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Charbonier, la religión, y el Código Civil remozado

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) La representante María Milagros Charbonier (Partido Nuevo Progresista, PNP), es una mujer de fe, que no esconde sus creencias religiosas. Es una cristiana fundamentalista, y cada vez que tiene la oportunidad lo dice. No tengo problemas con eso después que sus creencias religiosas no impidan que pueda llevar a cabo sus funciones legislativas con excelencia.

Charbonier, electa bajo la insignia del oficialista Partido Nuevo Progresista (PNP), tiene mucho poder como presidenta de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes de Puerto Rico. Anunció recientemente que tiene como una de sus principales encomiendas, terminar un asunto de tan tamaña importancia como aprobar una revisión del Código Civil de Puerto Rico. Ya es hora de hacerlo. El código es el principal documento en nuestro ordenamiento en cuanto a derecho civil, con la excepción de las dos constituciones que rigen en Puerto Rico.

Hace más de una década desde que la legislatura comenzó procedimientos para actualizar este código, y aplaudo la decisión de la legisladora quien, por supuesto es abogada, de terminar la labor.

Muchos legisladores del PNP se han ganado la etiqueta de conservadores. El PNP es un partido que siempre ha buscado incorporar a aquellos votantes que practican su fe cristiana consuetudinariamente, pero no puedo evitar dudar de la sinceridad de sus legisladores en su profesión de fe.

Ante la comisión que preside Charbonier hay propuestas para incluir en el código secciones que tienen que ver con maneras alternativas de reproducción de los seres humanos, tales como fertilización in vitro y el uso de madres rentadas, propuestas muy controvertibles para muchos cristianos practicantes. Ya la legisladora expresó que estaba en contra de que personas del mismo sexo se casen, pero que aceptaba que tendrá que enmendar el código para incluir tal provisión ya que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha determinado que leyes que prohíben estas uniones son inconstitucionales.

Me preocupa el que, entre los asesores de la comisión, en cuanto a la revisión del código, esté un cura católico y un ministro fundamentalista. El sacerdote, Carlos Pérez, es también abogado, pero a pesar de su preparación muchas de sus posiciones no son de ni de este siglo ni del pasado. Oyentes de la radio conocen al padre por sus vitriólicas intervenciones en programas de opinión. Además, la pregunta básica para mí es ¿que hacen dos miembros del clero asesorando a una comisión legislativa en un estado secular como es el nuestro?

Me preocupan también el que la legisladora sea una de las constantes entrevistadas en un programa radial que se llama “Sin separación de iglesia y estado”, un nombre desafortunado aun para un programa moderado por un ministro fundamentalista.

El programa se transmite en la principal radioemisora de noticias de Puerto Rico. Me asombro cuantos legisladores del PNP llaman al programa dándose alardes de ser seres de fe. Adelante, representante Charbonier, llame a donde usted quiera, pero tome en cuenta en su desempeño en la Legislatura que en Puerto Rico sí hay separación de Iglesia y Estado.