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Piscolabis con Daniel Nina

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alt¿Y dónde yo estoy? Esto está bien loco… Héctor Lavoe

había entrado al Reino de los Cielos

Rompe Saragüey (2016)

Yo soy. Yo soy el que está muerto… Cuando me miro en el Paraíso, me reconozco.

El Nazareno (2017)

Coño que alguien me diga que hago

en el Paraíso con los muertos.

Hojas blancas (2018)


ABOGADO. PROFESOR. PERIODISTA. Ensayista. Cuentista. Novelista. Renacentista del trópico santurcino… ¿Hijo de Eleguá (y sus cuatro caminos)?

Daniel Nina (DN)

No. Hijo de Olofi, bendecido a muy temprana edad en la vida. Sigo ahí. Intento vivir un mundo a partir de Santurce. Lo que se pueda alcanzar desde ahí. Santurce se ha hecho mi templo, mi cielo, y desde ahí tránsito. A veces con aciertos a veces con muchos obstáculos. Pero estamos aquí.

¡OJO!

CUANDO PIENSO EN EL IMAGINARIO salsero-santero de los años setenta (que has trabajado sobre todo en Rompe Saragüey y El Nazareno); y cuando pienso, grosso modo, en la literatura puertorriqueña de la isla de las dos últimas décadas, el surgimiento de la santería que se da en la literatura —¿y en los escritores?— parece más que nada una moda a destiempo, si la comparamos con la santería-salsera setentera, ¿más vivida que exhibida?...

DN:

La santería en la salsa se acabó. Las casas disqueras, lo que eso signifique en los pasados 30 años, tumbaron el ritmo de cantarles a los santos. Hoy muy pocos exponentes de la música popular llamada salsa, incursionan en lo público en un homenaje a la Regla de Osha-IFA, a los Orishas, a la Santería. Pienso hoy solo en Hermán Olivera, que grabó un tema y lo tocaron en la radio, pero realmente hablando, a parte de él o de Pichy Pérez, ha habido un movimiento de retroceso en la convivencia de un mundo plural religioso.

En la literatura, sí reconozco que algunas personas, sobre todo las mujeres Yolanda Arroyo Pizarro y Mayra Santos Febres lo han hecho. En los hombres Hiram Lozada y Daniel Marte, que hizo unas novelas santurcinas, tocaron esto. Pero no sé, tampoco lo sé todo, pero por lo que manejo bien poca gente.

Ni Pirulo es santero ahora, ni Gallego invoca a los santos. El cristianismo católico o protestante regresó al mundo hegemónico. Una pena. Se acabó la pluralidad.

¿ESTARÍAS DE ACUERDO CON CHE MELENDES —“La peqeña burgesía literada a obtado por los santos i la siensia fixión” (2016)— de que esa santería literaria es una cuestión de pose?

DN:

Kielo a Che Melendes. Respeto y reconozco su trabajo. Pero discrepo en este punto. Creo que ni eso. Ni burgueses, ni pequeños burgueses. El siglo XIX se mantuvo en Puerto Rico. Vivimos en una isla en que la derecha como la izquierda no reconocen ni valoran la cultura popular como hegemónica. Es renunciar a ese componente. Es vivir con una perpetua minoría que se afirma como la única cultura. Pero ojo, que la izquierda es parte de esto. La izquierda en Puerto Rico se ha convertido en portavoz de la cultura hegemónica blanca y burguesa (en su inmensa mayoría).

AUTOR DE MUCHOS LIBROS… ¿Grafómano?

DN:

Posiblemente tengo un tic o algo similar, de pensar y ponerlo en palabras escritas. Si puede ser algo medio loco, pero lo hago pues me apasiona transformar el pensamiento en palabras. La vida tiene muchas formas de comunicación, pero hoy no sé como más comunicarme que no sea haciendo palabras escritas en un fondo blanco y en negro la letra.

ATAJO. ABRO UN CAMINO PARA IR directamente a un punto que no quiero traspapelar. A saber: tu crónica —¡qué buen título!— El 18 Brumario de Luis Fortuño (2010), sobre la huelga universitaria de los años 2009-2010. Un “panfleto político,” como le llamas, en el que, además de hablar de la estrategia “post-moderna” y el “new wave” de los estudiantes —¿te reafirmas?—, subrayas cómo lo nuevo, la dimensión ética, se impone sobre lo viejo, lo ideológico…

DN:

Sí, de lo único que deseo hablar es de una ética mínima, que sea de izquierdas pero donde la derecha también quepa. No me interesa decir, para nada, que tengo la razón. Que mi pensamiento es el correcto. Para nada. Convivo con el otro, con la otra. Con

mis amigos y mis enemigos. Nos tratamos con respeto. Con algunos me hablo y con otros no.

