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Boaventura de Sousa Santos:La apuesta a la esperanza

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Si algo me acuerdo de nuestro primer encuentro, fue que al recibirme en su despacho de la Universidad de Coimbra, en Portugal, vestía de blanco.  En las tradiciones caribeñas y africanas, la vestimenta determina, entre otras cosas, el don de la gente.   Desde ese día durante el verano de 1993,  el maestro Boaventura de Sousa Santos,  uno de los sociólogos jurídicos más destacados del mundo, activista político y poeta, se descubría ante mí con una gran ternura, humanidad y sobre todo solidaridad.

 

A lo largo de casi quince años de amistad, no nos volvimos a encontrar hasta hace poco cuando nos visitaba en Puerto Rico, con motivo de su participación en el coloquio Ni Una Vida Mas Para la Toga, que organiza la Facultad de Derecho Eugenio Maria de Hostos en Mayagüez.  Allí llegó, luego de que por dos años y de forma consecutiva y persistente le invitara, hasta que finalmente aceptó a participar en la actividad y a compartir unos días con nosotros en el país.

Así las cosas, en una mañana de un viernes, en una cafetería del pueblo de Mayagüez,  con dos cafés y varias tostadas, nos sentamos a conversar sobre el estado, el derecho y los problemas sociales;  pero más que nada conversamos en torno a  que la esperanza por un mundo mejor sí es posible.

DN: ¿Cuál es la crisis sobre los fundamentos de la modernidad, del estado, del derecho?

BSS: Hay una crisis de los fundamentos, de las promesas, de la modernidad; en particular, en áreas donde el estado se debió hacer cargo de dichas promesas.  De unas promesas que eran básicamente la libertad, la fraternidad y la solidaridad.  Se trata de la tensión entre una regulación social moderna y una idea de  emancipación moderna.

Tres principios influencian la regulación social: el estado, el mercado y la comunidad.  La regulación moderna es un triangulo entre el estado, mercado y comunidad.  La visión emancipadora del estado moderno es la que intenta producir relaciones no mercantiles entre los ciudadanos.

Por ejemplo, si no tengo dinero, mis hijos a través de un sistema de educación pública, pueden recibir educación.  Tengo acceso a la educación sin pasar por el mercado.  Ese era el rol del estado de garantizar relaciones no mercantiles.

Desde hace 30 años, desde el consenso de Washington y el neoliberalismo, el estado está privatizando la educación, el agua, etc., los cuales son ahora producidos por sectores privados y el capital.  Ahora la lógica del mercado sobrepasa la lógica del estado.

Los neoliberales ahora sugieren que el mercado debe estar por encima del estado, y que el estado debe funcionar como una empresa privada.  Ahora estamos en un proceso, donde el mercado parece ser la solución y el estado parece ser el problema.

Es el estado es el que regula.  Por otro lado, surgen otros problemas, que son los llamados fracasos del mercado. El mercado no conoce el concepto de ciudadanía.  Solo conoce el concepto del consumidor.   El mercado vende, pero no respeta la diferencia de la ciudadanía.  El estado es el llamado a resolver, pero no tiene suficiente recursos financieros para resolver, por lo tanto la crisis.

DN: ¿Habrá que refundar el estado?

BSS: Refundar no es partir para algo totalmente nuevo.  Nuestros tiempos se caracterizan porque tenemos problemas modernos, para los cuales no tenemos soluciones modernas.  Los valores de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad, de la solidaridad, de reconocer la diferencia, del racismo, de la esclavitud, son todos  problemas modernos que no fueron resueltos. Hay más desigualdad hoy en el mundo, que hace 40 años. La esclavitud está regresando en todos los países del mundo, no solo en Asia o en África, si no en los países del norte.

Aparecen formas despolitizadas de política como las mafias, la criminalidad urbana.  Hay todo un desarraigo, debido a que las promesas de la modernidad no fueron    satisfechas por el estado.

DN: ¿Cómo se refunda?

BSS: Esto tendrá distintas versiones en cada país.  Los estados tendrán que ser más incluyentes en sus políticas públicas.    Tendrán que incluir la diferencia.  Tendrán que incluir a la naturaleza.  Hay que crear formas de inclusión social.  El estado contemporáneo no puede hacer esto con la institucionalidad de la modernidad.

