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Un padre que nunca lo fue

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alt-Sabes, tantas y tantas personas que pasan por tu vida que apenas da el tiempo para conocerlas. Algunas dejan huellas que nunca se borran, otras solo dejan recuerdos tenues de su existencia que se borran como las huellas en la arena que desaparecen con el movimiento de las olas en la playa.

-El padre que recuerdo me dio el último beso a los cinco años. Es la imagen de una niña asustada que apenas compartió con Fonsi Garza porque nunca estuvo presente en su vida. Al montarme en un avión me desvinculé de él hasta el momento en que me lo presentaste nuevamente en Washington Heights. Han pasado veinte años sin saber nada de él. No tengo padre, apenas lo recuerdo.

Tania y Ricardo estaban sentados en Times Square tomándose unas cervezas con pizza mientras hablaban sobre el frio encuentro de ella con su padre Fonsi Garza. Un extraño que tan pronto lo vio una repulsión se apoderó en ella. Una representación mental de todos los sufrimientos de su madre y ella, al llegar a Nueva York por la falta de ingresos y un lugar en donde vivir, pasaron en cuestión de una fracción de segundos. El no conocer a alguna persona que las ayudara cuando llegaron las hizo sentir como parias en una ciudad tan inmensa. El discrimen y el rechazo de tantos por el solo hecho de ser puertorriqueñas volvió a estar presente. En las actividades escolares nunca tuvo un padre a su lado. Al verlo no pudo gritarle las cosas que durante toda su vida pensó en reclamarle. Solamente lo miró fijamente y abandonó el lugar sin decirle nada.

- Días y días durmiendo en parques, pasando hambre sin apoyo de nadie. ¿Qué tu crees que representó en mi vida el tal Fonsi? Nunca tuve una figura paterna en mi vida porque mi madre lo es y será todo para mí. Lo que soy hoy en día se lo debo solamente al sacrificio de ella. Mi padre murió el día en me subí al avión para venir a esta infame ciudad. Mi madre tampoco habló de él, para ella también había muerto.-enfatizó Tania con coraje.

-No te preocupes no lo volverás a ver. Tampoco lo mencionaré y cerraremos la página de ese capítulo en tu vida.- dijo Ricardo en un tono reconciliatorio.

-Ese capítulo se cerró en mi vida hace mucho tiempo.- murmuró Tania

En silencio ambos miraban a través de los cristales a todas las personas que caminaban como autómatas frente a ellos. Personas de tantos lugares distantes y distintos en una ciudad que los acogía, pero de la cual nunca se sentirían parte. Una gran ciudad rota en pedazos étnicos, la capital del mundo. El silencio se apoderó de ellos. Ricardo comprendió por qué Tania era una mujer tan fuerte de carácter. Le impactaba su altiva belleza.

Fonsi estaba en el aeropuerto. Todavía mantenía en su mente la mirada profunda de su hija, en esos segundos pasaron tantas y tantas imágenes de su miserable vida que lo único que pudo hacer fue bajar la vista por la vergüenza que sintió. No tuvo el valor de mirarla a los ojos y mucho menos hablarle. En el fondo sabía que no podía ocurrir un encuentro distinto. Todas las noches solitarias imaginó cómo enfrentaría a su hija y la exesposa. ¿Cómo un extraño luego de veinte años de ausencia quería que una niña que abandonó a los cinco años lo llamara padre y lo recibiera con un fuerte abrazo? Era la segunda vez que perdía a su hija.

-Me alegro tanto que por lo menos pude ver por última vez a mi hija. Es igual de hermosa que su madre aunque heredó de mí la arrogancia de carácter.- pensaba Fonsi mientras caminaba a la puerta de embarque.