Pienso en los chalecos amarillos de Francia. Totalmente invisibilizados en Puerto Rico. Pero importante, pues es una ética común.

Yo ando por ahí. La muerte es horrible, seas de derecha o de izquierda. Es horrible.

ENTRE LIBROS, ARTÍCULOS Y COLUMNAS periodísticas encuentro otro título reciente, El gas en fila (2017), en el que reaparece el cronista. Esta vez en busca de la experiencia más dramática de la puertorriqueñidad, por lo menos de 1952 hasta hoy: María (2017)…

DN:

Ese libro es importante. Tan importante como la película Blade Runner (Dir. Rigdley Scott, EEUU, 1982 y 1992), a la cual le escribí un libro (Blade Runner: memoria, vigilancia y el sujeto desechable, Ediciones Callejón, 2008). Lo que pasa es que ese libro no dijo lo que las derechas y las izquierdas querían escuchar en ese momento. Yo no soy víctima. Jamás lo seré. No puedo pensar al pueblo de Puerto Rico como víctima. Jamás. El libro es de lucha, organización, insubordinación y resistencia. Pero la derecha lo destruyó, y la izquierda, en el mismo viaje de Trump y Rosselló, asumió el discurso de ser víctima y de que necesitamos ayuda.

En el combo que yo vivo, hombres y mujeres viven de pie, haciendo cosas. Ni se murieron el día del huracán, ni luego de 10 meses (según el gobernador de turno, aún en verano del 2018, los muertos corresponden al paso del huracán María. Si esto fuera Cuba, con 3000 muertos, invaden los marines…).

El gas en fila, con las fotos de Neysa Jordán y mis textos/análisis, es una joyita que presenta un cuadro muy distinto de la vida luego del huracán María. En las filas o colas, nadie habló de ser víctimas. De lo que más habló la gente era de la incapacidad del gobernador Rosselló y el presidente Trump de administrar la crisis medioambiental. La gente lo que pedía era una revuelta o revolución contra el poder del estado colonial.

Se nos fue una hermosa oportunidad. Pero nos queda la memoria de lo que hicimos sin ellos.

PARECE QUE, DE MUCHAS MANERAS, el imaginario puertorriqueño de las últimas décadas, incluidas la literatura y la arquitectura, además del arte, ha estado en parte imantado hacia Santurce; ese pedazo de tierra entre la isleta de San Juan y Hato Rey cargado de historia, sobre todo entre finales del siglo XIX y la creación del ELA (1952). Justo donde vives y trabajas. De Guaynabo a Santurce: ¿qué significa gravitar alrededor de una geografía como la de la intersección entre la Avenida Ponce de León y la Calle Bolívar?

DN:

Yo mejoré mi clase social. Abandoné a Guaynabo. No sé, al día de hoy no he necesitado volver allí. Existo en Santurce. Ahora bien, la tradición de Santurce ha sido desde su fundación en los 1700, un lugar de sectores populares, negros libertos, cimarrones y de gente viviendo en los bordes. Han tratado de colonizar y recolonizar a Santurce, pero aún sigue ahí. Hoy convive, como los pies de San Juan de Eduardo Lalo, entre algunos yupies desclazados, algunos hípsters tratando de sobrevivir, algunos sectores medios y de clases medias históricas, y un barrio popular que cruza entre dominicanos, boricuas, tecatos, prostitutas, y gente de a pie buscando cómo vivir. Es un lugar súper interesante. Pero tiene su complejidad. Hay que sobrevivir entre los bancos, los especuladores, los últimos que llegaron, y mas que nada, en una economía que luego de 15 años de la toma de Santurce por los gobierno de Pedro Rosselló y Sila María Calderón, no despunta aún.

Yo lo paso bien. Es un lugar caribeñista plural.

¿A QUÉ SABE LA MICROPOLÍTICA santurcina?

DN:

Sabe a gente de a pie, luchando por tener una mejor calidad de vida. Pienso en la calle Bolívar, donde coexistimos con varias comunidades. Todo el mundo está tratando de echar pa lante. La poética es la de lucha, la sustentabilidad y más que nada una alegría cruza con desalegría. Pero estamos. Se pasa bien en Santurce.

NO MUY LEJOS DE LA AVENIDA BOLÍVAR, en el Food Truck de la Ponce de León, tan pronto uno entra, a mano derecha, dice: “Pernil es patria.” ¿Comes?

