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Una promesa incumplida

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altEl calor y el sol eran insoportables esa tarde en la universidad. La protesta se había convocado para las dos de la tarde cuando la Junta Universitaria se reunía. El grupo de “Fuera las promesas” con sus camisetas y banderas negras presidían el piquete. Zuleika era la líder y portavoz del grupo. Esta vez muchos estudiantes, junto a profesores y empleados universitarios, se unieron al grupo. El nuevo Plan Fiscal desmantelaba a la universidad del Estado.

Mientras Zuleika contemplaba a los presentes un pensamiento fugaz pasó por su mente, la primera vez que estuvo con Ricardo en una actividad estudiantil. Fue en una obra teatral sobre la muerte a manos de la Fuerza de Choque de Adolfina Villanueva en Loíza. Ese día Ricardo le hizo la promesa que estaría con ella hasta que la muerte los separara y que lucharían cuerpo a cuerpo por el bienestar de los sectores más oprimidos de la sociedad, “No podía morir otra Adolfina por el abuso de la fuerza policial”, recordó le dijo.

Zuleika, extrañaba a Ricardo. Hace varios meses que estaban separados. Desde que ella tomó las riendas del grupo ideológico ya Ricardo no participaba en las actividades con ella. El abuelo Teo le había impartido nuevas tareas organizativas comunitarias, hasta que finalmente tuvo que abandonar el país por la persecución de la Policía y establecerse en Nueva York.

-¿Cómo estará Ricardo ante la soledad que provoca una ciudad como Nueva York? ¿Todavía pensará en la promesa de amor que nos hicimos?- pensaba Zuleika.

La última vez que Ricardo llamó a Zuleika, ésta lo percibió distanciado. Denotaba un entusiasmo por mantenerse organizando los grupos de puertorriqueños en la diáspora, y por el momento no pensaba regresar a Puerto Rico.

Los gritos de consignas contra la Junta y el Plan Fiscal de la universidad interrumpieron los pensamientos a Zuleika que se unió al piquete.

En el barrio latino se sentía el frio otoñal. La sala del apartamento de Tania estaba atestada de militantes de distintos grupos de puertorriqueños, latinos y otros sectores de trabajadores que apoyaban la lucha colonial de Puerto Rico contra el imperio norteamericano. Estaban reunidos para establecer el plan de trabajo el día de la marcha por el paro nacional. Tania y Ricardo presidían la reunión

-En Puerto Rico están ocurriendo actos terroristas provocados por el mismo gobierno para culpar a las fuerzas independentistas. Los militantes de “Fueras las Promesas” están siendo perseguidos por el Negociado de Investigaciones Especiales. Les atribuyen las detonaciones y amenazas de bombas en lugares públicos. -explicaba Ricardo a los presentes.

-Estaremos denunciando los ataques de la Junta Fiscal y el gobierno colonial contra el pueblo trabajador, los estudiantes, las comunidades, las mujeres y los derechos ciudadanos en general. Se han abandonado a los maestros, los policías y bomberos. El gobierno es un desastre y la Junta es quien manda. -señaló Tania.

- Esperamos que miembros de la comunidad boricua en esta ciudad, amigos y organizaciones fraternas, representantes de comunidades inmigrantes latinoamericanas, caribeñas, afroamericanas y del pueblo trabajador de Estados Unidos se unan a nuestra marcha-dijo el coordinador de la actividad.

Ricardo se ensimismó mirando por la ventana mientras escuchaba a Tania, recordaba a Zuleika cuando juntos lideraban las acciones universitarias. Se sentía angustiado, los sentimientos hacia ella estaban latentes en su corazón. No podía olvidarla. Sin embargo, no encontraba cómo decirle que había encontrado un nuevo amor. Pensaba en la promesa que le había hecho de estar juntos hasta que la muerte los separaría. Caminaba sobre el filo de una navaja.