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Blue flu en la policía

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altRicardo observaba la foto de su abuelo con “el Maestro”, como llamaban a Pedro Albizu Campos, al momento de los arrestos en la Revuelta Nacionalista del 1950. Su abuelo tenía las facciones como esculpidas en una piedra. Su frente fruncida y los ojos luminosos reflejaban el valor y coraje de los Cadetes de la República. La Patria es valor y sacrificio estaba escrito y firmado sobre la fotografía por el propio Albizu.

Para Ricardo su abuelo Teófilo era el modelo que emular. A pesar de los años mantenía el espíritu combativo. Con él aprendió los valores patrios y los principios ideológicos por la lucha de la independencia de la nación puertorriqueña. No entendía por qué su padre era anexionista siendo producto de una familia nacionalista. Su abuela fue parte de las Enfermeras de la República y tampoco entendía por qué Gonzalo defendía a los estadistas.

-Abuelo estoy trabajando con un grupo de estudiantes que no queremos que nos aumenten la matrícula en la universidad ni que nos cierren recintos. El grupo lo bautizamos “Fuera las promesas”, luchamos contra esas nuevas leyes federales impuestas y de una Junta que viene a imponerse con planes fiscales.

-Mi querido y amado nieto. Estoy muy orgulloso de ti. Es un momento de levantar la conciencia entre la juventud sobre la lucha anticolonial, ya nos decía el Maestro: Los jóvenes tienen el deber de defender su Patria con las armas del conocimiento.

-Necesito tu consejo sobre una inquietud que tengo. Hay un conocido de José, un amigo de papá, llamado Guillermo, que es policía de la Fuerza de Choque y quiere reunirse conmigo. José me dijo que lo tuve de frente en la marcha del 1ro de mayo. Recuerdo sus palabras Estoy contigo, se acabaron las promesas. No se a qué se refería.

-Ricardo debes ser cauteloso. Las fuerzas represivas del Estado no son de confiar. Aunque no podemos olvidar que los policías también están sufriendo las consecuencias de la quiebra del país provocada por toda esa partida de políticos corruptos y ladrones. Reúnete con él y luego conversamos.

-Abuelo, la bendición, me voy a reunir esta tarde con él. Siempre es bueno hablar contigo. Un abrazo.

Ricardo salió más pensativo y preocupado de la casa de su abuelo. ¿Qué podría querer hablar un policía con él? ¿Por qué le dijo esas palabras en la marcha y disimuló darle con la macana sin realidad pegarle? Realmente no lo conocía. Era compañero de José en la Fuerza de Choque. Su abuelo tenía razón no podía confiarse mucho. Cómo olvidar al “Fraile” del Cerro Maravilla.

Guillermo estaba sentado en la barra del lugar acordado para la reunión. Estaba con José. Ricardo quiso ir solo. No quería que sus amigos lo vieran reunido con unos policías. Era muy peligroso para el movimiento y la posición de líder estudiantil.

-Ricardo te presento a Guillermo. Amigo de muchos años. Quita esa mirada de preocupación estamos en confianza.- dijo José.

-Un placer. Quiero preguntarle al grano ¿Qué quieren unos policías conmigo? – contestó Ricardo.

-Tranquilo. Tu sabes que soy de la Fuerza de Choque. Que nos vimos de frente en la marcha. Que tuve que disimular pegarte frente a mis compañeros por mi posición en ese momento. Desde que te vi sabía que eras el hijo de Gonzalo. Por si no lo sabes todavía se preparan las famosas “carpetas” contra los independentistas y subversivos. Lo único diferente es que ahora son digitalizadas y en video- dijo Guillermo

-¿En qué puedo ayudarlos?

-Nosotros los policías también estamos pasándola mal ante todo este revolú de la llamada ley PROMESA y del ajuste fiscal que el gobierno está haciendo en todas las agencias públicas. Consolidaron todas las agencias de seguridad bajo una sombrilla y trajeron de afuera a un director mediocre ganándose un dineral. Mientras tanto no hay dinero para nosotros.

-Ya lo sé. Los policías también forman parte de la explotación al pueblo trabajador. Son, al igual que los maestros, los peor pagados en el gobierno. Sin embargo, no pueden hacer paros o huelgas.

-Por esa misma razón quería reunirme contigo. Sabemos de las gestiones que realiza tú grupo ante las acciones de la Junta Fiscal que están atrayendo la atención del pueblo. El gobierno nos había prometido aumentos de salarios. Ahora nos lo negaron y tampoco pagan las horas extras. Ni tan siquiera me puedo casar.

-Los policías queremos hacer algo que impacte estas acciones del gobierno. Aunque no lo creas nos hemos ido organizando por lo bajo. Las organizaciones laborales que nos representan no están haciendo nada por nosotros. Se preocupan solamente en recoger la cuota mensual.

-¿Y?

-Precisamente, quiero que pienses qué podemos hacer para llamar la atención del pueblo y las autoridades gubernamentales. Llevar un mensaje de lo que representamos en este país y de lo que podemos hacer para evitar el juego que tienen con nuestras condiciones de trabajo.

-Se me ocurre un paro general de brazos caídos. ¿Por qué no se “enferman” en cadena y dejan de asistir a los puestos de trabajos? Provocarían un ausentismo general y cargan esos días a la licencia por enfermedad. Nadie puede cuestionar una ausencia por enfermedad.

-¡Genial! Me gusta la idea, podemos llamarlo el “Blue flu” y todos reconocerían la importancia de nuestra presencia en la seguridad del país.- terminó diciendo Guillermo.