Diego en Puerto Nuevo? ¡En Hato Rey la mítica discoteca Bocaccio y su Santa Bárbara coronaron nuestras noches paganas y su parking libidinoso! O, ¿a aquellos escondidos en las oscuras calles de Santurce o bajo el sol tropical de Ocean Park? ¿Qué me dicen de los que paseaban por todas las plazas públicas de nuestra Isla? Los hoteles discretos donde comulgábamos tenían un lejano sabor a película francesa: Si hablara el del Aeropuerto, el de la Calle San Jorge, ¡los de Santurce le pararían los pelos a cualquiera!! Los baños de Plaza Las Américas, el gym del Caribe Hilton, los baños de la iupi al caer la tarde, la plaza de Río Piedras cada noche. Definitivamente, San Juan como capital se lleva el premio gay, pero hay cientos de semi-finalistas.

No cabe duda de que la mirada del gran Antonio Pantojas tiene mucho que decirnos sobre el transformismo. Sin embargo, Luis Rodríguez, co-dueño del recordado Bocaccio también menciona a Willy Negrón, Reny Williams (QEPD), Rudy Martínez, Alex Soto, Félix Cheveremont, Jaime Zequeira (QEPD), Eduardo Lubriel (QEPD), Bobby Hernández (Bárbara Herr). A su sombra crecieron nuevas divas que alumbran nuestra escena actual, como nos recuerda mi adorado Larry Lafontaine-Stokes: Freddie Mercado, Javier Cardona, Eduardo Alegría, Jorge Merced y Arturo Avilés.

Fuimos pasto del VIH/SIDA, de los asesinos en serie, de los compañeros de clase, de los tíos, de los primos, de los pederastas…pero sarna con gusto no pica, así que nada ni nadie nos detuvo en nuestra gesta sexual. Por más que salgamos en paradas gay o que hayamos militado en Act-Up, o que viajemos a depositar lágrimas al Stonewall del Village, ¡seguimos reptando por los recovecos oscuros en busca de ese amor que la claridad nos niega y que no se atreve a pronunciar su nombre!

IV

Enough is enough: resumen.

1) ¡Ser gay en Puerto Rico es cosa de machos bragao’s!

2) A lo oscuro metí la mano es nuestro himno de batalla.

3) Nadie nos quita lo bailado…

4) ¿Quién se anima a continuar esta historia??