DN:

Hispter prometiendo un mejor futuro más caro que Guavate. Por lo pronto allí en el cerro, ese de los chinchorros, hay variedad y otros precios. Aquí la patria en pernil, es cara. Más barato es el supermercado boricua al frente, Pueblo, de un jíbaro llamado Ramón Calderón que comprende la naturaleza del bolsillo boricua actual. Ojo que patrocino la Patria, pero la patria a sobreprecio no la apoyo.

¿CINÉFILO?...

DN:

Todo cine es bueno. Todo. Apoyo al de aquí. Apoyo al de República Dominicana. Apoyo al de Cuba. Apoyo al de Jamaica. Apoyo al del resto del Caribe y América Latina. Veo Hollywood, pues es un cine de una calidad que define el estándar. Pero también veo el cine de los inteligentes. El de arte. Lo veo todo. Es un legado de mi padre, un migrante cubano dominicano, sin familia en Borinquen. Creía en la naturaleza, todos los domingos recorríamos la isla para perdernos. Pero también en el cine, en todo tipo de cine.

Yo me críe en mi adolescencia yendo los sábados al Cinematógrafo, un proyecto cultural de las empresas del Partido Socialista Puertorriqueño. Veía tandas de películas hasta tres, y me ilusionaba con la ilusión del cine.

También vi el final de la industria de cine porno en Santurce. Eso desapareció. Pero fui a ver mucho ese tipo de cine. Curiosidad adolecente. Nací con este cuerpo, y por lo tanto siempre entré al cine.

Hay buenas películas de las cuales nunca me olvidaré. Memorias del subdesarrollo (Dir. Tomás Gutiérrez Alea, Cuba, 1968). La vi por primera vez en el Colegio de Abogados. Tendría apenas 7 u 8 años. Luego vi Isadora, Macbeth, en fin, Blade Runner que la habré visto más de 100 veces, y le compuse un libro en su 25 aniversario.

Hoy me quedo con todas las películas. Con todas. Pero apoyo al cine local y soy fanático de Eduardo “Transfor” Ortiz. Me parece que ha despuntado como el mejor cineasta comercial en la historia de Puerto Rico.

Eso es lo que necesitamos, cine comercial. Lo otro es para pensar y beber café, pero el cine comercial crea industria, crea riqueza nacional, crea bienestar, crea empleos

No creo en Alfonso Cuarón ni en la película Roma. Ha habido tan buenas películas del tema de las criadas, en particular en los EE.UU. que ver Roma es un insulto. Ahora bien, las películas de las criadas en los EE.UU. son de mujeres negras con agencia (son lippy, es decir irreverentes al poder), mientras Cleo (Yalitza Aparicio) en Roma es no parlante. Terrible. Los racismos vienen en todas direcciones. Pero tendremos que un día investigar cuánto dinero puso Netflix en el mercado de los influenciadores sociales, para apoyar que ganara todos los Oscar esa película. Le mejor es que sólo ganó el premio que le correspondía: mejor película en lengua no inglesa. Bien.

¿BIBLIÓFILO?...

DN:

Nunca hablo de esto. Tengo varias bibliotecas. Tengo una excelente en mi casa en África del Sur. Esa se queda allí, tengo dosieres de investigación sobre la cultura y justicia popular en África del Sur que es un joya. Luego tengo una biblioteca en mi casa en Santurce. La aprecio mucho. Son mis libros de la vida.

Luego tengo otra biblioteca en la casa de la familia en Guaynabo. Los libros, como la música y el arte, me acompañan, y me acompañarán siempre en la vida.

Mi colección de CD, Casetes y LP es parte de mi biblioteca. También mis películas. Así que tengo mis cositas, a las cuales les doy valor, pero es mi vida de los recuerdos.

Mi colección de arte se divide entre la colección de África del Sur y la de Puerto Rico. La de África del Sur es una joya. La de Puerto Rico fue víctima del huracán María. Pero nada, volveré. Volverán. Ya vendrán otros días para todos: mis libros, mi música y mi colección de arte. Todo lo que es Puerto Rico ha sufrido mucho.

ENTRE LA LITERATURA Y EL CINE; cuando leo tus novelas (Rompe Saragüey, El Nazareno y Hojas blancas) me parece claro, demasiado claro, que ha sido el cine, más que la literatura, el molde narrativo que han seguido las novelas. Espero no equivocarme…

DN:

Mi padre Emiliano nos enseñó varias cosas. Entre otras conocer el arte y la cultura. Era autodidacta. Le encantaba, curiosamente, el cine. Los tres hermanos somos cinéfilos. Tal vez la diferencia está en que yo escribo de cine todas las semanas hace años, y me lo he tomado como una rutina cósmica. A parte de tener un libro sobre cine, libro dedicado a la película Blade Runner, también en otra etapa de la vida escribí bastantes guiones para televisión para el programa de Caridad Sorondo y Gil Raldiris, La Punta de la Lengua. Ahí me curé. Luego he hecho varios guiones para cine, trabajo en este momento en uno que espero filmar este año, Loíza 2051. Pero hice uno de la película cortometraje Dumplins (Dir. Daniel Nina, Puerto Rico, 2000), el cual me gustó.

