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José Martí y el 1895

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altAquí desembarcó Martí en 1895 para pelear en la Guerra de Independencia. El obelisco que recuerda el desembarco fue edificado en 1928 por miembros de una sociedad de ma­so­nes de mi pueblo de Guines

Así lo relató Martí en su Diario de Campaña: “11 Abril. - bote... Salimos a las 11. Pasamos rozando a Maisí, y vemos la farola. Yo en el puente. A las 7 1/2 oscuridad. Movimiento a bordo. Capitán conmovido. Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar. Rumbamos mal. Ideas diversas y revueltas en el bote. Más chubasco. El timón se pierde. Fijamos rumbo. Llevo el remo de proa. Salas rema seguido. Paquito Borrero y el General ayudan de popa. Nos ceñimos los revólveres. Rumbo al abra. La luna asoma, roja, bajo una nube. Arribamos a una playa de piedras, La Playita, (al pie de Cajobabo.) Me quedo en el bote el último vaciándolo. Salto. Dicha grande. Viramos el bote, y el garrafón de agua. Bebemos Málaga. Arriba por piedras, espinas y cenagal. Oímos ruido, y preparamos, cerca de una talanquera. Ladeando un sitio, llegamos a una casa. Dormimos cerca, por el suelo.”

Ya en tierra el General Gómez se arrodilla y besa la tierra, imitándolo Marcos del Rosario. Están empapados. Después de un momento breve de descanso se echan toda la carga encima: el armamento, 2,000 tiros y un saco con queso y galletas. Tratan de salir lo más pronto posible de ese lugar. Saltan unas rocas que hay a la derecha de la playita y pasan a otro lugar más amplio emprendiendo el camino con todo sigilo. Suben por un camino lleno de piedras, espinares y ciénagas. La marcha la van haciendo a tientas. Máximo Gómez consulta su brújula y señala la marcha rumbo al norte. No tienen la menor idea de la zona en que están. Después que se topan con la talanquera oyen el cantío de un gallo. Han llegado a Cajobabo...”

Diez días antes el capitán de la goleta en que se habían embarcado hacia Cuba los había traicionado en Gran Inagua. Martí y Máximo Gómex regresaron entonces a Cabo Haitiano en el barco alemán Norstrand. Acordaron con el capitán de ese vapor que los dejara en alta mar cerca de Cuba a cambio de mil pesos. El 9 de abril se embarcan en el Norstrand desde Cabo Haitiano. Dos días después el vapor sale de Inagua y cuando se acercan a Cuba abordan en alta mar el bote que habían comprado a un costo de cien pesos. llegando a la Playita al pie del Cajobabo. Pese a la oscuridad logran divisar un pequeño recodo en forma de herradura, lleno de piedras. Eran las 10 y media de la noche cuando desembarcan en lo que será desde ese momento un lugar sagrado de la patria.