Vie08232019

Last update12:53:33 PM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

Un grito de guerra

  • PDF

altLas tranquilas aguas de la laguna se confundían con las ajetreadas aguas del mar. Tal parecía que el mar se abocanaba la laguna con cada movimiento de las ondas formadas por el viento. Teo estaba esperando al abogado “W” y a otros compañeros en un restaurante frente a la Laguna del Condado. En esta ocasión el detective Fonsi no se quiso reunir de noche en Santurce. Luego de su regreso de Nueva York se sentía otra persona. Atrás quedaba el Fonsi nocturno y desolado.

-Fonsi te veo alegre y distinto a las últimas ocasiones en que nos hemos reunidos- dijo Teo.

-Abuelo, no te imaginas el peso que me quité de encima. Por veinte años no tenía la menor idea de qué había pasado con mi hija. Me avergüenzo del solo pensar que nunca la busqué. Vivía escondido entre las tinieblas de la noche. Bebiendo hasta ahogarme en antros nocturnos en donde nos silenciamos los fantasmas del olvido. Hasta que tu nieto Ricardo la encontró y quise verla, abrazarla, decirle hija perdóname por ser mal padre, sin embargo, no pude mirarla a los ojos. Con su presencia y mirada me lo dijo todo, su padre había muerto.-conversaba Fonsi.

-Compañero tu te lo buscaste, no puedes abandonar a tu familia y después regresar a ella como si nada. Yo también sufrí la perdida de mi familia. La lucha patria es nuestra familia, nuestra razón de ser. Espero que algún día tu hija lo pueda entender. Por lo menos pudiste verla y debes estar tranquilo. Me dice Ricardo que es una mujer excepcional, además de su gran belleza. Hasta me da la impresión de que le gusta.

-Eso es así Teo, nosotros los independentistas somos los hijos de la ingratitud de un pueblo que no quiere levantarse. Muchos compañeros han dado “su vida y hacienda”, como nos pedía el Maestro, a cambio de la lucha por la libertad de todo un país. Al grado de perderlo todo. Pero, amigo, continuaremos nuestra encomienda hasta el final. Ahora soy Fonsi Garzón el padre de una gran hija gracias a su madre.

El restaurante estaba vació a esas horas de la tarde. El Condado era un lugar acogedor para concertar citas secretas no solo amorosas, era el lugar perfecto para pasar desapercibido. Las pocas mesas se acomodaban a una distancia que no permitía escuchar las conversaciones de los comensales. Dos ‘cubalibres’ y unos entremeses acompañaban la conversación de los amigos. El propósito de la reunión era evaluar la alternativa de revivir y organizar un movimiento clandestino como en los años setenta. La situación política en el país era trivial e improvisada. El tema del momento era el alza en la criminalidad y los asesinatos a la plena luz del día. Era una forma de distraer la población de los asuntos económicos y financieros de la colonia. El miedo era la mejor manera de mantener al colonizado enajenado de la corrupción gubernamental.

-Comandante, buenas tardes. Fonsi, saludos, te ves muy bien. No quiero preguntar qué te pasó. Un abrazo.-dijo “W”.

-Saludos, a todos, espero que no estén borrachos esperándonos con esos ‘cubalibres’, estuvimos haciendo varias gestiones antes de llegar.-dijo Federico.

-No pude conseguir que vinieran los otros compañeros, pero podemos contar con ellos. Tengo los contactos y la distribución por células. Con las nuevas tecnologías hay que estar muy despiertos, ya no es la época de las antiguas carpetas. Las redes sociales y los celulares hacen el trabajo más difícil y hay que ser muy cautelosos con estas reuniones en público.

-Ya resolvimos los problemas de la persecución de los independentistas por las bombas. Todos sabemos que era la policía. Ahora necesitamos intensificar la lucha. Presentaremos un grito de guerra revolucionario contra los abusos de un gobierno corrupto y una Junta infame.-concluyo “W”