Pero todo se lo debo a mi padre. El nos inculcó ir al cine. También, curiosamente, crecimos con proyectores Super 8, con equipo de filmación y todo el elenco. Mi padre, creo, que pensó en ser cineasta en algún momento pues tenía el equipo para un estudio. Siempre lo tuvo, fue evolucionando con la tecnología. Murió, al final, con una laptop con la cual seguía sus asuntos de interés en YouTube, sobre todo la música de Beni Moré.

Mi madre, Nela, me ensenó a escribir. Ella fue por primera vez al cine a los 24 años. Es de otra tradición en la vida.

CINÉFILO. ¿CUÁNAS PELÍCULAS VES y comentas en un año?

DN:

Por lo menos 52, una por semana. Pero debo llegar a 70 u 80. Por un lado, hay semanas que puedo ver tres películas. Pero también si vuelo, en viajes extensos, veré entre 6 a 8 películas.

¿CÓMO SE BANDEA EL CINE LATINOAMERICANO en Puerto Rico?

DN:

Creo que hay que prestarle atención al combo de Jorge Pabón, el Molusco y Eduardo “Transfor” Ortiz. Ellos han inventado una formula que es entre la República Dominicana y Puerto Rico que nadie había pensado o hecho antes. Yo le he prestado atención. Hoy por hoy la República Dominicana es el epicentro del nuevo cine caribeño y latinoamericano. Eso molesta decirlo en Puerto Rico, pues entre la derecha y la

izquierda ambos piensan en el purismo y son bastante racistas ambos. Pero el cine dominicano, es genial. Supera debates que ni en Cuba se han superado.

Por otro lado el binómino Ortiz/Pabón ha permitido que Puerto Rico se confunda más con los planteamientos de raza, clase, cultura popular y etnicidad que en la República Dominicana están a otro nivel.

Reconozco que hay gente buena haciendo cosas chéveres e interesantes. Pero la influencia que ha tenido en Puerto Rico la escuela de cine cubana, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños en Cuba, ha producido un clasismo que no creo que era la intención de Fidel Casto ni de Gabriel García Márquez, sus fundadores.

Pero más allá de Ortiz y Pabón, hay que destacar el cine de Álvaro Aponte-Centeno, Carla Cavina, Raúl Marchand y Ari Manuel Cruz. Yo los sigo, sobre todo a Álvaro Aponte-Centeno, que desde una lógica de cine más de arte o culto, ha logrado también producir un largometraje de forma consistente por lo menos cada dos o tres años. Pero también a Raúl Marchand, que ha hecho buenas e importantes películas para el país.

¿SOMOS GRINGOS EN CUANTO a la pantalla grande?

DN: No necesariamente. Depende de las clases sociales. El cine es como el circo. Vamos a pasarlo bien. En esa medida, yo voy al cine a hurgar una historia pero más que nada a vivir de una fantasía que dura apenas 2 horas. No me interesa el cine de sufrimiento, el confesional. Para eso mi vida. Y es mi vida. Pero buen cine es buen cine. Hollywood es un estándar de producciones. Es una gran industria. Es el referente de todos y todas. Desde Alfonso Cuarón que hizo Roma pensando cómo ganar el Oscar, hasta Tomás Gutiérrez Alea que hizo cine en Cuba, sin pensar en Hollywood pero pensando en la narrativa hegemónica de ese momento – para distanciarse, por lo pronto, en Memorias del Subdesarrollo.

En un momento vi mucho cine Africano. Hasta organizamos un festival de cine africano por muchos años en Puerto Rico. Pero ni los blancos ni los negros fueron a verlo. No por racismo. Sino porque la narrativa no era Hollywood. Hasta ahí nuestro colonialismo profundo.

Y ojo, Hollywood ya no existe. Lo que existe son incentivos contributivos en Georgia, Misuri, Canadá y la Florida. Usted escoge, y luego se toma la foto de las letras allá en California – o en Ponce si prefiere.

¿POR QUÉ HAY TANTAS COMEDIAS en la cartelera boricua?

DN:

Por que el cine comercial, el que nutre a partir de Hollywood, tiene categorías y una es la comedia. La gente va al cine a reír. Tal vez sea yo, el único que va al cine a llorar… Y mira que lloro.

¿CUÁNTO LE FALTA AL CINE PUETORRIQUEÑO para llegar al dominicano?

