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Fuera las promesas: arranca el paro nacional

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altaltZuleika, Soraya y varios compañeros del grupo “fuera las promesas” estaban reunidos con un grupo de líderes representativos de organizaciones sindicales y gremios del sector público. Acompañaban al colectivo representantes de la sociedad civil y de los sectores comunitarios. No querían políticos de ninguno de los sectores en la mesa de dirección. Estaban presentes grupos representativos de la diáspora puertorriqueña.

Ricardo estaba de viaje por Nueva York y Zuleika tenía el liderato del grupo. Las mujeres eran la mayor representación entre empleados públicos y privados. En la última Asamblea de los sindicatos se había acordado establecer una fecha para el paro nacional. Las decisiones tomadas por la Junta Fiscal y el gobierno estaban eliminando el bono de navidad, reduciendo plazas de empleos y congelando plazas de otros de empleados transferido entre agencias con una ley de “Empleador único”, se discutía la fragilidad de los sistemas de retiro incluyendo el de la universidad.

Los acuerdos tomados entre los mismos bonitas y representantes de bonos “buitres” buscaban minimizar la reducción en el pago de la deuda pública a costa del sacrifico de las clases trabajadoras y del pueblo en general.

-Este gobierno ha eliminado hasta las reservas naturales por una Orden Ejecutiva. Quieren vender nuestras playas, nuestros bosques y montañas, como decían los indios nativos americanos, quieren vender el aire que respiramos y hasta la luz del sol-dijo un líder comunitario.

-El sector trabajador ya no aguanta más abusos. Esta Junta, con el apoyo de este gobierno infame, vil y ruin, está exprimiendo al pueblo sacando el dinero para pagar a los bonistas. -dijo el líder sindical.

-Lamento mucho haber invertido el dinero de mi retiro en unos famosos bonos infalibles como me dijo el funcionario del banco que me los vendió- dijo otra persona.

-Compañeros, llegó la hora de actuar. Este es el momento de la definición suprema. Tenemos que parar al país. Ya no solamente se están afectando los sectores trabajadores. Toda la sociedad desde el estudiante que pierde su escuela hasta el enfermo encamado que pronto verá perder los servicios de salud de la llamada Reforma. Todos y cada uno de los presentes representamos a la sociedad civil y trabajadora. Nosotros somos los que sostenemos a este país y todos nos veremos afectados. Ya los políticos no nos representan. Todos velan por sus propios intereses. Hasta el gobierno federal nos está abandonado. De nosotros depende la existencia futura de esta nuestra Isla del Encanto- arengaba Zuleika a los presentes.

Los asistentes representaban a la mayoría de los trabajadores de todas las facetas de la infraestructura económica. Los transportistas estaban dispuestos a parar todo el sistema de transportación desde los camiones, vehículos públicos y el tren, solamente estarían disponibles las ambulancias. Todas las agencias públicas se unirían al paro. Los representantes de muchas empresas privadas, junto a profesores universitarios y maestros escolares se sumarían a esta importante gesta de unida. Los detallistas de gasolina que veían afectadas sus ganancias por las limitaciones impuestas cerrarían sus estaciones. Los médicos que apenas podían sostener sus prácticas de la medicina, tanto públicas o privadas, por las bajas tarifas que pagaban y controlaban las aseguradoras, se estaban uniendo. Las comunidades que estaban viendo afectados sus hogares por la industria del petróleo y otros derivados, en las que amas de casa, ancianos y niños se estaban afectando la salud por la contaminación tóxica que produce esta industria. Los retirados y pensionados cuya incertidumbre por la continuidad de sus pensiones estaban en entredicho por acciones de la Junta, también se unieron.

En esta ocasión, tanto sectores públicos y privados se unieron en un solo propósito: defender todos los derechos adquiridos a través de la lucha intensa llevada a cabo durante la historia política y social de la nación borincana. No podían permitir que un imperio, una Junta impuesta, eliminara de un plumazo el país que con tanto sacrificio habían construido.

-Hay que impedir que las futuras generaciones sufran los estragos provocados por un gobierno que no supo levantarse y defender los derechos de un pueblo con más de quinientos años de historia de lucha y sacrificio. Ni los huracanes han podido destruir la fortaleza espiritual y valentía de este pueblo. Ningún imperio hará desaparecer a la menor de nuestras Antillas.

-¡El paro nacional va! ¡Una sola voz, una sola nación! ¡Abajo la Junta Fiscal y este gobierno lacayo! ¡Fuera los políticos corruptos! ¡Este es el momento de levantarnos y exigir nuestros derechos! ¡Arriba Puerto Rico!- terminó Zuleika su alocución.