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El Nazareno, la novela, me dijo….

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alt[Nota editorial el pasado 10 de abril, la Casa Pepiniana de la Cultura, en el Museo de la Hamaca en el municipio de San Sebastián, organizó la presentación de la novela El Nazareno de Daniel Nina. La presentación estuvo a cargo de Aurea Cruz Soto. Reproducimos el ensayo de la presentación]

Es un placer presentarles la novela El Nazareno, del autor Daniel Nina, quien fuera mi profesor mientras tomé una Certificación en Mediación de Conflictos en la Facultad de Derechos de la Universidad Interamericana de San Juan, unos cuantos años atrás. En ese entonces lo conocía de manera superficial a través de los medios o en conferencias. Hoy conozco al polifacético abogado en el campo de la educación, literatura, otros conocimientos y ahora como novelista.

Es una novela basada en la vida e historia del salsero puertorriqueño, Ismael Rivera, conocido por el sonero mayor. Surge como resultado de visitas y entrevistas por los lugares que frecuentó el sonero durante su trayectoria musical.

En el Prefacio, explica, que a pesar de haber conocido poco al salsero, se decide a escribir sobre este por los méritos y atributos que le reconoce y por entenderlo como la figura musical más importante de Puerto Rico con un legado que trascendió la música en por lo menos seis países del continente americano. Para él, Ismael fue una figura poco entendida en Puerto Rico pero muy comprendida en Panamá, Cuba, Colombia Y Venezuela.

La novela trata sobre la vida e historia del salsero durante su trayectoria como cantante en las décadas 1950, 60, 70, y 80, en la cual el autor destaca los atributos que le hicieron merecedor de su apodo. Presenta un salsero, que mediante su estilo particular de ser y cantar, se ganó el querer de sus seguidores y hasta provocaba despertar de conciencia y manifestación de resistencia por parte de la raza negra, a quien decía que dedicaba sus canciones porque su misión era ayudar a que se desarrollaran como seres libres y soberanos. El cantante se describía como libre y soberano. Conocido, también conocido por Maelo, cultivó su música, principalmente, en barrios negros de Puerto Rico, Panamá, Colombia, Venezuela y Cuba.

Del contenido se desprenden también, otras facetas de Ismael como religioso con influencia de creencias de la raza negra y de la religión católica. Los santos de la raza negra que le acompañaron fueron Yemayá, Eleguá y Changó. Además lo muestra como independentista y admirador de Don Pedro Albizu Campos.

Se deja ver a Ismael ser humano, con capacidad de evaluar, aprender de sus errores para utilizarlos como nuevas oportunidades para trazar un camino diferente en la vida. Este pensamiento parece reflejar la filosofía del autor en la novela, razón por la cual sugiere un mejor entendimiento de la figura de Ismael a quien ve como luchador frente a las circunstancias, económicas, sociales y políticas de la época.

La novela está escrita en un estilo no tradicional y es muy amena. Consta de seis partes y un Epilogo, en las cuales el autor juega de alguna manera, con el tiempo histórico de los momentos fundamentales del sonero.

Vemos a Ismael haciendo un recuento de su vida en la tierra desde el Paraíso, después de muerto. Describe el Paraíso, su paso nuevamente por la tierra como una experiencia reparadora y su regreso al Paraíso después de sentirse en paz.

En la primera parte, el Paraíso, describe el lugar sin memoria y sin límites donde el recuerdo de pierde. No es hasta que llega Héctor Lavoe salsero muerto cinco años después de él, que comienzan a llegarle los recuerdos de la vida que tuvo en la tierra. Transita de nuevo por la calle Calma y Santurce protegido y agarrado de la mano de su padre nacionalista, quién lo llevaba a los mítines de don Pedro Albizu Campos. De este líder, aprendió a comportarse en público y .a ser amable y generoso con la gente. A “Tener don de gente, ser caluroso y humano y más que nada solidario”. Así era visto Ismael, por la gente que lo siguió. De su padre aprendió a amar a la patria y lo motivó a cantarle a los negros de su país. Ahora desde el Paraíso, veía esto mejor.