DN:

Nada. Estamos ya ahí. Las últimas películas mega-hits que reclamamos son dominicanas todas han sido o producidas por el combo de Jorge Pabón Molusco; dirigidas por Eduardo “Transfor” Ortiz; o financiadas por GFR Media. El cine dominicano que se ve Puerto Rico, gran parte del mismo tiene talentos y capital boricua.

Dominiriqueños parte 1 y 2, Sanki Panki, y León, son producciones caribeñas. Así que nosotros estamos asumiendo más de la República Dominicana que de Hollywood en las producciones locales. Le guste esto al que le guste, y al que no le guste, los pasajes están baratos para Orlando, Florida.

NOVELA. ¿POR QUÉ SE TE OCURRIÓ ESCRIBIR una tetralogía salsera (Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Andy Montañez y…)?

DN:

Sencillo. Nadie lo había hecho. Soy primerizo en eso. Por otro lado, todo comenzó con Héctor Lavoe. A quien se le ocurre tirarse de un piso 10 y no morirse. Solo a una persona que está protegida por los santos y se unta Rompe Saragüey.

¿TE ANIMAS A DECIR CUÁL ES la cuarta novela? Yo calculo (primer intento; más adelante propongo otro) que puede ser sobre el binomio Richie Ray-Bobby Cruz…

DN:

Lo anunciaré el 17 de marzo, durante el Día Nacional de la Salsa.

EN TUS NOVELAS INSISTES, CONVENCIDO, demasiado convencido, en una ontología política: la del hombre (negro) soberano. ¿Lo explicas?

DN:

Es un concepto que para mí surge de los cimarrones y Congos de Panamá. Luego Ismael Rivera lo acuñó y nadie lo había visto. Ni Ángel “Chuco” Quintero ni César Colón Montijo, ambos estudiosos serios de Ismael. Había que ir a Portobelo y descifrarlo. Luego uno descubre cómo Ismael en las canciones hacía referencia continuamente al concepto de soberanía.

El hombre soberano es el hombre libre, que viene de los seres esclavizados que se hicieron cimarrones y a partir de ahí reclamaron su libertad.

Yo lo he acuñado en el concepto de la soberanía de lo personal. Pero es un concepto que en Puerto Rico no lo entienden. La gente está aún en la trivia con Ismael Rivera.

En el tiqui pon. Yo pienso que hay que hablar mejor de radicalidad del pensamiento de él.

¿CÓMO SE DIFERENCIA EL HOMBRE SOBERANO del individualismo-renacentista-protestante de la modernidad/colonialidad?

DN:

El renacentista, al que haces diferencia, cree en el capitalismo y en un estado reducido. Es la emergencia del pensamiento llamado liberalismo, del siglo 18 al 19. En esa medida, este pensamiento necesitaba a Max Weber.

De otro lado, el concepto de hombre soberano surge en el régimen esclavista, a partir del acto primario de insubordinación : escaparme del amo. A partir de ahí, no hay referentes. Podríamos pensarlo hasta hoy en el regeton, trap o hip hop. Los músicos que se escapan a la razón moderna, son libres. Desde Malacara (Nelson Monterola Trinidad) hasta Bad Bunny (Benito Antonio Martínez Ocasio), son todos hombres libres. No se puede ser ni renacentista ni moderno. Hay que ser otra cosa. Que cada cual lo asuma.

ENTRE JUAN MARI BRÁS y Carlos Gallisá, ¿por qué gravitaste, en Por la libre: conversaciones con Juan hacia Mari Brás (1998), hacia Juan en vez de Carlos?

DN:

Ambos éramos profesores en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos. También Juan había escrito un ensayo sobre el colonialismo postmoderno. A mí me dio eso el pie para pedirle una entrevista que se convirtió en un libro.

Carlos era amigo de mi padre. Pero en el debate del Partido Socialista Puertorriqueño de 1981 a 1983, yo tomé otra dirección. Fui a su sepelio.

CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA: ¿PLANTEABA el Mari Brás de los setenta la dictadura del proletariado del modelo ortodoxo cubano?

DN:

Juan es uno de los grandes políticos fiel creyente del pragmatismo. Había que creer en lo que adelantara la independencia. Fue muy pragmático. Menos ortodoxo que otros, desde Pedro Albizu Campos hasta Rubén Berrios Martínez.

¿CREES EN LAS VANGUARDIAS políticas?

DN:

Ya no. Dejé de creer en ellas. Sobre todo, cuando he conocido gente más terrible en la izquierda que en la derecha. Negros más racistas que los blancos. Liberales más ignorantes que los obreros. Ya no. Creo en nosotros. En la masa amorfa que va bailando pa lante y pa atrás, como la procesión del Cristo Negro en Portobelo. Pero que lucha por ser digna, ética y práctica. Esa gente me cae bien ahora.

