Tratado caribeño puertorriqueño del poliamor

alt[Nota de la autora: Texto leído durante la presentación del libro titulado TodesNosotres el jueves 13 de junio de 2019 en Librería Mágica, Río Piedras, Puerto Rico]

Por años he sido la amiga confidente de muchos de ustedes, así que esto aplica para muchos de los que están en el público hoy. (Risas) Les decía, que he sido amiga confidente de ustedes y de sus parejas, así que mi próxima sentencia será dicha con mucha responsabilidad y sensatez, partiendo de mis casi 40 años de experiencia en el campo de las relaciones amorosas, es decir, según mi expertis: la monogamia no funciona.

Usted cree que sí, pero yo que le he escuchado por aaaaaaños, que he guardado sus secretos y los de sus parejas por aaaaaaños les aseguro que la monogamia no les funciona. Lo único que usted cree que funciona es la idea de la ilusión óptica que usted piensa que existe sobre la lealtad y la fidelidad dentro de este torcido ideario monógamo. Hacerle creer a su otre naranje que usted practica la monogamia con elle, es el mecanismo de control más sofisticado y masificado que existe. ES el secreto mejor guardado de los monogamistas que no lo son.

Los encuentros a escondidas con su ex, con su novio o novia de la niñez, las comunicaciones confidenciales con jeves de otros países, las llamadas a otres para luego borrar el registro, ponerle nombre neutral o cambiar el nombre en la lista de contactos del celular, empíricamente demuestra que para muchos de ustedes la monogamia es letra muerta. Los encuentros sexuales virtuales, telefónicos (phone sex), o presenciales con otre distinto a su pareja de vida, que se manifiestan de distinta manera como por ejemplo: 1) solo besar no es infidelidad, 2)solo tomarnos de la mano no es deslealtad, 3) solo grabarme en video mientras me masturbo, 4) solo enviarle una canción de youtube o una foto de las nalgas (o cualquier otra parte del cuerpo) y considerar que nada de eso es infidelidad es el secreto mejor guardado de los monogamistas que no lo son.

Así que les tengo noticias: para muchos de ustedes la monogamia es letra muerta, teoría inexistente, ideal inalcanzable y alrededor de esa teoría usted y su pareja van construyendo pajas mentales, castillos en el aire, promesas huecas que usted rompe pensando que el otre no las rompe; usted cree y hace creer que la excepción es del otre. Y usted promete monogamia sospechando que quizás no va a cumplir, pero que su otra mitad sí debe cumplir. Y a usted le prometen lo mismo sin la certeza de ese cumplimiento. Pero todo ello es un delirio, una neurosis, un “dellussion” porque usted se emociona con esa promesa que nadie cumple, y no solo se emociona, sino que se derrumba “deprimidamente” cuando se oficializa la realidad de que no le cumplen.

Entonces se abre paso de lo que yo llamo “la celebración patriarcal del desquicie por celos”. Los estudios indican que una gran mayoría de los seres humanos no llevan a término ninguna promesa de monogamia. Googléelo, ahí están las estadísticas. Y sin embargo allí va uno, como borrego al matadero, a celebrar rituales de monogamia y a maldecir el ritual cuando estas promesas, proféticamente no se llevan a término. Las promesas no se realizan, no se efectúan. Haga un ejercicio mental introspectivo y piense en todas sus relaciones. Hallará patrones que muy probablemente usted nunca le ha revelado a nadie sobre no haber sido del todo fiel.

Este escrito no pretende ser un Tratado caribeño o puertorriqueño del poliamor, y tampoco intento establecer que todo se resuelve poliamorando, pero mi vivencia actual es mi apuesta para tratar de derrocar la hegemonía patriarcal en nuestras relaciones. Y es ello también la apuesta poliamorosa de mi tribu para que seámos más éticos, más honestos y abiertos en nuestros romances. El poliamor quizás no es la panacea, no es el remedio, pero usted, yo, y esa pareja a la que usted le ha prometido fidelidad con un porciento altísimo de probabilidad de fracaso, sabemos a estas alturas que la monogamia NO LO ES TAMPOCO. Así que quizás es momento de atreverse a tratar otra cosa. Atrévase entonces.

