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UN INFILTRADO EN FORTALEZA

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alt-Buenas noches, Alfonso Garza para servirte, Fonsi para mis amigos.-

-Bienvenido, siéntate. Te presento al hijo de un gran amigo, Funcionario “X”. Trabaja con los asesores del gobernador. Tenemos la información que me pediste-dijo Gonzalo

-Un placer conocerlo. Primero quiero decirte que estoy arriesgando mi trabajo. Pero estoy con ustedes. A pesar de trabajar con el partido gracias a mis padres, siempre he sido independentista.

-El gobernador está bien preocupado. Están investigando al grupo estudiantil “fuera las promesas” y a su liderato. Tienen al mejor amigo de Ricardo como agente encubierto. Ya se lo había comentado a Gonzalo.

-Tienen duda que esos muchachos tengan algo que ver con las explosiones en Hato Rey. Sin embargo, se ha filtrado una información que tiene que ver con un escuadrón dentro de la policía, pero ahora es que el jefe del Negociado de Seguridad lo está investigando junto al FBI- dijo “X”.

-¿Cuán cercano puedes estar a esa investigación?-señaló Fonsi

-Soy la mano derecha del Secretario de la Gobernación, estoy presente en todas las reuniones en la Fortaleza.

-¿Podemos contar contigo?

-Hasta la victoria siempre, como dijo un gran revolucionario-sentenció “X”. Se terminó la reunión y cada uno se levantó y salió entre el bullicio de la gente en una barrita de dominicanos en Santurce.

Fonsi se quedó solo pensando en todo el asunto de los policías. No podía olvidar su primer confrontamiento con la fuerza de choque en los disturbios de la universidad en la década de los setenta. Su mejor amigo, compañero, de las luchas independentistas y estudiantiles, resultó ser un agente encubierto. Para Fonsi las fuerzas policiacas tenían sus propios intereses y solo buscaban proteger los intereses del estado en última instancia. Para eso los preparaban en la Academia. No confiaba en nadie. La dura realidad de la vida que le había tocado vivir se lo había enseñado. Trabajaba como detective privado. Su carpeta de la policía y su historial independentista no le permitió conseguir trabajo. Su esposa y su hija lo dejaron solo. Emigraron a los Estados Unidos hace veinticinco años. Desde ese tiempo perdió el contacto con su hija.

Gonzalo estaba desempleado. Recurrió a sus amigos estadistas del Capitolio y de la Fortaleza. Le ofrecieron un trabajo de Director de Comunicaciones en una agencia pública. El apenas tenía educación. Siempre había trabajado desde joven en la farmacéutica.

-No importa que no sepas nada de comunicación, nosotros te nombramos asesores que dominan el trabajo. Lo tuyo es comprarte trajes y corbatas, estar presente en las reuniones. No haz escuchado el refrán “batatas con corbata”. Desde el lunes tú serás uno de ellos, una batata, pero con un salario de hacendado. El partido siempre agradece a los que apoyan la causa anexionista. Bastante te mataste pasquinando en las últimas elecciones.

A Gonzalo le preocupaba mucho el futuro de su hijo. Vivía bajo la influencia nacionalista de su abuelo Teo. En la reunión en Fortaleza le habían adelantado que lo estaban investigando en relación con las explosiones. El hijo de su amigo del partido se lo había comentado. No podía imaginar a su hijo perseguido por las agencias federales que ya estaban interviniendo en el asunto. Por esta razón habló con Teo y coordinó la reunión con el detective Fonsi.

Una lagrima se deslizaba en el rostro de Fonsi. Pensar en la hija lo puso nostálgico.

-Mozo, sírveme otro trago- dijo Fonsi.