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Recordando a Ché López

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altEl 9 de agosto de 2019, se nos fue un ser humano único y extraordinario, Héctor José Cruz López. Se marchó con las botas puestas y la espada en la mano, con su traje de buzo y científico oceanógrafo forense, rodeado de los suyos, con su fe en Cristo, se despidió y cambió de sueño, mi amigo poeta. Se me hace difícil pensar en alguna manera de hablar de él como si ya no estuviera. Algo siempre nos ata a la negación de la partida. Mi reacción, hace un par de años, cuando me llamó para decirme de su padecimiento, fue de llanto; mientras, él al otro lado del teléfono, como si viera mis lágrimas, me daba esperanzas. Así era él, un ser humano valiente y solidario con los demás, a pesar de su quebranto.

Él nos contagiaba con su buen humor, mientras sabía que se moría, y no quería que nadie lo sufriera. Su alma era la de un niño, un niño travieso. Jamás olvidaremos sus versiones de juego de muñequitos de Batman, la Mujer Maravilla y otros personajes que siempre estuvieron acompañándolo y acompañándonos en sus comentarios, sobre todo al final de sus días en las visitas a su tratamiento, al hospital o al médico.

¡Cuánto nos hizo reír quien sabía que moriría pronto!

Y es que así es él. Todo un personaje complejo y versátil como son los artistas, porque Ché, es: fotógrafo, escritor y músico; y, hasta hace poco, espadachín y a pesar de los consejos, corría hasta en su famosa motora.

Digamos que su vida ha sido intensa, meritoria en todo sentido, pero sobre todo plena del amor bueno del de su familia, del de sus amigos, hermanos de la iglesia y conocidos de Facebook.

Nos lega su último libro sobre el espíritu del jíbaro en la modernidad de la montaña puertorriqueña; una radiografía de escenas y retratos en delicada prosa poética costumbrista a lo Gíbaro de Manuel Alonso. Un libro que me permitió el honor de leer primero junto a algunos amigos, y de editar: Enderezando Curvas, ya está disponible en la Internet.

Paz para los que lo vamos a extrañar; que en el siguiente plano donde se sentirá libre del dolor de la materia, allí, armará una escuela de esgrima y de poesía para quienes se quieran inscribir. Un valiente hijo talentoso trasciende.

Desde Puerto Rico, su única patria, abrazamos a su familia.