Mar11212017

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Irma

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altEl calor del momento sobre las tibias aguas del Atlántico le fue dando la vida. Aquel torbellino de salobre aliento parecía sentir enojo contra sí mismo; y a medida que avanzaba su irracional cólera aumentaba. Mientras crecía en tamaño y fuerza, su furia cada vez más amenazante se hacía latente. El largo viaje lo fue sublevando y fortaleciendo. Según viajaba por la ruta salada, la misma sal del camino lo enardecía; haciéndolo sentir rencor aun contra su propia naturaleza. Aun con su enorme ojo; marchaba controlado por su propia ceguera. Su girar era violento; y se desplazaba como un alacrán tumbando caña. No distinguía la pobreza, ni sentía misericordia por ella. Su ensordecedora furia retumbaba en los oídos del mismo averno con su horrible trepidar. Su cortante cola, reventaba como afilados latigazos sobre el desnudo lomo de los condenados de esta tierra.

Era como si el Dios de los hombres hubiese creado un demonio para castigar a la humilde masa de la cautiva colonia; a los pobres e indefensos; quienes se arrodillaban clamando misericordia ante los oídos sordos de su propia creación.

Aquel monstruo arrollador; con nombre de mujer y fuerza de un enojado demonio, desconocía la clemencia y con su arrogante soberbia arrasaba con todo aquello que se le interpusiera en su trágico camino.

El implacable animal reptaba como culebra venenosa por su inundado trayecto de aguas saladas, cobrando vidas con su mortal ponzoña y destruyendo todo a su paso. Los asustados árboles bailaban la danza de la muerte, y sus desprendidas ramas parecían trapecistas formando cabriolas en su adiós a la vida. El tendido eléctrico, débil y derrotado; tendía sobre la tierra, con su mortal chispeante crepitar, y las avenidas de tupidos follajes solo eran trillos de a mula.

Las inclemencias del tiempo creadas por el natural fenómeno atmosférico abrumaban a la masa histérica de los pobres desventajados de la ya desquiciada colonia. Desquiciada por la inconsciencia; la avaricia y el egoísmo desequilibrado de sus gobernantes - quienes resultan ser peor que cualquier desastre natural.

Irma, llegó trayendo caos desolación y amargura, y se marchó dejando penas, lamentos y al peor de los males, el gobierno.