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El Killer de Josué Montijo

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altMontijo nos relata la vida de un atípico asesino en serie quién no busca, a no sabiendas sobre su trigger por el cual él es un serial killer, muertes por algún motivo de celos, represión sexual o puro randomness por el gusto de un tipo de persona que se topó. Éste asesino como se describe en el epílogo: “Pero ésta no es la novela de un asesino…Este es el cuento del verdadero pecador”, es culto y educado, quien vivía y los que lo conocían en su niñez decían que no era tímido ni callado pero atrevido y payaso.

Fue a momentos de él decidir por cometer esto crímenes que su mente fue cambiando, su parecer se fue escondiendo detrás de su persona de vida de estudioso de literatura y musca, persona trabajadora de clase media para revelar en las páginas de este texto su verdadera meta de vida, matar a los tecatos de San Juan o como llamaba a su operación secreta “Kill a tec”. Él se disgustaba por verlos todos rondando las calles donde él pasaba, sin trabajo, sin responsabilidad metiéndose puercosidades por las venas, viviendo en ellas, comiendo de basura y haciendo desperdicios donde sea hasta en su ropa, para él era lo peor que existía, lo más asqueroso que había que eliminar de su existencia.

Josué Montijo nace el 1975 en Ponce. Actualmente está en la Universidad de Puerto Rico preparando su tesis doctoral. Sobre sus trabajos a publicado ensayos sobre historia y cuentos de los distintos periódicos y revistas de Puerto Rico. Ésta su primera novela fue considerada por el diario Primer Hora como uno de los mejores libros del año 2007.

Juan B. (Benito) Aybar es nuestro protagonista y narrador, nuestro serial killer. Sumergido en su pensar como asesino y poco a poco siendo perseguido por su culpa, todo se convierte incómodo, donde él vive, la gente y los ruidos que causan, provocando en él desesperación por huir, escapar a un lugar silente, pág. 73: “¿adónde ir? Adónde escapar. ¿Cómo mandar todo al carajo y largarse?”. Graduado en literatura él se afana por la música del jazz y cita a lo largo de la novela, comentando en su propia vida, comparándola con las palabras de sus escritores/as favoritos/as, como el cita en la pág. 46 de Arturo Pérez-Reverte: “La única salvación de los vencidos es no esperara salvación alguna”.

Aybar pensando en otros asesinos que han cometido y se compara con ellos y como ellos los hacen, y como ellos son, que los llama y dice de la pág. 39, serial killers asquerosos, que se comen su propia mierda, se clavan agujas o se comían a la persona. Él era uno, pero sencillo, como él dice, tirando para lo normal. El uno de sus referencias a sus autores menciona a Diego Ávila de su libro Vivir para matar, que ofrece una definición de lo que es un seria killer, pág. 40: “y dice así: “La definición más técnica, extendida y aséptica es la siguiente: un asesino en serie es aquél que mata a más de tres personas durante un lapso de tiempo superior a las dos semanas en lugares diferentes, y mediando entre cada muerte un periodo de calma”. Hasta este entonces él nunca se refería como un asesino, fue entonces que se lo pregunta, pág. 39: “¿Seré un serial killer?”, lo acepta y se lo dice, pág. 40: “De hecho, ya soy un serial killer”. En este momento de auto-realización es que Aybar entra en una especia de meta-teatro en el cuál él visiona el momento que lo atrapen y este frente a un juez en la corte y él dice pág. 43: “Quedará en ustedes, más no en mí, asumir y tramitar todo lo que he hecho”, que justamente queda en nosotros juzgar a este individuo, como menciona la penúltima parte de la novela, El asesino entre nosotros, las notas del oficial encargado del caso de J. Benito Aybar, dice: “Para culminar, quisiera dejar meridianamente claro que jamás la publicación de este diario constituye una aprobación de los acto crueles de Juan B. llevo a cabo. Conociendo la repercusión de los actos generaron, merece la pena recalcarlo. Estoy totalmente convencido de que nadie en su pleno y sano juicio aprobará y sentirá deleite por lo que e auto llevó a cabo. Por lo menos queda en mi la esperanza”.

Esta novela presenta el problema social-histórico de los tecatos en Puerto Rico, quien le llama en las citas: “estos zombis urbanos” (pág. 9), “espectros de la noche” (pág. 68) o “living deads” (pág. 89) y su solución sádica post-modernista de un personaje asesino en series, disgustado, pág. 8: Creo que se operó una transformación anímica por cansancio, ahora soy volátil, peligroso, proclive al estrago y menos tolerante”. Muchos en día de hoy podemos relacionarnos con Juan como un joven que se dio a la tarea por un cambio de parecer de exterminar a los tecatos en las isla, son ideas que a muchos nos pasan por la mente al momento de un chiste de humor negro. Pero como no podemos decir que Juan B. (Benito) Aybar no es como el personaje Dexter, de epónima serie, siendo estos dos asesinos héroes con las ideas de hacer el mundo o más bien el lugar donde ellos viven a uno mejor como era, como ellos lo recuerdan ser, o como debe ser.

Siendo un tremendo relato esta novela de la psiquis, la realidad en las mentes de personas como Juan que buscan liberarse de alguna manera de límites. Además, está llena de referencias de buena música, literatura, películas y para los que gustan, de armas de fuego.