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La universidad es nuestra

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altEl salón de conferencias estaba atestado de representantes estudiantiles y de las distintas organizaciones de profesores y empleados de la universidad. Varios temas estaban en la agenda a discutir. La acreditación de la universidad, las pensiones de retiro, el corte en los fondos gubernamentales, la eliminación y consolidación de recintos, el alza en las matrículas, entre otros asuntos. La existencia de la universidad del pueblo estaba siendo amenazada por un gobierno corrupto.

La comunidad universitaria ha sido objeto de los vaivenes políticos durante muchas administraciones gubernamentales, sin embargo, en esta ocasión parecía la “tormenta perfecta” con la entrada de las agencias acreditadoras de la institución en la lucha por su destrucción.

-Compañeros, han sido convocados a esta reunión de emergencia para delinear la ruta a seguir en este nuevo ataque contra nuestra universidad. Todos los que estamos aquí presentes hemos defendido por años esta institución a costa en muchas ocasiones de nuestra propia seguridad o libertad.-dijo el líder del gremio de profesores.

-En esta ocasión la amenaza de la desacreditación de todos los recintos está sobre la mesa pendiente a unos informes financieros y la merma futura de los ingresos en el presupuesto anual. La agencia acreditadora ya pidió un informe sobre el traslado de todos los estudiantes a otras instituciones educativas. El fin está más cerca que nunca.-continuó informando.

Los lideres estudiantiles y representantes del grupo “Fuera las promesas” tenían en agenda la paralización de los comercios y hospedajes aledaños a los recintos. Querían sacar la lucha por la universidad fuera de la institución para que no se viera como una “queja irresponsable” más de los estudiantes. En estos momentos no se paralizarían las tareas universitarias afectando a sus componentes, sino que serían los que dependen de la universidad para su existencia los que se verían afectados, llevando un mensaje sobre la importancia de mantener viva la universidad del pueblo. No podían afectarse los trabajadores, profesores y estudiantes universitarios a costa de un cierre total de la institución académica.

-Nos ha costado sangre y sudor mantener abierta a esta institución centenaria. Los trabajadores hemos sacrificado nuestros ingresos y familias para mantener disponible la enseñanza pública universitaria a unos costos accesibles para los menos pudientes. Son años de lucha y sacrificio. Hemos combatido a las fuerzas policiales que han intervenidos nuestra autonomía aguantando sus macanazos y atropellos. Pero en esta ocasión tenemos que paralizar el país y contrarrestar los abusos de este gobierno infame.- enfatizó el líder obrero.

-Nosotros no queremos que se lleven actividades que solo afecten a los integrantes de la universidad como en otras ocasiones y darle motivos al gobierno para que culpen a los ‘revoltosos” por el desastre en la universidad.-dijo Ricardo

El país en general estaba en sus peores momentos financieros. Un gobierno de anexionistas que ahora pensaban en plebiscitos sobre la estadidad sin importar el bienestar del pueblo. Una Junta Fiscal que solicitaba una apelación al Tribunal Supremo federal sobre su inconstitucionalidad comprando tiempo para continuar lastimando las finanzas de la universidad y del pueblo en general.

-¡Esta universidad es nuestra!-La defenderemos con todas las alternativas que tengamos disponibles en favor del futuro educativo de nuestros hijos, incluyendo nuestras vidas, contra las despreciables acciones de los “hijeputas” que gobiernan nuestro país.- gritó enfurecido un trabajador.