A Panamá y China los divide el Canal

altCristóbal Colón no solo llegó a América (Abya Yala) cerca de 80 años después que los chinos: encontró también, en su cuarto y último viaje, una nave extraordinaria, como nunca antes vista ( La Estrella de Panamá , junio 30 de 2017, Julio Yao: Cuando China llegó a Abya Yala - América).

Como dice Giovanni Battista De Cesare, ‘Colón encuentra en lo que hoy es Honduras una embarcación mucho más grande de las conocidas y de una cultura más avanzada de las observadas hasta entonces en esos mares. Para Colón no hay dudas de que se encuentra en el reino de Catay —o China. Las naves chinas eran por lo menos siete veces más grandes y tecnológicamente más avanzadas que las europeas.

Es difícil desaprender lo aprendido, sobre todo si llevamos más de quinientos años martillando la misma lección de que Colón descubrió este continente en 1492.

Es fácil rechazar las teorías nuevas, aduciendo que no existen evidencias suficientes de que los chinos llegaron primero, pero ¿cómo las habría, si las evidencias fundamentales —cartografía, cartas náuticas, bitácoras, informes y memorias del almirante Zheng He— fueron quemados por orden de un nuevo emperador aislacionista (Honxi) que prohibió salir y explorar fuera de China?

Pero así como es imposible negar los conocimientos de antiguas civilizaciones porque se haya quemado la Biblioteca de Alejandría, o negar la cultura maya porque el franciscano español fray Diego de Landa quemara la totalidad de libros de esa civilización (1562), igualmente es imposible negar el encuentro entre China y América a principios del siglo XV tan solo porque falten detalles, haya algunos vacíos y no sepamos leer en las cenizas.

A favor de la tesis china del comandante de submarinos, Gavin Menzies, obra El viaje a la Tierra del Fusang o Fu Sang en el año 412 d. C., mil años antes que Zheng-He, de un monje budista de nombre Fa Hsien o Hui Shen, quien navegó unos 8000 km al este del norte de China hacia tierras desconocidas, y llegó, según consta en mapas, a Monterrey y Acapulco, aunque otros sitúan a Fusang en Centroamérica e incluso en Perú.

‘El explorador asiático (refiriéndose a Fa Hsien) dejó marcado el segundo de esos lugares (Acapulco) con un monolito en el que se esculpieron tres caracteres chinos: Yeh, Pai, Ti, cuyo significado se desconoce. Pocos siglos después, el historiador Yao Shi-chien, de la dinastía Tang, hizo referencia a un país llamado Fu Shan o Fusang y describió una civilización semejante a las mesoamericanas'.

Fa Hsien describe la geografía, la ecología, el clima y la cultura de Fusang y dejó mapas que nos muestran a China, el Estrecho de Behring y la costa oriental de Estados Unidos y México.

Tanto los viajes de Fa Hsien en el siglo V d. C. como los de Zheng He en el siglo XV d. C. dan fe de que los chinos llegaron a este continente mil años y ochenta años, respectivamente, antes que el genovés.

Si Colón, luego de tropezar con la nave china en la actual Honduras, hubiera continuado al norte, habría llegado a una civilización superior: los mayas. En cambio, se dirigió hacia el sur, hacia Panamá, donde fue recibido por Quibián, el Señor de la Tierra, quien, una vez apresado y luego evadido de los españoles porque le tendieron una trampa, venció a Colón y quemó su primer asentamiento colonial en Belén (Veragua), siendo esta la primera derrota que sufrieron los conquistadores en América.

La tesitura en que se hallaba Colón en 1502 entre la nave china y el Istmo de Panamá, defendido por un Quibián soberano, por donde se buscaría el ‘Estrecho Dudoso' y se construiría el Canal, es hoy un dramático y profundo simbolismo de la importancia de las relaciones entre China y Panamá a propósito del Canal y la nueva Ruta de la Seda.

Panamá será el centro de las relaciones de China con el mundo, la perla de la Cuenca del Pacífico y, también, soberano de una tierra largamente acariciada por potencias extranjeras.

Fa Hsien y Zheng-He procuraban expandir la Ruta de la Seda y descubrir no uno sino muchos mundos, para crear una red de culturas a nivel planetario. ¡Qué mejor país que Panamá para unificar a la humanidad en torno a este nuevo y a la vez viejo sueño del Libertador Simón Bolívar!