Se supone que a estas alturas yo brinde algo parecido a una definición de qué es poliamor, pero no voy a ofrecer una definición de poliamor que ustedes puedan encontrar en Internet, o que puedan leer en estos extraordinarios libros que me han servido a mí y a mi tribu de brújula: 1) Contra-amor, poliamor, relaciones abiertas y sexo casual de Norma Mogrovejo; 2) Pensamiento monógamo, Terror Poliamoroso de Brigitte Vasallo; 3) Más peligroso es no amar: Poliamor y otras muchas formas de relación sexual y amorosa en el siglo XXI de Lucía Etxebarria y 4) The Jealousy Workbook: Exercises and Insights for Managing Open Relationships de Kathy Labriola.

En vez de eso les voy a describir con palabras muy mías y simples, con conceptos claves y frases significativas para mí, lo que yo encontré en el poliamor, cómo lo defino, y lo que para mí ha funcionado y ha significado:

-- modos de hablar desde la honestidad de cómo amo a otres

-- intento de menos toxicidad en nuestros modos de relacionarnos

-- maneras de salvar relaciones longevas o inaugurales

-- nuevas y excitantes formas de permitirme estar más tiempo con alguien que amo sin sentir culpa

-- nuevas y excitantes formas de pasar más tiempo con alguien que amo sin tener que disimular o mentir sobre cómo le amo

-- encontré algo que siempre estuve buscando y que no he encontrado en otras fórmulas de amor

-- una alternativa de vida viable y mentalmente más saludable

-- hallé instancias para ser una humana más ética y generosa

-- descubrí la compersión, el término opuesto a los celos, y ello ha expandido mi nivel de conciencia y mi existencia

-- me ha empoderado saberme llorar porque he estado celosa y luego superarlo; entonces ya no lloro más porque sé que los celos se irán eventualmente y se quedará mi madurez y a mi lado las personas que amo

-- si bien el poliamor no es garantía de evitar lo tóxico, debe verse como una alternativa

-- lo mismo digo de la monogamia, esta puede ser toxica o no serlo, todo depende de nuestra ética

-- una puede tener épocas de monogamia, planificadas o no;

-- una puede decirle a una Amora “quisiera tener un ciclo de monogamia contigo a dos años, a 5 años, dedicarme solo a ti, pero sabiendo que somos humanas imperfectas y que el tedio, la rutina y el aburrimiento nos va a ganar, pero no quisiera romper contigo, quisiera continuar teniéndote en mi vida cuando eso pase, ¿quieres poliamorarte conmigo?”.

-- o quizás al cabo de ese tiempo una pueda renovar ese compromiso y extender la monogamia

-- o quizás antes del tiempo prometido aparece alguien que sin querer se convierte en objeto de nuestro amor o deseo, entonces ahí entra la ética y la honestidad para no terminar una en la chillería que practica el patriarcado. No olvidemos que la chillería ejerce control en el otro por medio de la mentira al otro; a los seres no éticos les gusta ese control de mentir y decirle a su Amora “yo no quiero a nadie más, solo te quiero a ti, a la otra persona la quiero menos que a ti, o no la quiero, o la otra persona miente”… Solo muy pocos tendrán los ovarios de decir: “Les amo a ambas, quiero pasar tiempo con ambas, las extraño a ambas cuando no están conmigo”.

-- existen nombres más o menos oficiales que ya se han otorgado para definir las distintas fórmulas de poliamor, sus jerarquías e interacciones (que si relación primaria, que si polículo, que si tribu, etc.). sin embargo, yo no discutiré ninguna y me rehúso a bautizarlas porque ya hay teóricos que han explicado que igual no hacen falta distinciones, solo un consenso basado en la justicia, el amor y la compersión -- estoy consciente de que el poliamor ético no es para todo el mundo. Se consume mucho tiempo y energía; una se divide en 2, en 3, o en 4 a veces y eso puede ser agotador. Así que el autocuidado y los espacios de soledad para descansar y meditar son importantes; también los espacios para re-evaluar el tiempo dividido son importantes.

Finalmente, y como diría el escritor y amigo Carlos Vázquez Cruz: no todo el mundo llega al mismo sitio de la misma forma; tampoco hay que llegar.