Recordó los éxitos que tuvieron Rafael Cortijo y él, cuando se popularizaron las composiciones de su madre. Fue cuando se comenzó su fama y la alegría por toda la gente que llegaba verlo.

No podía faltar el barrio negro de Portobelo en Panamá, donde fue muy querido y conoció al Cristo Negro de quien fue devoto y visitaba en procesión anualmente. Veía a las personas aclamándolo y pidiéndole que regresara. Tomó el mensaje de esta gente como si fuera una segunda oportunidad de reconstruir la vida libre y soberana de los de los negros cimarrones y de transformar las situaciones por las cuales hizo pasar a gente querida, especialmente, a Rafael Cortijo. Les dijo que estaba listo para empezar su recorrido. Despertó frente al Cristo Negro y allí reafirmó su deseo de regresar a su historia en la tierra.

Se inicia el regreso (segunda parte) comenzando con los años que visitó y cantó en Panamá, a donde llegó por invitación del gobierno de Omar Torrijos para celebrar la revolución. Se ganó el cariño de la gente por su manera de ser campechana y de pueblo. Allí es invitado por su amigo Sorolo a conocer el Cristo Negro de la iglesia en Portobelo a quién le prometió dejar su vicio de drogas y seguir su lucha por la libertad y soberanía de la raza negra. Desde entonces hizo anualmente una peregrinación visitando al Cristo a la cual se unían cada vez más personas. En esta comunidad de cimarrones e indígenas, Ismael se sintió muy comprendido. Estableció relaciones estrechas con personas significativas y con el compositor de su canción El Nazareno, Henry Wiliams que popularizó mucho en Panamá y Colombia.

Precisó que en ese tiempo también cantó a la gente de La Perla y Loíza de Puerto Rico e hizo un video que incluyó su composición Colobó.

La, Tercera parte, titulada Cortijo, narrada por Maelo, va a los detalles, de cuando estuvo en el combo de Cortijo, a quien llamaba su hermano y era su compadre. Cuenta de su interrupción al ser de llamado para el ejército y cuando es arrestado por posesión de drogas, que le costó la cárcel, causando el rompimiento del Combo, situación de la cual siempre se sintió responsable.

Su relación con Cortijo fue desde niño cuando formaban grupos tocando con instrumentos de latas en el barrio. En este Combo despuntó como cantante y comenzó su fama. Llegaron a la radio y la TV y viajaron internacionalmente. Comenzó a ganar seguidores por su manera particular de sonear, el sentimiento que ponía a las canciones y su amabilidad al relacionarse con el pueblo. Fue la época en que se popularizó Quítate de la Vía Perico y el Negro Bembón, entre, otras y Las Ingratitudes y Maquinolandera de su compositora madre. Al regresar de ejército del cual fue expulsado por supuestamente no saber inglés, regresó con Cortijo. Pero en 1962 mientras regresaban de Venezuela, fue detenido en el Aeropuerto Luis Muñoz Marín por posesión de drogas. El suceso afectó mucho a Maelo debido a que significó que perdieran fama y los músicos se fueran con otras orquestas que surgieron, como El gran Combo y los Apolo Sound de Roberto Roena. Según la novela, en la cárcel escribió cartas pidiéndole perdón a su madre y a Cortijo y mostró gran arrepentimiento. Agradeció la visita de Bobby Capó y de Roberto Rohena. Posteriormente, al salir de la cárcel como no tuvo suerte con Cortijo, fundó en Nueva York Los Cachimbos, en 1969. Con este grupo fue que se hizo famoso en Panamá y Colombia. Al enterarse de la enfermedad de Cortijo lo visitó, reflexionaron sobre el final de la vida y luego le cantó en su entierro. Esa muerte le afectó grandemente. Vio como si todo hubiera terminado para él.