OTRA VEZ; ENTRE EL CINE Y LA LITERATURA: comenta la eclosión del documental en Puerto Rico en las dos últimas décadas…

DN:

Me quedo con dos documentales:

Nuyorican Basquet 79 (Dirs. Fernando Olivero & Julio César Torres, Puerto Rico, 2017) y Filiberto (Dir. Freddie Marrero, Puerto Rico, 2018). Son unas joyitas que todo el mundo debería de ver. Mientras el documental 1950 (Dir. José Manuel Dávila Marichal, Puerto Rico, 2018) es muy contradictorio. Hay que verlos todos, pero los primeros dos que hago referencia, son unas joyitas.

¿CUÁLES SON LOS DOCUMENTALES (boricuas) clave?

DN:

Ya te dije. Pero también pensaría Puerto Rico Paraíso Invadido, La Operación de Ana María García, y Villa Sin Miedo.

ENCAREMOS AL ABOGADO. Después de la quiebra del ELA en 2015; después de la Ley PROMESA en 2016; después de María en 2017: ¿para que sirve la Constitución de Puerto Rico (1952)?

DN:

Para ir al cine y que los policías no te detengan de forma ilegal. Creo que habría que pensar el país a partir de Pueblo v. Sánchez (2016). La historia sí que cambió ahí.

ENTRE LAVOE Y MAELO: ¿a quién escoges para ir a comer a El Hamburger de Puerta de Tierra?

DN:

A ambos. Ambos me caen bien. Pero son dos viajes distintos. Con Ismael voy a filosofar. Con Lavoe voy a hacer chistes. Si los invito a los dos, lo paso mejor.

TU ULTIMA NOVELA, HOJAS BLANCAS (2018), plantea una ecuación metanovelística interesante: la más corta de las tres novelas salseras, empieza y termina en el espacio de las novelas anteriores… ¿Como si Hojas blancas les chupara la sangre a las anteriores?

DN:

Allá tú que eres el crítico literario. Yo escribo para que tu me intérpretes. Pero si escucho mucho a los críticos literarios escribo para deslumbrarlos a ellos. Prefiero 

saber poco de crítica literaria y más de ser soberano al momento de escribir. Detesto el canon literario.

¿POR QUÉ NO HAY UNA NOVELA salsera sobre Roberto Roena?

DN:

Porque nadie la ha escrito. Roberto es un gran músico. Pudo haber cambiado el paradigma, lo cual es un eje de motivación para mí. Pero si has seguido mis novelas, él está presente pues hizo otras cosas en la industria de la salsa.

SE ME OCURRE QUE LA CUARTA NOVELA SALSERA puede ser —¿debería de serlo?— sobre Willie Colon…

DN:

Ya hay una escritora contratada para hacerle su biografía. No me interesa. Aunque el genio de todo se llama William Anthony Colón Román. El sí que cambio el paradigma. Pero más que nada, por tener educación musical, por venir de una familia tradicional y asumir eso en su vida personal, y más que nada por ser el dueño de toda la música que grabó, es hoy una figura sumamente importante y cotizada. Posiblemente el salsero económicamente más poderoso. Pero su historia no es la que nos cambia el paradigma, aunque él sí cambió el paradigma musical con Héctor Lavoe en los 1960s.

ENTRE LA SALSA Y EL REGUETON…

DN:

Ambas. Clásicamente la salsa. Estéticamente hoy, el reguetón.

¿EL JAZZ LATINO A LO JERRY GONZALEZ (recientemente fallecido) en The Fort Apache Band?

DN:

Los hermanitos González fueron importantes para la humanidad, aunque poco conocidos en Puerto Rico. Yo me crié en una parte de mi vida, escuchando al Conjunto Típico Experimental de Nueva York “Cuba linda de mi vida…”

¿TE PARECE QUE EL CAPITALISMO NEOLIBERAL nos somete a una pesadilla cada vez más difícil de sostener en términos de clase (para no decir nada de lo ecológico)?: los cuatro hombres más ricos en el sistema-mundo tienen más dinero que…

DN:

No pienso en ellos. Pienso más en mi vecino que tiene insuficiencia respiratoria y no quiero que se me muera. No tiene mucho dinero, pero tiene un gran deseo de vivir. No cuento la historia del que no me interesa. Que la cuente otro. Me interesa mi vecino, me interesas tú, la gente de Loíza.

LA TURBULENCIA NOELIBERAL LLEVA al mundo hacia la llamada “Edad Dorada/Gilded Age” de finales del siglo XIX… ¿y a Puerto Rico lo catapulta a las primeras décadas del siglo XX?

