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Reflexión sobre las luchas libertarias en Puerto Rico

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alt(Nota editorial: Ponencia de presentación de libro de Juan Bautista De Jesús Bonilla: La paja en el ojo: La presencia de Toa Alta en las luchas libertarias de Puerto Rico).

“En momentos de crisis, nuestra puertorriqueñidad resurge como ave fénix para reafirmar nuestra nacionalidad y demostrar lo que podemos lograr”.

Puerto Rico vive momentos de angustia. Por un lado, estamos ahogados ante un mal de corrupción creado por la visión surgida de la perpetuidad bipartidista a la que estamos sumidos desde el siglo pasado. Lamentablemente, para una inmensa mayoría de los ciudadanos de la Isla esta conducta es normal; otros lo excusan indicando que todos los políticos son iguales, como si cada uno de los que no han sido elegidos ya hubiera estado en un puesto electivo y hubiera demostrado la misma actitud. Podemos argumentar que los que piensan de esta forma solo esconden su incapacidad de aceptar un cambio y prefieren mantener el continuismo sin ver otra posibilidad. Por otro lado, cualquier sentir de lo que consideramos una vida democrática, aunque limitada hasta el momento y cautivada por los intereses del poder, ya está por sucumbir con la imposición de la Junta de Control Fiscal; un nuevo reto para los que defienden y promueven una sociedad puertorriqueña igualitaria y con sentido democrático.

Ante estos sinsabores y otros más, nuestra idiosincrasia nacional o puertorriqueñidad tiene la oportunidad, nuevamente de presentarse como alternativa para un pueblo que ha perdido esperanzas y que en su inmensa mayoría se deja guiar por intereses que al final del camino son perjudiciales. Nuestra nacionalidad se da claramente en la cultura y en los deportes. En la primera, los ejemplos sobran. La puertorriqueñidad se reafirma con literatura, la artesanía, el arte en general. En los deportes, como ejemplo vemos que hace unas semanas una tenista, Mónica Puig, nos dio una demostración de lo que un puertorriqueño puede hacer con su talento y capacidad competitiva, dejando boquiabierto a los que no confiaron en ella. No es el único caso, tenemos grandes atletas en distintas áreas: ajedrez, pista y campo, tenis de mesa, lucha olímpica, boxeo, baloncesto, béisbol, balompié, y muchas otras disciplinas.

Ahora bien, algunos de ustedes me preguntarán: ¿dónde queda el libro que hoy presentamos en todo esto? La paja en el ojo: La presencia de Toa Alta en las luchas libertarias de Puerto Rico, de nuestro amigo Juan Bautista De Jesús Bonilla, es una obra que también reafirma nuestra puertorriqueñidad, pero va más allá. Es una obra que nos trae un recuerdo que para muchos debería ser borrado, eliminado y que en un tiempo era hasta prohibido. De Jesús Bonilla nos presenta una historia de los movimientos libertarios o independentistas enmarcados desde una perspectiva toalteña. En ese sentido, Toa Alta se convierte en la patria chica donde se desarrolla una microhistoria que hubiera desaparecido si no es por personas como Juan.

El autor nos indica, con mucha razón, que hay que “exponer ante las nuevas generaciones la historia que no cuentan los libros oficiales”. Esa historia oficial está hecha para marginar, para discriminar y para establecer los patrones que el poder exige, eliminando otro rasgo del sentir democrático. Son muchos los escritores que luchan contra las visiones oficialistas, aun así, hay mucho camino por andar. Si queremos tener una sociedad que pueda pensar en cómo desarrollarse no podemos dejar que los datos sean manipulados por los que tienen el poder. Es nuestra responsabilidad dejar saber que aún existe un pueblo que lucha, que se levanta y que está dispuesto a dar esa milla extra en contra de la opresión.

En otro momento, el autor nos indica que “la lucha no solo hay que realizarla; también hay que documentarla y contarla”, acción que precisamente realiza nuestro autor. Sin embargo, debemos recalcar que la lucha que Juan Bautista nos presenta no es la percibida por los grandes líderes, los cuales tienen el poder y la ventaja de documentarla, ya que cuentan con innumerables seguidores y recursos; sino es la del hombre y la mujer común, que aporta su granito de arena, y que sufre día a día la marginación y la opresión de un régimen que pintado para que se vea hermoso, sigue escondiendo y trabajando con una visión absolutista.

Es por ello que Juan Bautista De Jesús Bonilla rescata figuras como José Cornelio Cintrón, amigo de Ramón Emeterio Betances; el abolicionista José Pablo Morales; Arturo Castro, delegado de Toa Alta en la Junta Revolucionaria de Nueva York; el periodista y revolucionario Evaristo Izcoa Díaz, quien al igual que Betances no aceptaba el poder colonial fuera proveniente de España o de los Estados Unidos; y finaliza con veintiún héroes anónimos, de esos que son olvidados prematuramente por un gran porciento de la población, pero que Juan no deja en el olvido, ya que ve como acción patriótica el que sus luchas sean recordadas por nuestra nación.

La obra está divida en tres partes, las cuales tienen un orden cronológico: primero, del génesis de Toa Alta y de la nación puertorriqueña hasta el Grito de Lares; segundo, el siglo que transcurre desde la Revolución ya mencionada hasta 1968; y finaliza presentando la lucha independentista en los últimos 50 años. El autor resalta los diversos movimientos y cómo estos afectaron la historia, tanto de Toa Alta como la de Puerto Rico. Entre los puntos que se destacan de la lectura está el trabajo realizado por diversos grupos, que, aunque separados, tenían un objetivo común: la libertad de esta Isla. Eso me lleva a reflexionar y cuestionar el porqué de tanta división dentro de organizaciones que buscan un mismo fin: la libertad de su nación.

También pienso en las luchas que se dieron y que el oficialismo, con su discurso de doble vara, dejó a un lado por conveniencia. Estas luchas que fueron gestadas y ganada por puertorriqueños se dieron en diversos ámbitos: el sindical, el magisterial, las comunidades, el rescate de tierras, Vieques, entre otros. Cada uno de estos ejemplos demuestra nuestra capacidad y deseo de mantener viva nuestra puertorriqueñidad, nuestra identidad nacional. Hoy, muchos de nuestros derechos y beneficios son producto de esos tiempos que no se olvidarán y que estarán presente en las personas que aman a su nación tal como Juan Bautista De Jesús Bonilla ama a Puerto Rico.