En la cuarta parte, se repasa el Santurce, de 1954, cuando vivió dos experiencias relacionadas con el racismo y el ambiente represivo que se vivía luego del ataque al Congreso de EU por los nacionalistas puertorriqueños. Había excesiva vigilancia por parte del gobierno de Muñoz Marín. En ese tiempo alternaba con Lito Peña en El Escambrón, lugar de los blancos y con Cortijo en el Esquife Night Club, que frecuentaban los negros que vestían bien. Una noche, mientras se dirigían al Esquife fueron detenidos y registrados por dos miembros de la Guardia Nacional quienes les gritaron negros sucios y terroristas como Albizu. Ismael se mantuvo inmutable y fumando como una venganza, Cuando llegaron al sitio no pudieron tocar debido a se formó una trifulca con un disparo porque el dueño no dejaba entrar a toda clase de negro.

Ismael admiraba a los nacionalistas. Vio su salida de la cárcel por TV. Por idea de él fue que se organizó al año siguiente, en Nueva York, un homenaje a estos donde participaron muchos artistas de aquí. En palabras del autor, Ismael expresó que “el hombre soberano su primer deber, más allá de luchar por ser libre, es ayudar a que todos sean libres, a que sean soberanos”. En el templete fue reconocido por Rafael Cancel Miranda.

La quinta parte, el Silencio, inicia como una etapa más tranquila. Sentía que su voz no era igual, aunque deseaba seguir cantando. Pensó que era un castigo del Cristo Negro por no haber cumplido la misión completa por no dejar el vicio de drogas, a pesar de que intentó. Echó de menos el tiempo con Cortijo Necesitaba un nuevo Proyecto.

Logró hacer amistad con Tite Curet Alonso a quién le gravó Las Caras Lindas de mi Gente Negra, La Perla Y Mi Música. También grabó El Cumbanchero de Rafael Hernández.

Recordó los consejos de su amigo Sorolo, de que tratara el barrio negro de Buenaventura, Colombia donde lo tenían como héroe .Aceptó el Proyecto (sexta parte) pero fue el final de su carrera. Luego de un gran concierto, la gente se quedó esperando la “ñapa” por lo que reclamaron al productor. Pero a Ismael su voz no se lo permitió, algo que la gente no comprendió. Fue en ese momento que recordó la canción que le compuso su amigo de siempre, Bobby Capó, El incomprendido, como siempre se sintió.

Cinco años después (1987) de la muerte de Cortijo fallece en el hogar de su madre de un infarto.

A pesar de su estadía reparadora en la en la tierra, no la veía completada hasta que volviera a su momento de mayor dolor cuando lo arrestaron por drogas en 1962, que causó el rompimiento del grupo de Cortijo. Creyente del destino, pensó en las conversaciones con su amiga Reina Tovar en Venezuela. Esta le recordaba que lo que tenía que tenía que pasar iba a suceder. Revivió todo el incidente y sus diálogos con Cortijo para decidir quién iba a cargar la droga y las consecuencias si los arrestaban. Como negro parejero y libre pensaba que había que afrontar y del dolor y ver otras oportunidades. A pesar de pensar de esa manera no lo superó en vida. Se echó la responsabilidad con las consecuencias ya conocidas. Precisamente lo miembros de grupo se dispersaron y algunos crearon otras orquestas, lo que puesto en palabras de Ismael en la novela, fue positivo. “No fue un error. Fue un acierto”. Esa experiencia ayudó a que germinaran grupos y de esa manera había ayudaron a los negros a ser libres y soberanos como siempre fue la misión.

A su regreso al Paraíso (Epílogo), ya en paz, vuelve al lado de Héctor Lavoe, que también era libre y soberano. Evocó que fueron buenos amigos, se admiraron y pegaron temas religiosos.

Veo esta novela como una contribución de Daniel Nina, descrito, caribeño y soberano, para destacar, que el estilo particular de Ismael como libre y soberano, su manera particular de cantar y de ser, y las canciones que escogió, fue su aportación para resaltar la clase negra.