DN:

Esto se comenzó a chavar en el 1898. Pero ahora está más chavado. Ahora bien, las soluciones son miles. Al infinito. A mí me gusta contar cómo nos la inventamos. Tú te imaginas que Ozuna, Bad Bunny, Daddy Yankee y Luis Fonsi, todos boricuas, sean los interpretes más vistos por la humanidad. Impresionante. Eso es lo que yo voy a celebrar…

Me preocupo cuando Mónica Puig no gana. Me intereso cuando Adriana Díaz explica que es jugar tenis de mesa a partir de un pueblo llamado Utuado. Investigo cuando no sé de Marie Ramos Rosado o Yolanda Arroyo Pizarro, no quiero que se alejen mucho de mi entorno.

Pero no me interesa el pensamiento filosófico de Ricardo Rosselló. Lo respeto, pero no me interesa.

RESULTA OBVIO QUE PROMESA (2016) ha sido peor huracán que María (2017)… ¿No?

DN:

El peor huracán comenzó en el 1898. Lo demás son repeticiones de lo mismo.

DIALÉCTICA: ¿QUÉ ES LO MEJOR que está pasando en la isla hoy?

DN:

Sugiero seguir a los colegas de Kilometro 0. Andan diciendo algo nuevo. También a la Tribu de Abrante. Todo lo que haga Eduardo “Tranfor” Ortiz es importante.

Pero también lo que están diciendo mis amigos y amigas escritores. Hay gente diciendo cosas geniales, desde los clásicos como Hiram Lozada, José Rabelo, Carlos Roberto Gómez, Yolanda Arroyo Pizarro, hasta otra gente, como Raquel Rivera Salas y su combo. Hay que seguirlos.

Pero si vas a Loíza te encuentras con Mara Clemente y Jelmen (José Manuel Fuentes)

SOBRE COFINA Y LA REIVINDICACIÓN DE LA DEUDA que autorizó el mes pasado (enero) la juez Swain, has dicho recientemente esto: “Entonces, la pregunta que uno se debe hacer, es si los gobiernos de Acevedo Vilá, Luis Fortuño (2009-2012) y Alejandro García Padilla (2013-2016) deben ser responsables ante dicho despilfarro de dineros y la creación y utilización de un esquema de dudosa legalidad…”

DN:

Ya lo he dicho públicamente: deben de encausar hoy a Luis Fortuño y a Alejandro García Padilla. Emitieron deuda pública de forma ilegal. Cárcel para ellos.

Luego trabajamos los otros. Por lo pronto el futuro del país es muy complejo. Por lo tanto vamos haciendo responsables a los que se pueda hacer responsables.

EN TU REGISTRO CINÉFILO, ¿dónde sitúas al maestro —¿hay alguien que haya luchado más por el cine boricua?— Jacobo Morales?

DN:

Jacobo Morales es como el padre fundador del cine moderno (post 1970) de Puerto Rico. Pero antes que él, y durante él, ha habido gente chévere. Creo que el mercado y el capital no lo dejaron y él no lo entendió.

Hoy entre Eduardo Ortiz, Raúl Marchand y el mismo Álvaro Aponte Centeno, hay algo nuevo que se podría quedar y superar a Jacobo. Pero ellos todos tienen que seguirle la pista a él. El definió un estándar.

EN LOS NUEVOS CANÍBALES. ANTOLOGÍA de la más reciente cuentística del Caribe Hispano (2000), te comes el español con un cuento en spanglish, “Down in the lower deck,”…

DN:

Ese cuento sigue siendo el más importante. El más estudiado y el más complejo, pese a que nunca comprendí su complejidad en su momento. Es parte de la colección Charlie Gorra Strikes Back (1996). Viví en Nueva York y aprendí a hablar spanglish de Nueva York. No es el de Perpetuo Socorro, la UPI o Florida. Es el de Nueva York.

En unos años publicaré la segunda parte de Charlie Gorra. La tengo ahí dejando que se añeje un poco. Se llama “Staying alive”.

Pero Down in the lower deck es un gran cuento. Es estudiado desde la lingüística y la semiótica. A mí me gusta hurgarlo en la internet y ver las investigaciones que ha generado. Me interesa.

¿ES PEDRO ALBIZU CAMPOS EL MODELO POR antonomasia —¿quién lo supera?— del hombre soberano que, sobre todo en Hojas blancas (2018), enfatizas al final de la novela?

DN:

No, el hombre fue Ismael Rivera. No nos confundamos. Pero Don Pedro es otras cosas. Ya le dediqué un libro, para venerarlo en El Club Tanamá (2016). Creo que Don Pedro tuvo aciertos y otros problemas. Pero hay que venerarlo. Punto. Pero el concepto del hombre soberano y la práctica de esa narrativa es de Ismael Rivera.

