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Putin y Trump – seguimos en la Guerra Fría

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altEn materia de carrera armamentista por parte de las superpotencias mundiales, aplica la máxima de que no todo lo que se posee se enseña; así como también, aquella que dice que todo cuanto se enseña ya el contrario lo conoce. Tal parece ser la situación que se ha desarrollado en los pasados días luego del discurso presentado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre el estado de la Unión y el recientemente presentado por el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, sobre el estado de la Federación. En el caso de Trump, es su primer discurso sobre el estado de la Unión; en el caso de Putin, es el décimo cuarto mensaje que presenta al pueblo ruso sobre el estado de la Federación.

Ante de entrar en el contenido del discurso del presidente ruso, merece la pena una referencia a la recientemente hecha pública—al menos parcialmente, dado que del documento original una parte de su contenido no fue divulgado—sobre la Nueva Estrategia Nacional de Defensa de Estados Unidos para 2018. Recordemos que en su comparecencia del pasado 30 de enero ante el Congreso y Senado de Estados Unidos, el presidente Donald Trump presentó su ¨Mensaje sobre el Estado de la Unión¨.

Quienes tuvieron la oportunidad de escuchar o leer su discurso, recordarán que, en materia de seguridad nacional, tal como lo define la Estrategia Nacional de Defensa para 2018, colocó a la Federación Rusa y a la República Popular China como estados ¨rivales¨ de Estados Unidos. El tema del terrorismo, que durante los pasados presidentes había sido el eje de la discusión en materia de seguridad nacional en sus mensajes, particularmente luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, pasó a un segundo plano. Específicamente, Trump se refirió a Rusia y China recabando del Congreso el apoyo a su propuesta de modernizar y reconstruir el arsenal nuclear del país.

Recordaremos de tal discurso el señalamiento del presidente Trump a los efectos de que hoy Estados Unidos se encuentra ¨emergiendo¨ de un período caracterizado por una ¨atrofia estratégica¨, donde las ventajas militares competitivas se han erosionado y el orden mundial establecido ha venido a menos. En su alocución dejó establecido, a manera de umbral, que, a partir de la formulación de esta nueva estrategia, será la competencia entre Estados Unidos y sus ¨rivales¨ y no el terrorismo, donde radicarán los fundamentos del accionar futuro de su país en materia de seguridad nacional.

Específicamente en torno a la Federación Rusa, Trump señaló dicho país como responsable de haber ¨violado las fronteras de naciones vecinas¨ y de haber utilizado ¨su poder de veto sobre asuntos económicos, diplomáticos y decisiones relacionadas con la seguridad de sus vecinos. ¨

Al formular una nueva estrategia de defensa, Trump hizo un llamado a la importancia que reviste aumentar la capacidad letal de Estados Unidos. Para ello propuso mejorar una Fuerza Conjunta que tuviera la capacidad de operar con sus aliados y le permitiera a su vez mantener la influencia y el balance de poderes necesario a los intereses de Estados Unidos en el orden internacional. No hacerlo, indicó, degradaría la influencia de Estados Unidos, terminaría la cohesión existente hoy con sus socios y reduciría el acceso del país a los mercados, declinando así la prosperidad y los niveles de vida de los estadounidenses.

Para la prosperidad y seguridad de Estados Unidos, señaló Trump, su principal desafío es lograr un renacer que a largo plazo le permita en términos competitivos enfrentar lo que llamó ¨naciones revisionistas¨, ello en referencia a la República Popular China y la Federación Rusa, a los que acusó de sostener modelos de gobierno autoritarios.

Evidentemente estas nociones no son producto del cerebro de un presidente. Las misma representan concepciones analizadas, articuladas y delineadas por quienes asumen en Estados Unidos, al igual que ocurre con cualquier otra superpotencia, sus políticas en materia de seguridad nacional e internacional: el complejo militar-industrial y los principales organismos de seguridad nacional. De ahí que no deba sorprendernos que ante los señalamientos del presidente Donald Trump específicamente dirigidos hacia la Federación Rusa y la República Popular China, alguna respuesta hubiera de parte de estos países. Después de todo, las articulaciones de tales estrategias nacionales de defensa no dejan de tener un componente defensivo, pero también ofensivo que interfiere con sus propias expectativas de seguridad.

El escenario más reciente donde hemos visto desarrollarse la capacidad militar de la Federación Rusa ha sido en el papel jugado por sus fuerzas de aire, mar y tierra, petición del gobierno constitucional en la República Árabe Socialista de Siria, en la intervención imperialista contra su pueblo. Allí las capacidades tácticas de las fuerzas combinadas de Rusia, Siria, la República Islámica de Irán y las milicias libanesas de Hezbolah, demostraron no sólo su capacidad de operación sobre el terreno de combate, integrando mandos, tropas y recursos; sino también la efectividad de los armamentos utilizados en un tipo de guerra convencional. La Federación Rusa demostró, además, la efectividad de varios de sus sistemas de armamentos, radares, misiles tácticos y el uso de su aviación estratégica para impactar, con gran precisión, blancos y objetivos de ISIS y de otras agrupaciones mercenarias en Siria.

También Siria ha sido para la Federación Rusa un laboratorio donde varios sistemas de armamentos han sido probados demostrando su efectividad. De hecho, en el aire, las destrezas de la aviación rusa fueron también confrontadas con aquellas de la aviación proveniente de Israel y Estados Unidos.