Tendremos que crear estados-plurinacionales, los cuales se están creando en lugares como Bolivia, como Ecuador.  Es decir, esto rompe con la noción moderna del estado-nación.   Es una ruptura con la noción dominante que hemos tenido hasta el presente.  Tenemos a su vez, que desarrollar conceptos de soberanía popular.  Hay que volver a Rousseau y la soberanía popular.  Para hacer un estado de democracia de alta intensidad, en lugar del actual de baja intensidad, el estado necesita una articulación entre los mecanismos de democracia representativa y democracia participativa. Sin democracia participativa, no tienes rendición de cuentas; sin rendición de cuentas tienes toda la corrupción y  a la vez tienes toda le exclusión social.

Me pierdo ante un destacado profesor de sociología jurídica y de derecho, que me dice que el estado hay que refundarlo.  Que no es posible continuar viviendo como lo hemos hecho hasta ahora, pues todos estamos insatisfechos, pero en particular, los pobres de la tierra siguen más pobres que antes.  Y más aun, cuando los discrimines clásicos de la humanidad, como el racismo, aún no se han resuelto en todos nuestros países, también me hago parte de la cultura del desasosiego.  Y sobre todo me pierdo cuando trato de intentar resolverlo todo a través del estado de derecho, y me doy cuenta que esto no es posible.  Me desespero de pensar que las promesas de la modernidad no son lo que debieron ser.

DN:  ¿No es responsabilidad del estado de derecho de regular esto?

BSS:  Tiene que cambiar ante esto el estado de derecho. Con este derecho moderno, se censuraron todas las formas de derecho urbano, rural, comunitario, etc., que eran despóticas pero también eran bastante democráticas en algunos sitios.   Hay que rescatar una forma progresista de pluralismo jurídico.  Tiene que ser un pluralismo jurídico insurgente, a beneficio de las necesidades sociales.  No se puede abandonar, de otra parte, el derecho oficial a favor de las fuerzas conservadoras. Hay que garantizar más derechos a favor de los sectores populares.

Es conseguir que el derecho sea representativo de una aspiración a democratizarlo, incluyendo distintas formas de derecho.  Yo lo que veo es una aspiración muy grande de las personas para alcanzar más derechos.  No se trata sólo de derechos individuales, sino de derechos colectivos. Derechos colectivos que yo llamo originales de las comunidades que tienen sistema de pertenencia, de una cultura propia, etc.  Sin el reconocimiento de los derechos colectivos, no se puede eliminar la exclusión.  Son los derechos de las comunidades, son los ancestrales.  Los indígenas, los negros e inclusive las mujeres, lo están haciendo de forma muy exitosa en muchos casos.

DN: ¿Cuál es el valor que le das a los Movimientos Sociales?

BSS: Los movimientos tienen varios valores en este proceso de refundación-reconstrucción política  del estado. En primer lugar reconstruir la agenda política.  En particular, en cuanto a los Partidos Políticos, los Movimientos Sociales han hecho cambios. Por ejemplo, en cuanto a las luchas raciales, las minorías raciales, todos los partidos políticos tradicionales o de izquierdas, no trabajaban lo racial.  Los Movimientos Sociales han traído esa agenda a la discusión.  Pusieron en la agenda política al sexismo, al racismo, lo cual no estaba en la agenda política de los últimos 30 años.

Ahora estamos entrando en otra fase, ahora estamos en los asuntos de gobernanza, de gobernalidad.  Ahora son más protagónicos los Movimientos Sociales  en la agenda pública.  Estamos en una situación un poco dilemática.  Hay un fundamentalismo de los Partidos Políticos contra los Movimientos Sociales.  Y por otro lado los Movimientos Sociales tienen un fundamentalismo contra los Partidos Políticos.  No todos los contextos son iguales, pero en algunos países vale la pena trabajar y transformar los Partidos Políticos, en otros no pues los partidos son muy corruptos.  En algunos casos, los partidos son salvables y hay que transformarlos.  Donde se refunde la democracia representativa, los partidos son importantes.  Pero donde la democracia participativa es importante, entonces los Movimientos Sociales son relevantes.