Chequea mi trabajo sobre este tema en la Revista Umbral, Vol. 14, 2018. Es un trabajo importante, pero Ismael superó en este tema a Don Pedro.

A FINALES DE DICIEMBRE (2018), LA LIBRERÍA MÁGICA celebró el día de lectores y escritores… Se habló de la ecuación lector-escritor-libro-librería-librero en el contexto del neoliberalismo digital… En la práctica, ¿te parece que los EDITORES están quedándose fuera de la ecuación literaria boricua?

DN:

Sí. Los editores en Puerto Rico han quedado muy mal ante los escritores. Habría que rehabilitarlos. Pero de momento, no gozan de mucho apoyo. Ojo, ojo. Pero lo digo y sé porque lo digo. Pero es un tema muy largo y complejo. Para muestras un botón. Pasillo del Sur Editores. La editorial que montamos para salirnos de la lógica de los editores. Soy uno de más de dos docenas de escritores y escritoras que han montado su propio sello editorial.

EN UNA ENTREVISTA RECIENTE (DICIEMBRE DE 2018) en Radio Universidad de Puerto Rico dijiste que en una realidad literaria como la de Puerto Rico se podía vivir de los libros…

DN:

Lo digo y lo afirmo. Completamente. Es una ecuación. Cuatro libros al año, 1000 copias vendidas, ganancia neta por libro, $6 mil dólares. Solo por escribir 24 mil dólares al año. Con eso se puede vivir. Luego mejoras. Pero tienes que escribir, publicar y distribuir (y cobrar) en serio.

¿CUÁNTO MAL TE PARECE QUE LE HA HECHO una política como la de Carlos Romero Barceló a Puerto Rico?

DN:

¿De quién hablas? La historia crítica, los juzgará. Pero él hoy es un adulto mayor, vulnerable, y sin mucha capacidad de influir en nada. Su tiempo ya pasó. En su momento lo abucheé en la universidad (1984). No me arrepiento. Tampoco me botaron de la universidad, y me hice abogado eventualmente. Me reafirmo, la historia lo juzgará.

¿NO TE PARECE QUE LA LLAMADA “estadidad” es una pobre, demasiado infantil fantasía penepeísta que, desde 1968, no se ha movido un ápice?

DN:

La estadidad, el discurso sí ha evolucionado. Pero tendrías que leer mi nuevo panfleto, Ricardo Rosselló – real hasta la muerte (Pasillo del Sur Editores, 2019). Hablamos de esto en otra ocasión.

LOS QUE LE TEMEN A LA ANEXIÓN, ¿le temen a una quimera?

DN:

Tranquilo. Puerto Rico jugó hace una semana contra Argentina y el lunes contra Uruguay. Ganamos. Vamos para la Copa del Mundo China 2019. Aún queda la nación.

AL FINAL DE ESTE AÑO HABRÁS TERMINADO tu tetralogía de la salsa, ¿cuatro novelas salseras en cuatro años?...

DN:

Me quedan dos. Un vivo (2019) y un muerto (2020). Ahí termino. Tengo una nueva novela de mujeres, una historia no contada antes, que me interesa mucho para el 2021.

LA DESNACIONALIZACIÓN POSMODERNA de los noventa que atravesó el imaginario boricua se está enfrentando a un NUEVO nacionalismo posquiebra (2015)-posPROMESA (2016)-posMaría (2017)… ¿Lo podrías caracterizar?

DN:

Es una pregunta muy compleja. Un sector que se hizo hegemónico en la clase intelectual del país, es responsable del presente. Asumieron un discurso académico-postmoderno que ha sido terrible. Rompieron con los intelectuales de la década de 1950 y 1960, que eran más comprometidos. Pero estamos vivos. Es un tema complejo que habría que tratar de forma separada.

No te olvides, después del libro de El País de los Cuatro pisos (1979) de José Luis González, y tal vez Saoco de Angel Chuco Quintero (2da edición, 2018), el clasismo es lo que se ha apropiado de mucho en la literatura o en los círculos intelectuales.

¿POR QUÉ ENLAZAS LAS TRES NOVELAS salseras desde el mismo tropo: el cielo-Paraíso?

DN:

Porque somos hombres y mujeres de fe. La que sea, pero de fe. Y el cielo-paraíso, es un void, como diría Eisenstein, el cual nadie conoce. Ja, nadie.

¿PASILLO DEL SUR EDITORES?

DN:

Porque ya no creo en los editores locales ni internacionales. Creo en mi obra, y en la de algunos colegas y eso es lo que vamos a impulsar.