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¡Bienvenido Oscar a tu hogar, Puerto Rico!

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alt(San Juan, 11:00 a.m.) Luego de pasar más de tres décadas y media en cautiverio en Estados Unidos, el distinguido independentista puertorriqueño Oscar López Rivera, llegó a Borinquen. Oscar se había convertido en el prisionero político puertorriqueño y latinoamericano encarcelado por más larga duración. Había sido sentenciado a cumplir cárcel por el delito de sedición y por su relación con las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico. El delito de sedición consiste en tratar de tumbar el gobierno de Estados Unidos por la fuerza. El imperio nunca pudo probarlo en los tribunales. Durante el juicio Oscar no se defendió, aduciendo que no reconocía autoridad alguna al Tribunal Imperialista Federal para juzgarlo. Siempre se consideró, como que realmente era, un prisionero político.

Al finalizar el segundo término como presidente de Estados Unidos, Barack Obama tomó la decisión de liberarlo ante la presión del pueblo de Puerto Rico, incluyendo todos sus oficiales gubernamentales, así como el gobernador Alejandro García Padilla. La alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz, se identificó mucho con este caso y le visitó por varios días en la prisión. Por otro lado, la lucha por la libertad de Oscar se internacionalizó. Se logró el respaldo de varios gobiernos latinoamericanos bajo el liderato de Cuba y Venezuela y de importantes organizaciones internacionales como la Organización de las Naciones Unidas.

En un gesto sorpresivo para todos los puertorriqueños, Oscar fue trasladado a Puerto Rico para cumplir sus últimos días en prisión. A pesar del no esperado regreso, muchos puertorriqueños enterados por la noticia, se dirigieron al aeropuerto para darle la bienvenida.

Como parte de la reglamentación del Negociado de Prisiones de Estados Unidos, se coloca el prisionero con largas condenas, que quedan en liberad, a vivir en “casas de adaptación social” durante los últimos días de prisión. En su “caso,” Oscar fue enviado a Puerto Rico a vivir en casa de su hija, pero con múltiples restricciones hasta el momento de su total liberación.

Para los puertorriqueños, Oscar se convirtió en símbolo de resistencia, de la lucha por la independencia y la represión del imperio. Los primeros 10 años de su encarcelamiento, Oscar estuvo confinado en solitaria. No se le permitió ser visitado, ni siquiera por su familia. Fue sometido a graves vejámenes y tortura psicológica.

Este procedimiento no lo hubiesen podido soportar otros seres humanos, pero su firme creencia en la libertad de Puerto Rico lo sostuvo vivo. Siempre se consideró un hombre libre dentro de la prisión, pues sus ideas y creencias no podían ser encarceladas.

Como uno de los requisitos para su completa liberación, Oscar tiene que conseguir trabajo. La alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, decidida luchadora por la libertad de Oscar, ya le ofreció trabajo como Organizador de la Comunidad. Sabemos que diferentes empresas y negocios también están interesados en sus servicios.

Como hijo predilecto de esta nación, Oscar cumplió con la máxima albizuita, “La Patria es Valor y Sacrificio.” ¡Sólo la Aman los que la Defienden.!