Mar04072020

Last update09:26:56 AM

  • ja-news-1
  • ja-news-3

En las letras, desde Puerto Rico. Jimmy Valdez: un caribeño universal que le canta a la tierra y al amor

  • PDF

Serie: Escritores Caribeños en Nueva York

 

Descubro que siempre he estado triste

y que toda la ciudad es una sentencia irrevocable.

Me queda un juego de palomas,

debe haber algo que no se muera.

En Me queda un juego de palomas

Jimmy Valdez

La primera vez que me topé con el nombre del escritor dominicano Jimmy Valdez, fue en una nota periodística. La misma hacía referencia a que su obra teatral La redonda Peña Despeñada había resultado ganadora de Letras de Ultramar, concurso literario que realiza la Secretaría de Estado de Cultura, de la República Dominicana. En esa ocasión el jurado estuvo compuesto por los dramaturgos puertorriqueños Abniel Marat y Héctor Luis Rivera, y la escritora dominicana Julissa Rivera.

Por internet y en diversas publicaciones periódicas, está disponible una muestra del universo creativo de este escritor dominicano, que afianza su ser como hijo del archipiélago caribeño. Su poesía, destilada en dosis suele hacer uso discreto, contenido si se quiere, a modo de pinceladas, de una prosa poética salpicada de nostalgia. Como dato curioso Jimmy Valdes expresa y desarrolla su arte a través de la pintura. Y sostiene con su propia obra una relación peculiar, pues no se detiene a contemplar lo ya creado. De hacerlo se convertiría en piedra, o cual Orfeo actual, sentiría que perdería en tal ejercicio a su Eurídice, es decir, a su propia capacidad creativa; eso que le permite innovar, no repetirse.

En estos días Valdez se ocupa de presentar su más reciente libro: Osaku, Herrumbre para erigir un hombre vivo. En los pasados años dos poemarios suyos han salido a la luz pública: el primero titulado “Para todos sin importar lo que fumen”; el segundo "Días enteros para una sopa". La entrevista que presentamos a continuación, fue posible a Eugenio García Cuevas, Maestro periodista, crítico y escritor, que me ofreció las coordenadas necesarias para establecer contacto con Jimmy Valdez, un escritor dominicano y caribeño que gesta su obra en pleno corazón de Nueva York.

Jimmy Valdez: un caribeño universal que le canta a la tierra y al amor

Carlos Esteban Cana: Entiendo que usted, Jimmy Valdez, poeta, dramaturgo, se desarrolla profesionalmente en una industria ajena al ámbito cultural...

Jimmy Valdez: No necesariamente así, soy especialista en instalaciones de arte en galerías y museos. He trabajado en todo lo que me permita sostener a mi familia. Estoy orgulloso de seguir luchando por vivir dignamente, por la entrega diaria y por los sueños de un mejor futuro universal.

CEC: ¿Cómo se siente como Caribeño en la Gran Manzana (NY)?

JV: Me siento antillano, amo mis raíces y creo en nuestra fuerza y mestizaje. Veo el ser caribeño como una ventaja; nos acomodamos a todo ritmo y formas de vivir. Somos abiertos, sin demasiados miedos, en fin, adaptables.

 

CEC: ¿Cómo es su relación con otros escritores en la República Dominicana?

JV: Perfecta, diaria yo… No busco conflictos por cosas que no tienen mayores impactos en la vida socio-cultural o creativa nuestra. Solo una cosa me apena, la apatía de muchos a la hora de tomar posiciones ante la crisis moral y política en nuestros pueblos. Para muchos es mejor estar en paz con aquellos que nos gobiernan, que asumir posturas dignas y responsables ante los grandes males que nos afectan en lo presente y lo por venir. Yo vivo de espaldas en los roces con el poder, por lo menos con el poder mezquino que representa la partidocracia dominicana.

 

CEC: Sabemos que usted gestó intercambios literarios con escritores puertorriqueños. ¿Cuál ha sido su experiencia en la coordinación de esos eventos culturales?

JV: Yo siempre me he considerado un deudor de la literatura puertorriqueña, de hecho mis primeros textos publicados fueron a través de las antologías que hacía el Ateneo Puertorriqueño. He leído mucho de autores de la isla del coquí. He estado allí unas cuantas veces y me considero puertorriqueño, cubano y quisqueyano, sin sentir diferencia alguna al respecto. Disfruto mucho de la calidad y del orgullo puertorriqueño en su apuesta por la lengua castellana.

 

CEC: La caribeñidad inherente a usted, como dominicano, ¿emerge en sus creaciones?

JV: Claro, cómo puedo ser yo sin ser yo?... Y ser yo, es ser caribeño, conga y marimba. Caderas, calderos y palmas. En fin, tan abierto y fascinante como un abuelo con sus nietos contando historias pasadas.

 

CEC: ¿Cómo comenzó a escribir? Hábleme de sus inicios...

JV: Pues no sé, creo que de un tropezón. De una patada al alma, de un sueño, de unos amores. Del rechazo mulato de la hija de una dentista a mis 12 o 13 años, y luego ese primer poema, y luego esos otros. Y hasta hoy: poesía y sueños.

 

CEC: ¿Cuáles fueron esos primeros libros que cayeron en sus manos?

JV: Yo casi nunca tenía dinero para la merienda en la escuela, no lo tenía porque en casa éramos bien pobres, seguimos siéndolo, pero ya es costumbre y hasta nos gusta… En fin, que me iba a la pequeña biblioteca a leer cuentos medievales, hasta que un día me encontré con Bosch y los amos. Entonces me incliné por mirarme al espejo, leía y predicaba la adolescente interpretación de aquellos cuentos.

