Sáb12142019

Last update12:37:52 PM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

Solo los pobres van presos

  • PDF

altEl salón de visitas parecía la antesala de espera por los cupones y ayudas económicas de los sectores más pobres en una agencia gubernamental. Las mujeres y hombres mayores edad y jóvenes, junto a niños jugando y gritando ajenos al lugar ocupaban todas las sillas. Las vestimentas reflejaban el sector social menos privilegiado del que provenían. Los abogados presentes parecían ansiosos con el tiempo de espera para entrevistar a sus clientes.

Los agentes uniformados, los perros en “guardia” y los confinados con sus mamelucos anaranjados identificaban la cárcel “federal”. Un frio invernal mantenía el salón en temperaturas del “norte”. Tal parece que es común el frio en las oficinas e instituciones federales.

Ricardo se había anotado en la lista de visitantes autorizados por los confinados. Carlos el amigo de la niñez estaba sumariado y lo había enviado a buscar a través de su madre. Para él fue una decisión difícil de tomar. Por un lado, sabía que Carlos había sido un confidente de la policía en el grupo de “Fuera las promesas”, pero, por otro lado, era el amigo de toda la vida en las buenas y en las malas.

Mientras Ricardo esperaba, observaba a los confinados compartiendo el momento especial con sus familiares, para muchos la primera ocasión en que veían a sus parientes luego de los arrestos. El color “anaranjado” sobresalía sobre los demás colores. Era el color que distinguía a los presos federales en la Isla. Confinados demasiado jóvenes para estar en una cárcel federal. El problema de las drogas en el país estaba destruyendo la juventud con los presos y los muertos caídos en las luchas por los puntos de drogas.

-Carlos, ¿cómo te encuentras? ¿Desde cuándo te tienen sumariado y por qué?- preguntó Ricardo.

-Hermano, antes que nada, quiero pedirte que me perdones. Tú sabes que yo era un confidente y continuaste el compañerismo en el grupo. Te puedo decir que mi problema con las drogas me trajo aquí. Me arrepiento tanto fallarte, que la vergüenza no me deja mirarte a la cara. Te quiero decir que tu sincera amistad desde nuestra niñez no me permitió traicionarte.-dijo Carlos.

-No entiendo, háblame más claro.

-Mientras era parte del grupo estudiantil me arrestaron con una bolsa de mariguana. En el cuartel de la policía llegaron unos agentes vestidos de civil. Comenzaron a preguntarme sobre mi participación en las actividades independentistas en la universidad y la amistad contigo. Finalmente, para hacerte la historia corta, me ofrecieron no presentar cargos si me hacia confidente de la policía dentro del grupo. Tu conoces de mi probatoria, un caso más me llevaba directo a la cárcel.

-Pero ¿qué pasó? ¿Por qué estás aquí en la federal?

-Déjame explicarte, aún no sé por qué estoy sumariado aquí. Te puedo decir que fue por negarme a traicionar tu hermandad y el aprecio que tengo por ti y tus padres. No entiendo cómo me involucran en un caso federal, pero todo comenzó cuando me pidieron que les pusiera, a ti y a Zuleika, drogas en tu vehículo y unas armas utilizadas en un asesinato, para lo cual yo me negué.

-Ricardo, tienes que cuidarte, al igual que Zuleika. Se han convertido en lideres estudiantiles y obreros con poder de convocatoria. Quieren empañar sus nombres y les quieren fabricar un caso para sacarlos de circulación. Yo no podía dormir por lo que estaba haciendo, imagínate si colaboro en algo tan espantoso. No lo pude permitir y mírame ahora en donde me encuentro. No sé qué pasará. Solo quería decirte que estas en la mirilla de las fuerzas de seguridad estatales y federales. Lo menos que podía hacer era informártelo.-terminó diciendo Carlos.

Ricardo mantenía el aplomo que lo caracterizaba ante Carlos. No sabía si llorar por su amigo o molestarse con él por estar en el mundo de las drogas. Lo que si comprendía era la lealtad de él. Pensaba en las carpetas contra los independentistas por la División de Inteligencia de la Policía de los años setenta. No podía entender por qué los pobres tenían que vestir el mameluco anaranjado y los ricos salían inmunes con “no causa” en sus casos o con probatorias mínimas

El uniforme anaranjado representaba la presencia del imperio en la colonia. Los opresores frente a los oprimidos más desvalidos.

-Carlos cuídate tú también. Gracias por la información, espero que salgas pronto de aquí. Pienso que solamente los pobres van presos. El color anaranjado es el color de la opresión, pero para nuestro movimiento será el grito contra el colonialismo y la infame Junta fiscal con sus leyes imperiales. Todos vestiremos el anaranjado. Un abrazo mi querido amigo.- le dijo Ricardo a Carlos antes de levantarse al terminar la hora de visita.