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TRUMP TUITEA “SE ACABARON LAS PELEAS DE GALLOS”

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alt“Se acabaron las peleas de gallo en Puerto Rico”, leía un “twitter” del presidente Trump. El Congreso norteamericano había declarado ilegal las peleas de gallos en los estados y territorios.

-¿Hasta donde llegaremos? Nos controlan las aguas, nos controlan la aduana, nos controlan la energía solar y el aire, nos controlan el gobierno, nos controlan las finanzas públicas, nos controlan el amor. ¿Qué más nos podrían controlar el gobierno federal? - se preguntaba Gonzalo.

-Nos controlan el miedo, nos controlan la vida, pero nunca podrán controlarnos las ansias de libertad- contestó Teo.

La relación de Gonzalo con su padre se estaba regulando. Mientras dialogaban en la sala de la casa, Teo sentía que por primera vez vivía la experiencia de tener un hijo. Estaban hojeando recortes de viejos periódicos de la época de los arrestos nacionalistas. Meditaba sobre el sacrificio en la lucha política que impidió que se relacionara de forma cotidiana con su familia y lamentaba el no haber tenido la oportunidad de tener otro hijo. Para Teo vivir en una colonia requería establecer otras prioridades. La consecución de la independencia de la querida isla de las garras de un imperio que por más de cien años seguía pisoteándola consumió las mejores etapas de su existencia. Quería recuperar el tiempo perdido y la vida que le quedaba la quería compartir con la familia.

El gobierno federal con la Junta estaba interviniendo en cada una de las instancias de la administración pública de la colonia. El gobernador y el liderato legislativo lo sabían, por tanto, trabajaban para la próxima campaña electoral. Todos parecían promover las propias agendas políticas ofreciendo villas y castillos al pueblo con supuestas reformas contributivas, aumentos de salarios y bonos para los empleados públicos entre otras promesas que nunca se podrían cumplir bajo un gobierno en quiebra.

-“Si quitan las peleas de gallos participaré ilegalmente”- decía la Comisionada Residente para las gradas de su partido.

-No puedo entender cómo nuestro pueblo humillado y maltratado por una ley federal llamada PROMESA no se levantan a combatirla y a exigir el derecho inalienable a la libre determinación y la independencia por la soberanía de Puerto Rico. Sin embargo, los alcaldes de ambos partidos se levantan y convocan a manifestaciones multitudinarias contra el congreso americano por la eliminación de un plumazo de las peleas de gallos. Hasta el gobernador viajó a Washington a combatir la nueva ley- decía Teo.

-He visto en mis largos años de todo. He sufrido cárcel por la libertad de mi patria. Pocas personas se unieron a nuestro sacrificio, pero unas peleas de gallos han unido a todos los sectores del pueblo. Pregona el gobierno federal que irá contra los que infrinjan la ley, y el gobernador promueve su ilegalidad. “Cosas veredes, amigo Sáncho” decían en la literatura-

La delicada condición de salud que atribulaba a Teo no le permitía dedicar el tiempo suficiente a las actividades de organización políticas como en otras épocas. Se estaba convirtiendo en un “viejo enfermo con los años contados más cerca del fin” como le decía a su esposa. La presencia de Gonzalo en estos momentos de su vida reivindicaba su fracaso como padre. El y Ricardo darían continuidad a la lucha por la libertad de la patria.

-¿Cómo le irá a Ricardo en Nueva York? Me dijo Zuleika que él ya no se comunica con ella. No quiero pensar que tenga nuevos amores. La lealtad en el amor es un precepto inquebrantable y no quiero pensar que Ricardo haya incumplido la promesa de amor que le hizo a esa muchacha.-concluyó Teo.