 

CEC: Su hoja de ruta de vida le ha colocado ante una diversidad de retos profesionales, pero usted, sin embargo, le ha dado particular énfasis al arte, particularmente a la pintura y a la escritura. ¿El Jimmy Valdez escritor ha ganado algo con el Jimmy Valdez pintor?

JV: No puedo distinguir entre uno o el otro. En ambos casos me sustraigo y dejo de ser el individuo desabrido, para ser el yo de las intensidades.

 

CEC: ¿Cómo es su proceso creativo? ¿Cómo se acerca a la 'página en blanco'?

JV: Lo de la “página en blanco” es un mito. Por lo menos para mí ser lo es… lo que realmente me da miedo son las repeticiones, los lugares comunes y el no ser entendido. Amo garabatear; la página en banco no existe.

 

CEC: Hablemos brevemente de sus libros... “Para todos sin importar lo que fumen” fue su primer libro publicado.

JV: Lo fue, y me arrepiento… por eso no lo muestro a nadie. Los queme todos. Creo que mi madre y una ex novia son las únicas personas que tienen una copia del mismo… Ojala que no aparezca nunca.

 

CEC: Ahora ocupémonos de "Días enteros para una sopa", título, por cierto, singular para un poemario.

JV: Yo odio mis libros inmediatamente los publico. Igual detesto mis pinturas. Por eso no soy muy dado a lecturas o ha exhibiciones. Necesito crecer, nunca veo atrás, aunque sean cosas que los amigos gusten o pregonen a terceros.

 

CEC: Y en estos momentos Jimmy Valdez se ocupa en dar a conocer su más reciente entrega: Osaku, Herrumbre para erigir un hombre vivo.

JV: Sí, es un libro al que aún no le dedico ni amor ni odios. Esta allí, en recodo de mi ser, esperando un veredicto; a ver qué sucede.

 

CEC: Escritores y críticos de la talla de un Eugenio García Cuevas, hablan con admiración y respeto de lo que Jimmy Valdez viene creando y gestando...

JV: Gracias, sé que Eugenio es un gran escritor, un hombre bueno, que es mucho decir en estos tiempos de toma y daca, y que además es ante todo un ser honesto y responsable sobre sus pareceres. Le admiro y quiero con orgullo criollo.

 

CEC: Jimmy, su poesía se sirve -en muchas piezas- de la brevedad, accede a cierta liviandad pero no es simple; en el lenguaje no se desprende de destellos narrativos y cierta nostalgia le caracteriza...

JV: Pensándolo ahora, podría juzgarme como un ser nostálgico y anhelante, contador de historias con lengua poética y “mojitos” como suero de las verdades.

 

CEC: Jimmy Valdez también ha sido premiado como dramaturgo, por La redonda Peña Despeñada... ¿Ha sido complejo pasar de la poesía al teatro?

JV: La verdad es que no sé si ese texto es teatro. La culpa del premio no es mía. Opté al premio por estar en el medio y ya ve usted, dizque dramaturgo. En fin, que para reivindicar dicha ofensa he tenido que dedicarme al teatro como autor; ya llevo varias obras en el buche, todas peores que la anterior. También ensayo con el cine. Vainas parejeras que se le ocurren a uno…

 

CEC: ¿Qué género literario prefiere para la creación?

JV: Soy medio poeta, medio pintor, medio gestor, en fin, que estoy hecho de mitades.

 

CEC: Mantiene contacto con otros escritores dominicanos en la diáspora (un término que hasta cierto punto la tecnología desdibuja) como Rita Indiana, Rey Andújar, Junot Díaz, René Rodríguez Soriano?

JV: De ellos sólo me trato con familiaridad con René R Soriano, a quien admiro y quiero, igual me saludo online con Rey Andújar, pues no le he visto nunca en persona. He leído a Rita y me encanta su música y claro que leo a Junot, le he visto en eventos, pero nunca me le he acercado. No me imagino yendo hasta él para decirle: oiga compadre, que bien escribe usted! Cosa que por supuesto el ya conoce.

 

CEC: Hábleme de sus escritores favoritos...

JV: ¿Qué decirte? Soy boschista, en lo político, lo decente y en lo literario. Me gusta Francisco Matos Paoli, Virgilio López Lemus, Díaz Alfaro y su “Josco”, José Bobadilla, Joaquín Edwards Bello, Carlos Fuentes…

 

CEC: De la historia literaria y creativa dominicana, ¿tiene alguna época o grupo de escritores de preferencia?

JV: Si… El movimiento interiorista de Bruno Rosario Candelier. Quizás porque allí fue que me formé en la adolescencia de escritor.

 

CEC: ¿Qué es lo más importante para usted, como creador, como escritor?

JV: La calidad y lo honesto de lo que se dice y se piensa.

 

CEC: Su reto mayor, su aspiración como creador es...

JV: Que en cada palabra escrita, las mías, alguien encuentre una razón para seguir la lucha y apostando a los sueños.

 

CEC: Y por último, ¿mantiene algún vínculo particular con escritores en la Gran Manzana?

JV: Amo New York y su gente. Nuestra literatura, la caribeña, es buena y todos los días crece. Aquí soy un hermano más. No existen poses ni miradas sobre el hombro. Todos cantamos a la tierra y al amor.