La derrota de ISIS en el territorio ocupado entre Siria e Iraq, donde pretendió instaurarse a perpetuidad su califato, lograda mayormente gracias a la intervención de los aliados sirios en el conflicto, demostró las capacidades de la Federación Rusa en el plano militar, político y diplomático. Precisamente estas realidades son las que sirven como preámbulo al neodiscurso de guerra fría lanzado por Trump el pasado 30 de enero.

Era de esperarse una respuesta de parte del presidente Putin o de altos funcionarios de su gobierno. Lo que nadie quizás esperaba era la contundencia de los datos suministrados por el presidente ruso, que como hemos indicado, apenas revelan la superficie del ¨Iceberg¨ que sostiene la capacidad militar de la Federación Rusa en momentos en que todavía prevalecía el discurso de la superioridad militar absoluta de Estados Unidos luego de la caída de la Unión Soviética.

En un artículo publicado por la BBC el pasado 1 de marzo, bajo el título Russia´s Putin unveils ´invincible´ nuclear weapons, el medio informativo da cuenta de lo que el propio presidente Putin cataloga como ¨nuevo armamento nuclear invencible¨. Este incluye misiles crucero capaces de ¨llegar a cualquier parte del mundo¨, advirtiendo Putin de paso que lo indicado no se trata de una simulación. Para ello presentó durante su discurso videos que demuestran esos sistemas de misiles en funciones, incluyendo uno donde el misil sobrevuela la península de Florida y llega hasta el Océano Pacifico sin que fuera detectado por los sistemas antimisiles de Estados Unidos.

Otra nueva generación en armamentos al cual hizo referencia el presidente ruso fue el uso de submarinos con capacidad de lanzar misiles con cargas nucleares que también evadirían los sistemas de detección de Estados Unidos. Durante el mensaje, además de los misiles antes mencionados, Putin también proyectó imágenes donde aparecen ¨drones¨ subacuáticos y aviones supersónicos.

De acuerdo con un artículo de Steven Rosenberg, publicado por la BBC, el discurso de Putin tiene incluidas dos lecturas: primero una advertencia a Estados Unidos y su nueva política de Seguridad Nacional en lo que respecta a la Federación Rusa, con un mensaje de ¨don´t push us¨; y la otra, de cara a unas próximas elecciones, enviarle al pueblo ruso la idea de que un voto por su candidatura es un voto por su seguridad nacional.

De acuerdo con Jonathan Marcus, corresponsal de la BBC en asuntos de defensa, uno de los sistemas de misiles dados a conocer por Putin ya se rumoraba su desarrollo desde los viejos tiempos de la Unión Soviética; el otro sistema señala, es también un sistema en el cual tanto Estados Unidos como la República Popular China viene trabajando hace ya un tiempo.

La Casa Blanca ha denunciado el contenido del discurso de Putin acusando a la Federación Rusa por la violación de anteriores tratados suscritos entre las partes para la no proliferación de armamentos nucleares. Sabemos que todos estos tratados siempre dejan abiertas fisuras recíprocas a través de las cuales cada parte continua adelante sus propios proyectos y estrategias, aún dentro de la realidad autoimpuesta de limitar algunos aspectos. Estos aspectos, en muchas ocasiones son desarrollos ya validados como fallidos, o sencillamente ya obsoletos, ante el surgimiento de nuevos armamentos o tecnologías.

Sin embargo, también llama la atención que la propia Casa Blanca indique que las referencias al desarrollo de armamentos hecha por Putin en su discurso, en nada ha sorprendido al Pentágono. De acuerdo con la comparecencia de Dana White ante la prensa, la portavoz del Pentágono, al referirse al pueblo estadounidense, indicó ¨estamos completamente preparados¨. Cuestionada en torno a si la reacción del presidente Putin estaba relacionada con la aprobación del documento sobre la nueva estrategia nacional de defensa de Estados Unidos, la portavoz señaló que en parte el desarrollo de tal ¨nueva defensa¨ tiene como antecedente las alegadas continuas violaciones por parte de la Federación Rusa a los acuerdos de no proliferación de armamentos nucleares. Sin embargo, más adelante, la propia funcionaria atenuó sus declaraciones previas indicando que el llamado a modernizar el armamento nuclear por parte de Estados Unidos forma parte de una estrategia disuasiva.

Si vemos, este tipo de declaración nos lleva al mismo punto de Putin en su discurso, cuando señala que la estrategia defensiva de la Federación Rusa sigue siendo la de no amenazar a nadie con su capacidad militar; que no es su intención atacar a nadie; y que la doctrina nuclear rusa solo contempla el uso de armas nucleares si la Federación Rusa fuera en efecto atacada. Es decir, el argumento de la disuasión se hace también presente.

En definitiva, estamos ante un discurso similar de parte de ambas superpotencias que nos remonta a los años de la Guerra Fría. Se trata de un discurso basado en las capacidades de uno frente al contrario para estar preparados para responder a cualquier ataque. El problema puede estar en si uno de los actores decidiera, por las razones que fueran, que la mejor defensiva es la ofensiva, entonces el carácter ¨frio¨ de la guerra cambiaría diametralmente. Ese fue el gran riesgo de los años de la Guerra Fría y será el que ha Humanidad arrastre por los años por venir.