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La Universidad de Puerto Rico, ¿es parte o la solución a la crisis financiera?

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alt(San Juan, 9:00 a.m.) La crisis fiscal que enfrenta el gobierno de Puerto Rico amenaza con la desarticulación de la principal casa de estudios del país, aseguran estudiantes y profesores de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Para completar el cuadro tétrico, el pasado jueves renunció la presidenta interina de la UPR, Celeste Freytes y diez de los once rectores de los recintos de la magna casa de estudios. Además, dos de los recintos han decretado paros en protesta contra las intenciones de la Junta de Supervisión Fiscal (Junta) de reducir el presupuesto de la institución pública en $300 millones.

El impacto de las reducciones en el presupuesto de la UPR implica despido de profesores, cierre de recintos y reducciones en programas académicos.

“La Universidad se desangra y junto a ella se desinflan las esperanzas de miles de estudiantes que enfrentan la noche más oscura de la historia del país”, indica el profesor retirado Miguel Cruz Vega. “Atentar contra la universidad implica dejar acéfalo a un país que sufre la peor crisis ético-moral y de liderazgo en su historia. Es cercenar el futuro de la Patria”.

La reducción en $300 millones propuesto por la Junta implicaría un aumento en la matrícula de la Universidad de Puerto Rico de unos $2,000.00 a $13,500.00. La mayoría de los estudiantes de la UPR proceden de escuelas públicas y de hogares de bajos recursos. Para este año escolar, 2016-2017, la UPR aceptó 13,402 alumnos de nuevo ingreso, un 74% de todos los estudiantes graduados de escuela secundaria en el país. La UPR originalmente recibió 18,019 solicitudes de admisión, de las cuales un 58.5% eran de estudiantes de escuelas públicas. El año anterior, 2015-2016, la UPR admitió 14,295 estudiantes de nuevo ingreso.

“Se nota que los miembros de la Junta están ajenos a la realidad del país”, indica José Acosta, estudiante del Recinto de Mayagüez de la UPR. “La mayoría de los estudiantes venimos de hogares con escasos recursos económicos. Mis padres no pueden costearme una educación universitaria, se las ven apretados ayudándome a hospedar. Un aumento de esta índole implicaría que tendría que postergar mis sueños e irme a trabajar”.

“No queda duda de que el gobierno y sus acreedores pretenden asesinar a la gente pensante del país”, sugiere Jonathan Parra. “La UPR es el parnaso de la educación nacional, es la cátedra de los líderes y el gestor de los profesionales de Puerto Rico”.

“No podemos aceptar la desarticulación de la casa de la educación superior de la nación”, puntualiza Carmen Santana. “Si les entregamos la universidad a la Junta nos quedamos sin país. No podemos claudicar”.

“El futuro del país yace sobre los hombros de sus jóvenes”, asegura Joshua Cruz. “Una vez más somos los estudiantes universitarios los que tenemos que salir a la calle a luchar por los derechos de los puertorriqueños y puertorriqueñas. Si cae la universidad, se nos muere el país. La gente joven se irá en bandadas en busca de pastos más fructíferos”.

“Nosotros entendemos la crisis fiscal, conocemos bien los problemas de Puerto Rico, pero no es justo que mi generación tenga que ser sacrificada por los errores cometidos por otros y otras cuyo único interés ha sido el lucro personal”, asevera Joan Pagán. “La UPR es la conciencia de la Patria. No dejaremos que la destruyan, ni que enajenen a sus estudiantes, profesores y empleados no docentes”.

La crisis que enfrenta la Universidad de Puerto Rico se complicó con la renuncia de la presidenta interina de la institución, Dra. Celeste Freytes, ante la Junta de Gobierno y horas más tarde con la de diez de los once rectores de la Casa Magna.

Con la excepción del rector del recinto de Cayey, Mario Medina, renunciaron a su cargo: Noel J. Aymat Santana, del Recinto de Ciencias Médicas; María de los Ángeles Castro Arroyo, rectora interina del Recinto de Río Piedras; José M. Encarnación González, rector interino del Recinto de Humacao; Margarita Fernández Zavala, del Recinto de Bayamón; John Fernández Van-Cleve, de Mayagüez; Otilio González Cortés, J.D., de Arecibo; Moisés Orengo Avilés, de Carolina; Doris S. Torres Negrón, rectora interina de Ponce; Raquel G. Vargas Gómez, de Utuado; y Nelson A. Vera Hernández, de Aguadilla.

Es tradición universitaria que los rectores, que son personas de confianza de la presidencia, dimitan a su cargo cuando quien preside la institución deja vacante la silla presidencial. En este caso, sin embargo, la renuncia vino como un acto de protesta ante la exigencia de la Junta de que se implementen recortes masivos en el presupuesto de la institución.

Los recortes explican en su carta de renuncia que:

“Rechazamos que se sacrifique más a la UPR mientras otras corporaciones y estructuras gubernamentales no dan un paso al frente, ni se les exigen los recortes draconianos que se le han requerido a una institución que ha probado ser vital en el desarrollo de nuestro país. En el momento en que el país más necesita de su Universidad y de ampliar las oportunidades para que un mayor número de estudiantes puedan acceder a ella, le dan un golpe que amenaza su viabilidad. No es sensato ni justo que, en estos momentos, se amenace su existencia. Repudiamos la insistencia de pagar la deuda pública a expensas de la Universidad”.

“Esto es algo nunca antes visto”, señala Margarita Ortiz. “Existe una confabulación contra la universidad y los valores que esta representa. La UPR ha sido símbolo de orgullo para el país. Grandes hombres y mujeres han salido de sus aulas. Es siempre la primera en defender el bienestar de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas”.

Los recintos de Mayagüez y Humacao anunciaron paros en señal de protesta ante los posibles recortes. Humacao parará sus funciones desde hoy viernes hasta el jueves y Mayagüez lo hará por veinticuatro horas el miércoles.

“Defenderemos la UPR y su simbolismo para el país”, indica Joseph Álvarez. “Si la universidad sucumbe, nos quedaremos sin Patria. Este atropello y la destrucción de nuestra idiosincrasia son inadmisibles”.

“La UPR está en pie de lucha”, añade Marta Cabán. “Hoy Puerto Rico reclama justicia. ¡Qué paguen los culpables, no el pueblo! ¿Por qué no auditan la deuda? Exigimos la verdad.”