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Brujas y hechiceras antillanas procesadas por la Inquisición, 1610 a 1632 (primera parte de dos)

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Al estudiar la Inquisición española en el Caribe, notamos que en esta región predominaron los procesos o causas de fe relacionados a las llamadas conductas supersticiosas, siendo la hechicería y la brujería las prácticas más diseminadas. Estudios presentados por el danés, Gustav Henningsen y el español Jaime Contreras, indican que entre 1540 a 1700, el número de reos sobre este tipo de causas fue de 264 individuos, lo cual representó el 37.8% del total de procesados. El tribunal en cuestión tenía su centro en el puerto de Cartagena de Indias, principal entrada a los territorios españoles en América del Sur.

En el caso de las Antillas hispanas, estas caían bajo la jurisdicción inquisitorial de Cartagena de Indias y es por ellos que las acusaciones formuladas por funcionarios inquisitoriales en los centros urbanos de estas islas terminaban siendo atendidos en esta sede. Debemos aclarar que no todos los procesos contra seguidores de la hechicería y la brujería eran llevados por la Inquisición, ya que los obispos tenían entre sus facultades el uso de la llamada inquisición episcopal, la cual utilizaban cuando no había funcionarios inquisitoriales, a su vez, los tribunales seculares también se facultaban para ello, ya que existía la jurisprudencia donde iglesia-estado eran una misma voz, actitud que tanto caracterizo a los sistemas gubernamentales de la época. Otro punto que debemos tener claro es que en Europa, para esta misma época se vivía una gran cacería de brujas que, según el historiador y especialista en el tema, Brian Levack, procesó a sobre 100,000 personas por esta conducta entre los año de 1450 a 1700; la mitad de estos procesos terminaron siendo ejecutados.

La cantidad de casos procedentes de las Antillas hispanas entre 1610 a 1632 fue de 14 individuos, mientras que en toda la zona que correspondía a Cartagena de Indias el número ascendió a 45. Las estadísticas que recopilamos sobre los casos específicamente antillanos nos presentan un cuadro muy particular y representativo de la heterogeneidad caracterizada en el Caribe. La división racial indica que hubo cinco mulatos, cuatro criollos, tres negros y dos españoles. En cuanto al género, se continuó con la diferencia generalizada de manera universal sobre estos casos, predominando las féminas a los varones con una relación de 71% a 29% (diez féminas y cuatro varones). Sobre el lugar de nacimiento tenemos a seis cubanos, tres de Santo Domingo, dos de África, dos españoles y una puertorriqueña. La región donde se inició el mayor número de procesos fue en la isla de Cuba con once casos, le siguen Santo Domingo con dos y Cartagena de Indias con uno. La ocupación principal era la de ama de casa con siete procesadas, le siguen los esclavos con cuatro, dos soldados y una partera. Por último, otra característica generalizada que podemos apreciar es que hubo once individuos solteros, dos casados y una viuda.

El número de brujas y hechiceras que nacieron y crecieron en las Antillas se limita a nueve féminas: ocho hechiceras y una bruja, la cual atenderemos en este momento. El caso de brujería le fue achacado a una mulata cubana, natural de Bayamo, de edad de 50 años y esclava de Fernando de San Esteban, llamada Luisa Sánchez. En enero de 1621 se le acusó de pertenecer a una llamativa secta de brujas cubanas, compuesta de doce mujeres que eran lideradas por un hombre anciano que aparentaba ser de raza blanca y que realizaba procesiones recorriendo los caminos en un carruaje con sus seguidores bailando mientras le seguían. También fue acusada de transformarse en grulla, junto a sus compañeras, para atacar a uno de los testigos, quien al defenderse golpeó con un palo a una de ellas. Al siguiente día, el testigo se percata que Luisa Sánchez tenía un brazo vendado y esto lleva a identificarla como una de sus atacantes. Durante el proceso se presentaron un total de doce testificaciones en su contra, aunque pudo refutar a uno de ellos.

Luisa Sánchez mantuvo en todo momento ser inocente de las acusaciones, por ello, fue sometida al tormento del potro, donde fue amarrada a una mancuerda que al apretarse mediante la vuelta de una rueda producía un inmenso dolor y que en ocasiones extremas podía ocasionar la muerte. La rea logró sobrepasar las tres secciones de tortura, por lo cual su proceso fue suspendido. No obstante, el tormento dejó en estado delicado a la procesada, al punto que, murió durante el viaje de regreso a Cuba.

En nuestra próxima entrega, el 19 de octubre de 2013, hablaremos de las ocho hechiceras procedentes de nuestro arco antillano.

Fuente primaria consultada

Archivo Histórico Nacional en Madrid, Sección de Inquisición

Libro 1020: Libro primero de relaciones de causa de fe del Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias: 1614-1637.

Fuentes secundarias recomendadas

Caro Baroja: Las brujas y su mundo [1961], 11ª reimpresión, Madrid, Alianza Editorial, 1995.

Crespo Vargas, Pablo L.: La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano,siglo XVII, 2ª ed., Lajas, Akelarre, 2013.

Escudero, José A. (ed.): Perfiles jurídicos de la Inquisición española, Madrid, Instituto de Historia de la Inquisición, Universidad Complutense de Madrid, 1992.

Henningsen, Gustav (ed.): The Inquisition in Early Modern Europe: Studies on Sources and Methods, Dekalb (Illinnois), Southern Illinois University Press, 1982.

Levack, Brian P. (ed.): Articles on Witchcraft, Magic and Demonology, New York, Garland Publishing, 1992, 12 vols.

Medina, José Toribio: La Inquisición en Cartagena de Indias [1899], 2ª ed., Bogotá, Valencia, 1978.

Pérez Villanueva, Joaquín (dir.): Historia de la Inquisición en España y América, Madrid, Centro de Estudios Inquisitoriales, 1984, 3 vols.

Russell, Jeffrey B. y Brooks Alexander: A History of Witchcraft: Sorcerers, Heretics & Pagans, 2a ed. aumentada, New York, 2007.

Pablo L. Crespo Vargas es maestro de historia en la escuela superior de Lajas, Leonides Morales Rodríguez y estudiante graduado de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro, donde ya completó una maestría, siendo su tesis de grado publicada con el nombre de La Inquisición española y las supersticiones en el Caribe hispano, siglo XVII, obra galardonada con el Primer Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña en la categoría de Investigación y Crítica para el año 2011. Actualmente, trabaja su tesis doctoral, cuyo tema es referente al imaginario caribeño del siglo XVII y espera publicar un libro sobre la historia de Lajas para noviembre-diciembre de este año.