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Asesinos

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altCaminar por los predios de la universidad trajo a su memoria los días de estudiante universitario durante la década de los setenta. Eran los tiempos del servicio militar obligatorio, del ROTC y de la guerra de Vietnam. Cómo olvidar el día 4 de marzo del 1970 durante una protesta masiva de estudiantes contra el ROTC corriendo junto a una muchedumbre de estudiantes que huían de la Fuerza de Choque por los macanazos y gases lacrimógenos que estos repartían y disparaban a mansalva. Corrían como locos por las calles de Santa Rita cuando el grito de “asesinos” emitido por una estudiante, seguido del estruendo de un disparo, detuvo en unos segundos la estampida de estudiantes que observaron atónitos como la estudiante perecía y un policía sujetaba el arma que produjo el disparo.

La llamada “Casa de Estudios” se convirtió durante varios años en un campo de batalla. Policías muertos, estudiantes expulsados y arrestados, militantes del ROTC que vieron fuera de los terrenos universitarios su centro de entrenamiento por la combatividad de las fuerzas estudiantiles.

Fonsi no podrá sacar nunca de su memoria el grito desesperado de Antonia Martínez ante los abusos de las fuerzas policiales, “asesinos”. Desde ese día su vida cambió. Dejó de ser el estudiante enajenado de las “revueltas estudiantiles” de la universidad para integrarse a los movimientos independentistas y adentrarse en la lucha política. Juró que su vida la dedicaría a evitar el abuso desmedido contra los estudiantes, los obreros y los ciudadanos de a pie, a manos de un gobierno corrupto y colonial.

El grupo de “Fuera las promesas” y el “Movimiento Independentista” invitaron a Fonsi y a Ricardo a reunirse con un grupo de estudiantes a las afueras de la Facultad de Ciencia Sociales. Los vestíbulos y los bancos de las facilidades educativas estaban iguales que en los tiempos en que preparaban las pancartas y repartían los boletines para las protestas estudiantiles en esos pisos.

-Por tu cara, veo que muchos recuerdos pasan por tu mente.- dijo Ricardo.

-En esos bancos conocí y enamoré a la madre de Tania. Ambos pertenecíamos al mismo grupo estudiantil. Recuerdo la primera vez que la vi, estaba inclinada sobre unas pancartas en el piso pintando los mensajes. No olvidaré nunca la intensidad de su mirada y su enigmática sonrisa. Ella dirigía al grupo de estudiantes de pedagogía. Siempre tuvo un carácter fuerte y tenaz. No se me hizo fácil conquistarla.-mencionó reflexivo Fonsi.

-Ahora entiendo a quién salió Tania.

-Eran los tiempos de agitación social y estudiantil a nivel mundial. Por lo que he oído ya no son los mismos tiempos los que se viven en esta universidad. Son otras generaciones de estudiantes y profesores. Los llamados “milenios” o “generación Y” con sus particulares características.

Se acercaron a un pequeño grupo de estudiantes, algunos vestían de negro. La agenda de la reunión eran las acciones para seguir contra la junta. Sentada, dirigiéndose al grupo estaba Zuleika. Que al verlos llegar le brindó una sonrisa cómplice a Ricardo.

La célula de la universidad se llamaba la “Torre del Viejo”, en memoria a los combatientes de la sociedad secreta contra los abusos de los comerciantes españoles de finales del siglo diecinueve y como una forma de repetir el “boicot” contra las empresas extranjeras y norteamericanas, ante todo, en oposición a la presencia de la Junta Fiscal.

El grupo estudiantil tenía la encomienda de organizar la presencia estudiantil durante la participación en una marcha frente a las oficinas bancarias. No podían ocurrir altercados entre los estudiantes y las fuerzas policiales presentes. La actividad se iba a repetir a la misma hora durante una semana. La confusión creada por las actividades de protestas iba a proporcionar las condiciones idóneas para el secuestro de unos miembros de la Junta.

Para terminar la reunión Fonsi enfatizó la necesidad de mantener confidencialidad sobre las próximas actividades a realizar. Debían crear conciencia de los peligros a los que se enfrentaban y hasta la posibilidad de cumplir cárcel.

-“En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”, como dijo el Che -sentenció uno de los estudiantes.