Pero reflexiono ante este ser humano, de dulce palabra y de verbo fluido, y pienso que a pesar de su optimismo diverso, él también le ha dedicado tiempo a construir otro mundo para que sea posible vivirlo. Su participación, junto a otros intelectuales de la talla de Noam Chomsky, entre otros, en la fundación del Foro Social Mundial de Porto Alegre, Brasil, en 1999, es una gran contribución para la humildad.  Aquí yace su sensibilidad y creatividad.

DN: ¿Cuál es la importancia del  Foro Social Mundial?

BSS:   El Foro Social Mundial es el primer movimiento social global del Siglo XXI que busca una ruptura con la política de partidos políticos del Siglo XX.  El Foro Social Mundial es a escala universal.  Para producir una lucha exitosa contra el capital, que es global, hay que tener una lucha global. El Foro Social Mundial tiene una concepción  mucho más amplia de poder social y político en la sociedad globalizada.  No es un movimiento que piense que la relación capital trabajo sea la única forma de opresión en las sociedades capitalista.  Hay las opresiones racistas, de género y de orientación sexual, entre otras que operan a nivel global.  Hay otras formas regionales que operan.

De otra parte, el Foro Social Mundial te permite reconocer y luchar a su vez por las diferencias, más allá de luchar por la igualdad. Una cosa es luchar por la igualdad, otra es luchar por las diferencias, en el reconocimiento al mundo indigenista, por ejemplo.

El Foro Social Mundial es un concepto distinto.  Por eso digo que el Foro Social Mundial ocurrió a pesar de la izquierda convencional y no por causa de la izquierda convencional.

DN: ¿Cuáles han sido las contribuciones del Foro Social Mundial al cambio de visión de los “entendidos”  que teníamos?

BSS: Un ejemplo importante es el presupuesto compartido de los municipios, que comenzó en el 1989 en Porto Alegre. El presupuesto participativo es un sistema por el cual los partidos políticos que están en el poder municipal, se ven en el deber de compartir con las asociaciones de ciudadanos y negocian en que se invierte el dinero municipal y en que término.  Esto se llevó al Foro Social Mundial, y se ha convertido en un movimiento real en América Latina, donde ya hay 1200 municipios que lo hacen.

Me dicen que en Puerto Rico hay mucha corrupción y que en los municipios hay mucha especulación turística y de inmobiliarias, Entonces debe darse una participación ciudadana, que exija democratizar las funciones de los municipios y la fiscalización de los funcionarios públicos locales.

El foro social puede participar, pero no como la lógica dominante, donde la corrupción impera.  Sino participar exigiendo transparencia a nivel local, y fiscalizando para que no se de la corrupción.

DN:    ¿Cómo ves al Foro Social  y  el desarrollo de los Movimientos Sociales en Puerto Rico?

BSS:  Vi muchas cosas que hay que juntarlas.  Hay muchas energías en Puerto Rico, pero son muchas energías divididas las cuales hay que juntar.  Si se juntan esas energías, creo que se puede cambiar la política en Puerto Rico.  Vieques es un ejemplo de esto, donde los movimientos sociales lideraron una acción exitosa, y luego esto influenció en la formación del Foro Social de Puerto Rico.

Me encantó el Foro Social de Puerto Rico, que representa una mezcla interesante de viejos y nuevos activistas, académicos, y otros.  Mira en Puerto Rico hicieron su participación en el Foro Social Mundial, sin asistencia económica.  Lo tuvieron que hacer con pequeñas donaciones, con cooperativas.  Esto me hace pensar que el Foro Social de Puerto Rico es muy independiente, muy importante y no tiene deudas con terceros.  El proceso de onginización [organizaciones no-gubernamentales] que ha pasado en América Latina no lo vi en Puerto Rico.

DN:  ¿Y el estatus político del país como lo ves?

BSS:  Me ha sorprendido lo del estatus de Puerto Rico.  La cuestión del estatus de Puerto Rico lo veo como algo problemático.  Se cree que el problema del estatus lo resuelve todo.  Me parece que el estatus es una cuestión no resuelta, es un problema colonial no resuelto.  Entonces tiene otras implicaciones de las cuales no se habla como lo es la cuestión racial, la cuestión de la inequidad de las razas, de la lucha racial, debería ser central, lo cual viene del colonialismo en Puerto Rico. Debería ser una sociedad basada en acciones afirmativas.  Deberían los movimientos afro-descendientes estar luchando por esto e integrar esta lucha a la de la emancipación política.

Hay mucho racismo. El racismo no es una cosa natural. Hay que politizarlo para eliminarlo.  Para mí la cuestión del estatus opaca la cuestión del racismo, lo opaca, y no nos permite hablar de este asunto.

Frente a tanta sabiduría intelectual y política necesito también explorar su ternura, su parte libre y creativa (en lo que respeta a las humanidades y las artes, por lo pronto).  Y vuelvo a uno de sus datos que más me había cautivado en 1993 cuando lo conocí: el hecho de que más que un maestro, también era un poeta.

DN: ¿Cómo está la poesía?

BSS: Uno tiene que tener distintos tipos/formatos de escritura.  No se puede tener un solo género de redacción.  No creo que uno pueda vivir sin escribir.  No creo que un escrito agote todos los escritos de uno.  Hay diferentes tipos de escritura.  Prefiero entrar en otros tipos de escritura que me permitan explorar otros tipos de sensibilidad.   Pero yo tengo emociones, tengo rabia, tengo alegría, y para eso necesito distintos tipos de escritura para canalizar mi energía.

Los temas que trato en la sociología los trato  de forma distinta en la poesía. Pero son las mismas obsesiones por un mundo mejor.  Es una poesía de crítica, muy individualizada de mi vida, de reflejo del mundo donde vivo.  Yo estoy en este momento publicando el sexto libro de poesía,  Antes escribía con otro nombre, pero ahora publico con mi propio nombre, porque la gente debe saber que Boaventura de Sousa Santos también es poeta y escribe poesía.

El nuevo libro se llama “el escrito incapaz”.  Trata que mi generación, la cual luego de la modernidad no ha podido crear otro paradigma que pueda dar cuenta de toda la diversidad del mundo.  Nos hemos quedado muy euro-céntricos, sin darnos cuenta de la gran diversidad del mundo.

Lo que intento es ser un intelectual solidario en un mundo altamente globalizado.  Como dice Frederick Jamesson, los escritores del sur, son escritores comunitarios que representan un mundo colectivo.

Finalmente, me pregunto como terminar esta entrevista ante el maestro Santos, distinguido profesor de derecho y sociología jurídica en la Universidad de Coimbra, Portugal y a su vez en la Universidad de Madison-Wisconsin, EE.UU.  ¿Cómo terminar ante alguien que va recorriendo países hablando de que otro mundo es posible?   ¿Cómo terminar ante un ser humano cuya humildad y ternura nunca desborda sus posibles candidaturas al Premio Príncipe de Asturias de España, o el Premio Nobel de la Paz de Suecia?  En fin, me voy por la sabiduría del que come tostadas con mantequilla y toma café expreso en un pueblo de la isla.

DN: ¿Podemos apostar a la esperanza?

BSS: Hace poco estaba en el New Shcool of Social Research en Nueva York y un científico social me decía que no había esperanza. Yo decía que mientras hubiera rabia, entonces había esperanza, porque la gente se tiene que rebelar contra algo. En el continente hay mucha esperanza. En este continente americano, no se puede ser cínico.  No se puede ser cínico porque hay que buscar comida. Esto da esperanza.  Esta esperanza de otro mundo posible es la que debemos transmitir. Hay mucha innovación. Hay mucha creatividad, mucha práctica, y el rol del intelectual es darla  a conocer.

DN: ¿Entonces, cuándo decimos “otro mundo es posible” decimos que la esperanza es posible?

BSS: Sí, la esperanza es posible. Esperanza en qué, no sé.    Sé que es esperanza por  otro mundo mejor. ¿Cómo se va a llamar, no sé?  Lo importante es creer en una sociedad más justa. Esa es la clave.